Sudán del Sur se retracta y rechaza el despliegue de más tropas de la ONU en Yuba

Misión de la ONU en Sudán del Sur, UNMISS
REUTERS
Actualizado 10/08/2016 20:48:22 CET

YUBA, 10 Ago. (Reuters/EP) -

El Gobierno de Sudán del Sur ha rechazado este miércoles la propuesta de Naciones Unidas de mandar más tropas al país, una medida que cuenta con el apoyo de Estados Unidos y sus aliados occidentales, para intentar prevenir una escalada de la violencia que pueda desencadenar un nuevo conflicto armado.

El Gobierno sursudanés declaró la semana pasada que permitiría el despliegue de nuevas tropas pertenecientes a la Misión de Paz de Naciones Unidas (UNMISS, por sus siglas en inglés), después de que estallasen nuevos combates entre los seguidores del presidente del Gobierno, Salva Kiir, y las fuerzas leales a su principal rival político y exvicepresidente, Riek Machar. La nueva oleada de violencia ha provocado decenas de víctimas mortales y ha obligado a miles de sursudaneses a huir de la capital, Yuba.

Sin embargo, este miércoles, el ministro de Información de Sudán del Sur, Michael Makuei, ha declarado que las tropas desplegadas deberían ser controladas por un ente independiente, y no por la ONU. Makuei ha alegado que los 'cascos azules' están demasiado influenciados por Estados Unidos, al que ha acusado de "imperialista".

"No queremos que las fuerzas de protección estén bajo el control de la misión de paz de Naciones Unidas", ha dicho Makuei. El ministro de Información ha acusado a la ONU, que cuenta con unos 12.000 'cascos azules' en Sudán del Sur, de ser incapaz de proteger a la población civil.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está negociando una propuesta --apoyada por Estados Unidos-- que pretende aumentar en 4.000 soldados el número de militares desplegados en Sudán del Sur, bajo la dirección de la misión de paz, con el objetivo de restaurar y asegurar la paz en Yuba. Makuei ha acusado a Washington de "querer convertir a Sudán del Sur en un protectorado".

Dentro de la propuesta existe una cláusula que establecería un embargo de armas a Sudán del Sur en el caso de que Yuba rechazase la iniciativa.

De acuerdo con fuentes cercanas a Naciones Unidas, existe una clara división dentro del Consejo de Seguridad, entre aquellos que insisten en respetar la soberanía de Sudán del Sur ante todo y aquellos que quieren asegurarse de que existe una fuerza robusta de protección frente a la escalada de violencia.

Varios grupos regionales africanos, como la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo de África Oriental (IGAD, por sus siglas en inglés) y otros países africanos también han presionado a Naciones Unidas para que envían más tropas al país. La IGAD está formada por ocho países, entre los cuales figuran Eritrea, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, Uganda y Yibuti.

Machar retiró sus tropas de la capital hace varias semanas después de que ambas partes implicadas en el conflicto acordasen un alto el fuego e hicieran un llamamiento conjunto para que intervinieran las fuerzas de seguridad internacionales.

Los últimos combates se han cobrado casi 300 vidas y expulsado de Yuba a decenas de miles de personas, haciendo temer una vuelta al conflicto armado que comenzó en 2013. Hace un año, Kiir y Machar pusieron fin a la guerra civil con un frágil acuerdo de paz que ha sido violado en múltiples ocasiones.