El hacinamiento en las islas griegas no soportaría una nueva llegada masiva de refugiados

 
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El hacinamiento en las islas griegas no soportaría una nueva llegada masiva de refugiados

Campo de refugidos de Moria, en Lesbos
ALKIS KONSTANTINIDIS/REUTERS
   
Actualizado 26/11/2016 11:03:28 CET

La ONG denuncia que las malas condiciones están teniendo un impacto en el bienestar mental de los niños

MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los más de 16.200 refugiados e inmigrantes que se encuentran atrapados en las islas griegas se encuentran en una situación terrible, en campos saturados y hacinados y con pocas perspectivas de futuro, ha denunciado en la portavoz de Save the Children en Grecia, Sacha Myers, advirtiendo de que las islas no están preparadas para recibir un nuevo flujo masivo de llegadas.

"Es increíble y tremendo que siga habiendo 60.000 inmigrantes y refugiados varados en Grecia en estos momentos, muchos de los cuales viven en campos en tiendas de campaña ahora que llega el invierno y no saben cuál será su futuro", ha lamentado en una entrevista concedida a Europa Press.

Según ha explicado, la situación en la península "también es complicada", puesto que en algunos casos se ha instalado a los refugiados en antiguas fábricas cuyas condiciones no son las idóneas para los niños ya que no son seguras, carecen de calefacción y en algunos casos tienen los aseos y las duchas fuera. Algunos viven aún en tiendas de campaña, ha precisado.

En el caso de las islas, según Myers, "la situación es muy peligrosa para los niños". Los campos, cuya capacidad era para unos 8.200 personas, albergan a el doble y en el caso concreto del que hay en la isla de Chios, "está al triple de su capacidad".

"Hay falta de espacio, por lo que algunos viven en tiendas de campaña o duermen en las playas", ha denunciado, subrayando que "esto pone a los niños en riesgo de enfermedades y afecta a su salud mental".

En este sentido, ha dejado claro que si el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, cumpliera con su nueva amenaza de abrir nuevamente las fronteras para permitir la salida de los 2,7 millones de refugiados que alberga, seguramente Grecia tendría problemas.

"El Gobierno griego no está preparado para recibir un gran flujo de inmigrantes y refugiados porque los campos en las islas ya están llenos", ha subrayado. "Por eso hemos estado animando al Gobierno griego y a la UE para que descongestionen los campos de las islas", ha añadido.

"Sería una situación difícil para los refugiados e inmigrantes si llegaran más porque las condiciones ya están por debajo de los estándares internacionales", ha reconocido Myers. En este sentido, ha insistido en que "es importante que los líderes de la UE cumplan su parte y no dejen todo el peso sobre las autoridades griegas".

"Esto significa acelerar el proceso de reubicación, la reunificación familiar de refugiados, dar al Gobierno griego los recursos prometidos para que puedan procesar las solicitudes de asilo lo más rápido posible para que la gente deje de estar languideciendo en los campos durante muchos meses más", ha añadido.

MALAS CONDICIONES DE VIDA

La portavoz de Save the Children ha puesto especial acento en cómo las condiciones de vida están afectando a los refugiados e inmigrantes, especialmente a los niños, muchos de los cuales ya venían "traumatizados" por los conflictos en sus países de origen.

"Algunas personas llevan más de ocho meses viviendo en las islas y no saben cuál va a ser su futuro, algunos ni siquiera han tenido su primera entrevista para solicitar asilo, no saben si les van a devolver a Turquía, si les van a permitir quedarse en Grecia, si les van a reasentar en otros países europeos...", ha explicado.

"Esto genera frustración y miedo" y está desencadenando que se produzcan algunos incidentes y enfrentamientos, como ha ocurrido en el campo de Moria, en la isla de Lesbos, este jueves, donde una mujer y un niño murieron en un incendio, ha añadido.

A los padres les "aterroriza" especialmente la seguridad de sus hijos, ya que estos pueden verse inmersos en las peleas o ser víctimas de abusos, ha indicado. Las condiciones de hacinamiento y la imposibilidad en algunos casos de salir de los centros de detención como el de Moria "pueden tener un gran impacto en el bienestar mental de los niños". Así, el personal de la ONG ha constatado que estos están irascibles y se comportan mal.

Las historias de quienes viven en los campos en las islas son similares. Todos ellos realizaron un largo viaje y varios intentos de cruzar desde Turquía hasta que lo consiguieron, con la esperanza de un futuro mejor y más seguro.

"NO HAY UN FUTURO PARA MIS HIJOS"

Beyar llegó con su mujer y sus cuatro hijos en marzo. Ahora, se prepara para volver a su Irak natal. "No hay nada aquí que me haya mostrado que hay un futuro aquí para mis hijos", comenta a Save the Children, asegurando que sus hijos "están asustados" y que la situación en Leros, donde vive, "es muy mala".

Sus hijos son de la misma opinión. "Este lugar es como una prisión y solo quiero volver a casa. No quiero estar aquí", asegura Mina, una de sus hijas, mientras que Nebez apunta: "es mejor en Irak porque allí puedo ir a la escuela y conozco a todos los niños y es más fácil hacer amigos".

Según ha explicado Myers, este padre de familia está "completamente devastado" por la situación. "No podían soportarlo un día más. Aunque sabían que en Irak no sería más seguro, pensaba que su calidad de vida sería mejor allí", ha precisado.

"Vamos de mal en peor. Pensamos que cuando llegáramos aquí tendríamos una buena vida pero es peor. Nuestros hijos lloran porque siempre tienen hambre", cuenta Nowa, que vive en Chios junto a su marido y sus tres hijos. Según explica, sus hijos "están como locos, gritan, lloran, no nos escuchan". "Nos marchamos por nuestros hijos, queremos que estén a salvo", pero la situación en el campo "es muy difícil", añade.

Otros, sin embargo, parecen conformarse con su situación. "No está mal pero tampoco es una maravilla", comenta Rasheed, un palestino que vivía en Siria y que llegó a Grecia junto a su mujer siria y su hijo pequeño. "El mayor reto es no saber lo que nos deparará el futuro. Estar sentado y no hacer nada", explicado.

Rasheed todavía está a la espera de resolver su solicitud de asilo. "Todo lo que quiero es estabilidad. Preferiría otro país que no sea Grecia, porque no han sido muy receptivos con los refugiados, pero no me importa", señala.

LABOR DE SAVE THE CHILDREN

Myers ha reconocido que en algunos campos no hay agua caliente pero no hay falta de comida. El problema, ha explicado, es que muchos, especialmente los niños, no están acostumbrados con el tipo de comida. En todo caso, Save the Children está trabajando con las autoridades para mejorar el menú y para que éste sea sobre todo más nutritivo y saludable y con más opciones para elegir.

Para atender las necesidades de los niños, la ONG también ha creado espacios seguros para la infancia en algunos campos de refugiados, en los que estos "pueden venir a jugar, aprender y acceder a apoyo". "Es muy importante porque no hay suficiente espacio para que puedan juegar", ha subrayado.

Además, un equipo móvil de la ONG se mueve de unos campos a otros para identificar los casos de familias o menores no acompañados "más vulnerables" con el fin de poder brindarles la ayuda que puedan requerir, como ir a un hospital o tener acceso a un psicólogo.

Igualmente, tienen programas especiales dedicados a los menores no acompañados, incluidos refugios donde estos viven y reciben comida y donde además pueden recibir clases de inglés, alemán, matemáticas e historia, además de contar con un abogado que les pueda ayudar a gestionar los trámites de asilo o de reunificación familiar.

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