PARIS, 12 Nov. (EUROPA PRESS) -
Dos científicas del Instituto Pasteur que trabajan en Francia y
en Madagascar han descubierto que la resistencia a los antibióticos
por parte de la bacteria de la peste se genera en las pulgas, el
animal que, además, constituye el vector de contagio de la
enfermedad.
Los trabajos de Elisabeth Carniel, en París, y Marie-Laure Rosso,
en Antananarivo, llevados a cabo en colaboración con Joe Hinnebusch,
del National Institute of Allergy and Infectious Diseases de Estados
unidos, son publicados en el número de noviembre de la revista
científica "Molecular Microbiology".
Estos científicos descubrieron que el bacilo de la peste
("yersinia pestis") adquiere en el estómago de la pulga los genes de
resistencia entre las bacterias que se multiplican. Estas
observaciones demuestran al mismo tiempo que la lucha contra la
aparición de nuevas cepas bacterianas resistentes a los antibióticos
va a ser muy difícil.
La situación es "tanto más preocupante cuanto esta resistencia a
los antibióticos se crea en una de las especies bacterianas más
patógenas para el hombre, y que las posibilidades de supervivencia
del enfermo están directamente ligadas a la rapidez de la aplicación
de una antibioterapia adecuada", escriben los autores de la
investigación.
La peste es una enfermedad de los roedores causada por la bacteria
"yersinia pestis". Es transmitida al hombre mediante la picadura de
pulgas infectadas, principalmente a partir de las ratas.
La peste es considerada actualmente como una enfermedad
"reemergente": en más de veinte países se declaran hoy casos de
peste, esencialmente en Africa, pero también en Asia e, incluso, en
Estados Unidos. Durante el siglo XX, el descubrimiento de
tratamientos antibióticos eficaces y el refuerzo de medidas de salud
pública redujeron enormemente la morbilidad y la mortalidad debida a
la peste, pero no lograron hacerla desaparecer.
En ausencia de tratamiento, la peste es una enfermedad grave que
puede matar muy rápidamente. Los antibióticos son eficaces si se
administran a partir de los dos primeros días.
La primera cepa de peste resistente a los antibióticos fue aislada
en 1995 en un enfermero malgache por las mismas especialistas del
Instituto Pasteur. Esva vez, Carniel y Rosso infectaron pulgas de
rata con una bacteria resistente a la estreptomicina, y luego con una
cepa de peste sensible a este antibiótico.
Al cabo de cuatro semanas de infección conjunta, 95 por ciento de
las pulgas tenían en el estómago bacilos de la peste que habían
desarrollado resistentes a la estreptomicina. Las científicas
comprobaron que la adquisición de esa resistencia se realizaba a una
velocidad vertiginosa, puesto que ya al tercer día el 30 por ciento
de los bacilos de la peste habían pasado a ser resistentes al
antibiótico.
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12-Nov-2002 16:15:00
(EUROPA PRESS)
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