Una grave crisis económica lleva a Gaza al borde del colapso

Niños jugando entre unos coches en Jan Yunis, en la Franja de Gaza
REUTERS / IBRAHEEM ABU MUSTAFA - Archivo
Publicado 10/03/2018 9:01:37CET

Los empresarios se quejan de la falta de avances en una región con un paro superior al 40 por ciento

GAZA, 10 Mar. (Reuters/EP) -

Los palestinos más pobres y aquellos que tienen más recursos han denunciado que el bloqueo sobre la Franja de Gaza impuesto por Israel y las divisiones internas están dejando la economía de este territorio costero palestino al borde del colapso.

Wael Al Wadiya ha dirigido una empresa alimentaria -- que produce patatas fritas, chocolate, etc..-- en Gaza desde 1985. Por aquel entonces, los colonos israelíes todavía vivían en la zona, el grupo miliciano Hamás no existía y los palestinos estaban a punto de levantarse en armas contra la ocupación israelí en la primera revuelta que hizo que el mundo conociese la palabra 'Intifada'.

Al Wadiya ha manifestado a Reuters que el bloqueo y las divisiones entre el grupo islamista Hamás y el partido laico Al Fatá han dejado a Gaza prácticamente paralizada. "La situación es desesperada. La capacidad de compra se ha reducido al mínimo, así que nuestros negocios están sufriendo como no lo habían hecho hasta ahora", se ha lamentado el empresario.

Al Wadiya ha reducido la producción de su fábrica en un 70 por ciento y los sueldos, un 30 por ciento. Los empleados que solían trabajar todos los días ahora lo hacen uno de cada tres. "A menos que suceda un milagro, las fábricas y las firmas cerrarán y la economía morirá de verdad", ha anunciado el hombre de 51 años.

Gaza sufre la pobreza desde hace mucho tiempo y la tasa de desempleo en la actualidad está en un 43,6 por ciento, según la Oficina de Estadística Palestina. Incluso los comerciantes más pudientes no pueden hacer frente a sus deudas, lo que hace que los negocios que dependen de ellos colapsen.

Muchas personas en Gaza culpan a Israel de estas dificultades y acusan al Gobierno israelí de aplicar un bloqueo comercial en la Franja que ha reducido de manera drástica la capacidad de movimiento de mercancías y de personas. Asimismo, los habitantes del enclave culpan a sus propios líderes del pobre estado de la economía, quejándose de la lucha de poder entre Hamás y Al Fatá.

Tanto Hamás como Al Fatá recaudan impuestos, gestionan burocracias paralelas e incluso utilizan la electricidad como una herramienta de poder político. Hasta hace poco, los apagones que sufre la fábrica de Al Wadiya se veían intensificados por los recortes decretados por el presidente palestino, Mahmud Abbas, de los fondos destinados a la compañía eléctrica israelí que da servicio en la zona.

Por su parte, Al Fatá ha acusado a Hamás de utilizar el dinero que recolecta de los usuarios de la red eléctrica para sus propios propósitos.

Israel ha defendido que se ha visto obligado a controlar el acceso y la salida de la Franja de Gaza para impedir que Hamás envíe milicianos terroristas a territorio israelí o que tenga la posibilidad de hacerse con armas o con material para fabricarlas.

El Ejército israelí ha argumentado que lleva a cabo una "gestión continua y calculada de riesgos" permitiendo que la ayuda humanitaria llegue a Gaza a la par que lucha por contener a Hamás, que "trata de aprovecharse de la asistencia destinada a los civiles residentes en Gaza".

LA RELACIÓN ENTRE LA POBREZA Y LA SEGURIDAD

En 2017, el presidente de Palestina, Mahmud Abbas, redujo en un 30 por ciento los salarios de 60.000 empleados gubernamentales, dejándoles con poco que gastar después de pagar los préstamos bancarios. Según la Autoridad Monetaria Palestina, en 2015, se devolvieron en la Franja de Gaza cheques por valor de 30 millones de euros; en 2016, por valor de 50; y en 2017, por valor de 91.

Esta rebaja de la capacidad de compra ha contribuido a una reducción de las importaciones a través de la única ruta comercial con Israel que les queda a los palestinos. Hoy en día, por ella pasan cada día 350 camiones. En comparación, durante el último trimestre de 2017 pasaban 800.

Algunos comerciantes quisieron iniciar un movimiento religioso en diciembre condonando la deuda a sus clientes utilizando el hashtag "Sameh Toajar", es decir, "Perdona y se recompensado" por Dios. Aunque la medida fue apoyada por Hamás y otras facciones, la deuda es demasiado grande para un remedio de ese tipo, a pequeña escala. "Gaza está técnicamente muerta y necesita soluciones de base, reales y sostenibles y no temporales o efímeras", ha recalcado Maher al Tabba, economista en Gaza.

Al otro extremo de la escala social se encuentran Suhaib, Shadi y Ahmed al Waloud, que rebuscan en la basura cerca de su casa en el norte de Gaza buscando plástico que puedan vender a las plantas de reciclaje. Su padre era uno de los palestinos que perdió su trabajo en Israel hace más de diez años, cuando Israel expulsó a miles de trabajadores palestinos después de que Hamás se hiciese con el poder en la Franja de Gaza.

"He estado haciendo esto desde que era pequeño", ha confesado Suhaib, que ahora tiene 19 años. Sin embargo, ahora ellos apenas ganan lo suficiente para "sobrevivir", ya que el precio que se paga por el plástico de segunda mano ha caído en un 80 por ciento. "Ahora mismo, no hay demasiado trabajo. La gente no está desechando mucho plástico", ha añadido el joven.

Lo que se pregunta todo el mundo es si estas penurias económicas harán que los palestinos apoyen con más ahínco los ataques a Israel o con menos, ante el temor de represalias.

El director de la Asociación de Empresas Palestinas, Ali al Hayek, ha señalado que un colapso total de la economía provocaría inestabilidad, lo que no jugaría en el interés de nadie. "Gaza está viviendo una crisis humanitaria real", ha sentenciado Al Hayek. "Un colapso económico provocará un colapso de la seguridad que causará problemas para la comunidad internacional y para Israel", ha finalizado el empresario.