La separación entre yihadismo y delincuencia, cada vez más difuminada en Europa

 
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La separación entre yihadismo y delincuencia, cada vez más difuminada en Europa

Operación en Saint Denis contra el cerebro de los atentados de París
CHRISTIAN HARTMANN / REUTERS
Publicado 15/10/2016 10:39:53CET

Para cometer atentados en Europa no hace falta mucho dinero, por lo que es fácil financiarlos con delitos menores

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

La inmensa mayoría de los europeos que se han convertido en yihadistas y se han unido a grupos como Estado Islámico tienen un pasado delictivo que les ayuda a dar el salto hacia la violencia y que les facilita contactos y vías de financiación para poder llevar a cabo sus misiones, según un informe del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política (ICSR).

En su estudio 'Pasado criminal, futuro terrorista: los yihadistas europeos y el nuevo nexo delincuencia-terrorismo', el ICSR ha analizado el perfil de 79 yihadistas europeos con antecedentes penales, entre ellos varios de los autores de los atentados de París y Bruselas así como el de 'Charlie Hebdo' en busca de una explicación a este fenómeno.

El análisis no ha detectado que exista una "estrategia deliberada" de enrolar a delincuentes por parte de los grupos yihadistas, sino que reclutan en el mismo grupo de población que las organizaciones delictivas. Tampoco hay una "fusión" entre ambos tipos de organizaciones, si bien sí comparten sus "redes sociales y entornos", lo que ha creado un "nuevo nexo delincuencia-terrorismo".

El paso por prisión anterior a convertirse en yihadistas es un elemento bastante corriente. De los 79 casos estudiados, el 57 por ciento estuvieron en prisión antes de su radicalización y, de ellos, el 27 por ciento se radicalizaron precisamente allí, aunque siguieron el proceso a su salida de la cárcel.

Además, el 67 por ciento de los yihadistas analizados viajaron a Siria o intentaron hacerlo para luchar allí, el 38 por ciento estuvieron implicados en complots terroristas en sus países natales y el 9 por ciento fueron condenados por delitos relacionados con terrorismo sin haber viajado o participado en ningún plan concreto.

La edad media de todos ellos es de 25 años y entre el 19 y el 22 por ciento se habían convertido al islam. De los 79, el 68 por ciento habían participado en delitos menores mientras que el 65 por ciento tenían antecedentes por violencia.

En este sentido, el 30 por ciento tenían experiencia con armas de fuego, mientras que el 6 por ciento participaron en crímenes de 'guante blanco' como fraude con tarjetas de crédito o robo de identidad.

LAS CÁRCELES, CALDO DE CULTIVO

¿Por qué las cárceles son un especial caldo de cultivo? Según el ICRS, porque en ellas "los extremistas pueden encontrar a numerosos 'jóvenes enfadados' que están 'listos' para la radicalización", porque en ellas confluyen terroristas y delincuentes, lo que les da la posibilidad de crear redes e intercambiar conocimientos, y porque en muchos casos tras el paso por prisión "hay pocas oportunidades de integrarse en la sociedad".

Aunque la radicalización en prisión no es un fenómeno nuevo y los gobiernos están trabajando ya en ello, el ICRS se muestra "convencido" de que "ante el reciente aumento de los arrestos y condenas relacionados con terrorismo y la rápida expansión de los terroristas condenados bajo custodia" "las prisiones serán más significtivas como 'caldo de cultivo' para el movimiento yihadista" en el futuro.

Por otra parte, el informe hace especial hincapié en las ventajas que enrolar a antiguos delincuentes tiene para las organizaciones terroristas. Así, subraya que normalmente los delincuentes están más acostumbrados a lidiar con las fuerzas de seguridad y sus competencias y suelen estar mejor preparados a la hora de "controlar los nervios".

Pero sin duda, la principal ventaja es que sus contactos de su pasado delictivo les dan una mayor facilidad para acceder a armas, además de ayudarles a mantener un perfil bajo y permanecer fuera de los radares de las fuerzas del orden.

FINANCIACIÓN DE ATENTADOS

Estar familiarizado con pequeños delitos tiene también una ventaja a la hora de encontrar fondos para financiar un eventual ataque. Según el estudio, "hasta el 40 por ciento de los complots terroristas en Europa están financiados al menos en parte mediante 'pequeños delitos', especialmente tráfico de droga, hurto, robo, venta de objetos falsos y préstamos fraudulentos".

"Los yihadistas suelen seguir haciendo aquello con lo que están familiarizados, lo que significa que la financiación del terrorismo mediante medios criminales se hará más importante a medida que el número de antiguos criminales aumente", alerta el estudio.

Según subraya el ICRS, convertirse en un combatiente extranjero requiere poco menos que "comprar un billete de avión a Turquía", un fusil AK-47, que puede adquirirse por menos de 2.000 euros, o una pistola, que se puede comprar por menos. "El coste de comprar un cuchillo o alquilar un vehículo es insignificante", añade, en referencia entre otros al atentado de Niza en el que un terrorista al volante de un camión mató a 85 personas en julio.

PASO A LA YIHAD

¿Por que algunos delincuentes dan el paso y se convierten en yihadistas? Según el ICRS los motivos son muy diversos pero se han constatado varios casos en los que los yihadistas lo ven como una manera de "redimir" sus delitos pasados y pagar por sus "pecados".

Aunque organizaciones como Al Qaeda rechazaban a priori a delincuentes en sus filas, Estado Islámico ha rebajado el umbral de exigencia de sus combatientes hasta el punto de que apenas pide "conocimientos religiosos" y no rechaza a aquellos que tengan antecedentes.

Además, los grupos terroristas ofrecen a los delincuentes "poder, violencia, aventura y adrenalina, así como una fuerte identidad y un sentido de rebelión y de ser antisistema", subraya el informe.

Por otra parte, el hecho de tener un pasado ya violento en muchos de los casos les facilita el salto al yihadismo, ya que "baja su umbral psicológico" respecto a lo que cometer determinados actos de violencia significa.

Pero, después de algunos de los ataques registrados en los últimos tiempos en Europa y de otros planes fallidos, la pregunta que se plantea ahora es si quienes los cometen son delincuentes, terroristas o ambas cosas, según el ICRS.

CONCLUSIONES

Así pues, "la convergencia entre los entornos criminal y terrorista --el nuevo nexo delincuencia-terrorismo-- es real, y tiene profundas implicaciones en cómo operan los grupos yihadistas en Europa", resume el estudio, puesto que organizaciones como Estado Islámico ya no buscan a sus combatientes en universidades o entre los estudiantes religiosos, sino en los "guetos" y entre "aquellos que previamente han estado implicados en actos de violencia e ilegales".

Como consecuencia de ello, "combatir el terrorismo es más que nunca un problema social, que coincide con la existencia de 'guetos' y una 'clase marginal' musulmana en las grandes ciudades europeas", añade el ICRS, dirigido por Peter Neumann.

Al mismo tiempo, "hay que prestar más atención a las prisiones y a combatir la pequeña delincuencia y el crimen organizado" acabando con los "silos institucionales" puesto que ante la citada convergencia "la lucha contra la delincuencia se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional".

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