El Peset, primer hospital de València que permite la entrada de un acompañante en los partos por cesárea

Parto con cesárea
GVA
Publicado 29/10/2017 14:29:57CET

VALÈNCIA, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Hospital Universitario Doctor Peset de València ha puesto esta semana en marcha su 'Protocolo para el acompañamiento y la instauración del contacto piel con piel en el parto por cesárea', una iniciativa mediante la que ya es posible la entrada a quirófano de la pareja o del acompañante que la embarazada elija en los partos por cesárea.

Este documento consensuado supone "un paso más" en el seguimiento de la recomendaciones tanto de la Conselleria como del Ministerio de Sanidad para lograr "un parto respetado". Para ello, incluye todos los cuidados y actuaciones que deben realizar matronas y profesionales de quirófano, detalla la Generalitat en un comunicado

Con esta medida, el Peset se convierte en el primer hospital de València en permitir el acompañamiento tanto en las cesáreas electivas como en aquellas cesáreas urgentes sin complicaciones específicas y que se realicen con anestesia regional.

El protocolo también incluye las pautas para realizar el contacto piel con piel y el inicio de la lactancia materna en el mismo paritorio, dos medidas que "mejoran el proceso de vinculación, disminuyen el tiempo de llanto del bebé y tienen efectos beneficiosos en los niveles de glucosa y en la estabilidad cardiorrespiratoria del recién nacido".

"El parto por cesárea no deja de ser un nacimiento y los profesionales debemos aunar esfuerzos para intentar minimizar los riesgos y optimizar los beneficios que ciertas intervenciones, como la presencia de un acompañante y el contacto piel con piel, pueden aportar tanto a los padres como al recién nacido", ha señalado la jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Peset, Reyes Balanzá.

Los únicos requisitos que debe cumplir el acompañante es vestirse de forma adecuada para entrar en quirófano (pijama, bata, gorro, calzas y mascarilla) y mantener las condiciones de asepsia, colocarse en un lugar que no interfiera la práctica asistencial del personal sanitario y abandonar el quirófano si durante la cirugía surge alguna complicación imprevista para la madre o el bebé.