WASHINGTON 19 Jun. (Reuters/EP) -
Los abogados de la compañía militar privada estadounidense Blackwater han asegurado ante un jurado este miércoles que sus guardias mataron en 2007 en defensa propia a catorce civiles iraquíes en un tiroteo durante la guerra de Irak.
Según dos de los letrados, los mercenarios, que estaban dando seguridad a una ruta que iba a utilizar un convoy del Departamento de Estado, tomaron decisiones en cuestión de segundos para defenderse y ahora no deberían someterse estas decisiones a una segunda evaluación años después, incluso aunque murieran civiles en la acción.
"Hicieron su trabajo", ha afirmado Brian Heberlig, el abogado de uno de los guardias, Paul Slough. "Estos hombres no cometieron ningún crímen", ha argumentado. El juicio contra los cuatro guardias que antes trabajaban en la unidad Raven 23 de Blackwater por el tiroteo en la plaza Nisur llega cuando el país está sufriendo el azote del grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria, que logró hacerse la semana pasada con varias ciudades del norte del país, incluida Mosul, la segunda urbe más importante de Irak.
Frente al testimonio de los abogados defensores, los fiscales del caso mantienen que los guardias de Blackwater no recibieron disparos y que abrieron fuego negligentemente cuando no afrontaban ninguna amenaza. La muerte de los catorce civiles desarmados provocó una ola de críticas a nivel internacional.
Los guardias Slough, Dustin Heard y Evan Liberty están acusados de homicidio por algunas de las muertes causadas y un delito por el uso de armas que conllevaría una condena de 30 años de prisión. Un cuarto guardia, Nicholas Slatten, está acusado de asesinato por matar al conductor de un vehículo Kia de color blanco, Ahmed Haithem Ahmed Al Rubia'y. El avance de ese coche hacia el convoy de Blackwater provocó que los guardias abrieran fuego pensando que podría ser un vehículo cargado de explosivos, según ha relatado uno de los abogados defensores.
Sin embargo, uno de los fiscales federales ha dado un relato completamente diferente, en el que el conductor es alcanzado por los disparos de Slatten y su vehículo continúa avanzando lentamente porque el hombre, como consecuencia de las heridas, no puede alcanzar el freno con su pie.
En su día, el asistente del fiscal T. Patrick Martin aseguró ante el jurado que la mayoría de los guardias de esa unidad de Blackwater testificarían que no vieron ninguna amenaza en la plaza Nisur, donde ocurrió el tiroteo. Está previsto que estos testimonios se den en el juicio este verano.
En la vista de este miércoles, el abogado del guardia Heard, David Schertler, ha asegurado que el jurado podrá ser testigo de "pruebas abrumadoras" que apuntan a que se avecinaba un tiroteo. Según este letrado, los informes en tiempo real del incidente, que se prolongó durante menos de una hora, demuestran que los guardias creían que estaban siendo atacados.
Un informe de las 12.12 horas de ese día, un minuto después de que el convoy llegara a la plaza, advertía de la presencia de muchos insurgentes y de fuego de armas ligeras. Los guardias de Blackwater estaban bajo la legislación de Estados Unidos, que regula la actuación de contratistas en misiones de apoyo al Ministerio de Defensa. Dado que Blackwater estaba trabajando para el Departamento de Estado, el jurado deberá decidir qué ley se le aplica.