China ordena a sus altos cargos militares que sirvan temporalmente como soldados rasos

Actualizado 23/04/2013 16:28:59 CET

La medida, de carácter simbólico, pretende estimular la moral militar con el objetivo de frenar la corrupción en el Ejército

PEKÍN, 23 Abr. (Reuters/EP) -

El nuevo presidente de China, Xi Jinping, ha ordenado este martes a los altos cargos militares que realicen durante un periodo de dos semanas las tareas propias de los soldados de menor rango del Ejército, una medida que pretende estimular la moral militar como método para luchar contra la corrupción y que recuerda a otra similar tomada por el expresidente y fundador de la República Popular China, Mao Tse Tung, en el año 1958.

Según la nueva regulación, publicada este martes por el Ministerio de Defensa chino, la simbólica y temporal degradación afectará a todos los altos oficiales del Ejército partiendo del cargo de tenientes coroneles, si bien está especialmente dirigida a aquellos militares de menos de 55 años que llegaron a las altas esferas militares sin pasar por los rangos inferiores.

Esta iniciativa obligará a los comandantes de los cuarteles generales y de los distritos militares del país a servir como soldados rasos una vez cada cinco años. Los demás oficiales, por su parte, deberán hacerlo cada tres o cuatro años.

"La medida ayudará a purificar el alma de los altos cargos militares y será la cura para prevenir la pereza, la baja disciplina, la extravagancia y demás enfermedades burocráticas", ha comunicado el Ministerio a través del periódico del régimen chino 'Diario del Ejército Popular de Liberación'. "Para servir, uno debe servir bien", ha subrayado el comunicado.

SIN REGALOS NI CENAS FASTUOSAS

Según la nueva ordenanza, que también afecta a los altos mandos la Policía Armada Popular y de las Fuerzas de Seguridad Nacional de China, durante los 15 días de degradación, los altos oficiales deberán cubrir todas sus necesidades personales y no aceptar ningún regalo ni invitaciones a cenas fastuosas, de acuerdo con los detalles publicados por el Ministerio este domingo en su página web. Del mismo modo, los oficiales deberán comer y dormir diariamente en las dependencias reservadas a los soldados menores.

Algunos expertos políticos, por su parte, han entendido el gesto como parte de la campaña pública contra la corrupción que mantiene Xi desde su llegada al poder, sobre todo a raíz de los informes publicados en varios medios de comunicación que denuncian la deshonestidad de varios altos cargos militares chinos.

"Xi Jinping quiere construir una imagen en el poder que muestre a toda la nación que él es la solución para el problema de la corrupción", ha declarado un escritor y analista político de Hong Kong, Johnny Lau. "Sin embargo, por el momento, no se ha producido ningún cambio en la regulación anticorrupción del Ejército, lo que demuestra que Xi sólo ha conseguido tomar medidas menores al respecto", ha añadido.

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

Xi, quien también es presidente de la Comisión Militar Central del país, ha convertido la lucha contra la corrupción en el eje de su mandato desde que el pasado mes de noviembre asumiese el cargo de secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh).

La ascendente carrera política de Xi, que el pasado 14 de marzo fue elegido formalmente como presidente de China, ha sorprendido a muchos miembros del PCCh debido a que su admisión en el mayor partido político del mundo --con 81 millones de militantes-- fue denegada en hasta nueve ocasiones, aunque finalmente lo consiguió en 1974.

Xi, de 59 años de edad, es uno de los 'príncipes' chinos, como se conoce a los descendientes de los líderes más destacados del PCCh. El nuevo secretario general es hijo de Xi Zhongxun, uno de los dirigentes revolucionarios, aunque fue acusado de deslealtad hacia Mao Tse Tung.

Sin embargo, su escalada de poder ha estado justificada por sus logros como dirigente en las provincias costeras de Hebei, Fujian y Zhejiang. Su paso por esta última terminó de catapultarle, porque consiguió una gran fama por su firme lucha contra la corrupción.

El pasado mes de diciembre, el jefe del PCCh prohibió a los altos cargos militares la celebración de banquetes en los que hubiese alcohol, alegando que la corrupción, los lujos y los excesos eran una amenaza directa para la supervivencia del partido.

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