'Defensa de la Sanidad Pública' advierte de que la polución muta el esperma y genera más abortos espontáneos en Madrid

 

'Defensa de la Sanidad Pública' advierte de que la polución muta el esperma y genera más abortos espontáneos en Madrid

Actualizado 28/03/2010 15:58:25 CET

También provoca 1.500 muertes anuales directas sólo en Madrid y reduce la esperanza de vida en dos años

MADRID, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid ha advertido de que la contaminación atmosférica afecta a la salud de los madrileños, puesto que aumenta las patologías de asma, bronquitis, enfermedades oncológicas y cardiacas y provoca mutaciones en el esperma y el aumento de los abortos espontáneos.

Así lo expuso esta semana en la presentación del informe sobre 'La calidad del aire en la Comunidad de Madrid' en 2009, que precisó que continúan registrando altos valores de contaminantes atmosféricos, principalmente relacionados con el tráfico, que afectan de manera importante a la salud de los ciudadanos y que se sitúan por encima de los valores permitidos legalmente.

La portavoz de la asociación, Raquel Bernardino, señaló que está ampliamente demostrado que los contaminantes aéreos se relacionan con el aumento en la aparición y agravamiento de enfermedades respiratorias como el asma o la bronquitis; la aparición de procesos oncológicos en la piel y aparato respiratorio y auditivo, y con procesos autoinmunes de tipo alérgico y problemas cutáneos.

"Está demostrado que en ambientes contaminados se produce un empeoramiento de enfermedades cardiovasculares, como la angina de pecho. Afecta al área reproductiva y desarrollo humano provocando mutaciones en el esperma o el aumento de abortos espontáneos y favorece la aparición de clásicas enfermedades infecciosas, como las neumonías bacterianas o la tuberculosis, ya que el calentamiento atmosférico y las partículas en suspensión favorecen la propagación de plagas", añadió.

Bernardino afirmó que la polución también afecta de manera más intensa a la población más vulnerable, como niños, ancianos, embarazadas o personas sin recursos, y que incrementa de manera importante procesos de baja por enfermedad y el absentismo laboral, afectando especialmente a los oficios de mayor riesgo y a las zonas más contaminadas.

Así, según datos de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública, la contaminación provoca el exceso de mortalidad total calculada y supera año a año a las 1.500 personas de manera directa sólo en la capital. Además, de forma indirecta, agrava patologías crónicas susceptibles, como el asma, y se estima que reduce la esperanza de vida en unos dos año.

De hecho, según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 'Calidad del aire y salud', se estima que causa alrededor de dos millones de muertes prematuras al año en todo el mundo. En el caso de España, son más de 16.000 personas al año las que mueren de forma prematura a causa de la contaminación del aire, más fallecimientos que los provocados por accidentes de tráfico. En la Unión Europea se calcula que provoca 370.000 muertes.

CONTAMINANTES Y ENFERMEDADES

El estudio APHEIS 3 sobre contaminación atmosférica y salud llevado a cabo en 26 ciudades europeas indicó que sólo en la ciudad de Madrid se podrían evitar 1.699 muertes prematuras cada año si se redujera la media diaria anual de partículas PM10 a 20 microgramos por metros cúbico.

La contaminación por partículas está relacionada con incrementos en la mortalidad total, muertes por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, por cáncer de pulmón e ingresos hospitalarios por afecciones respiratorias y cardiovasculares. Estudios sobre efectos a largo plazo han estimado que la exposición a partículas en suspensión de los madrileños pueden reducir su esperanza de vida entre varios meses y dos años, según las asociaciones.

Por su parte, el otro contaminante más peligroso, el dióxido de nitrógeno (NO2) afecta a los tramos de los pulmones, inhibiendo algunas funciones de los mismos, como la respuesta inmunológica, disminuyendo la resistencia a las infecciones. Los niños y asmáticos son los más afectados por exposición a concentraciones agudas de este componente. Asimismo, la exposición crónica a bajas concentraciones de NO2 se ha asociado con un incremento de enfermedades respiratorias crónicas, el envejecimiento prematura del pulmón y con la disminución de su capacidad funcional, según datos de Ecologistas en Acción.

Como solución, la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid propuso contemplar las variables y los posibles efectos de la contaminación a la hora de elaborar la historia clínica de los pacientes; así como incorporar los factores medioambientales en la práctica de los programas asistenciales como posibles causas de enfermedad y se lleven a cabo acciones preventivas, terapéuticas y rehabilitadoras sobre ellos.

Por todo esto, hizo un llamamiento a los responsables de la política sanitaria del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, "para que se acometan urgentemente las medidas de control de emisiones y la reducción del tráfico, para mejorar la calidad del aire y que, se establezcan los controles de Salud Pública necesarios para garantizar el derecho a la salud de los ciudadanos".

Por su parte, el portavoz de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), José Luis Fernández, afecta, además de a la salud de los madrileños, a su calidad de vida, especialmente en lo que se refiere a las patologías asociadas al aumento de ruidos, olores desagradables y pérdida de espacio público.

Por ello, al igual que Ecologistas, pidió la elaboración de un plan de Movilidad Sostenible para la Comunidad, una moratoria para las nuevas carreteras y autovías previstas, aparcamientos disuasorios en las estaciones de transporte público de área metropolitana, carriles buses segregados en todas las autovías de acceso a la capital, y establecer un límite de 80 kilómetros horas en el área metropolitana de Madrid.

Además, reclamó planes de movilidad sostenibles para cada municipio de la región, en los que se potencie el uso de la bicicleta, la movilidad peatonal y disuadan el uso del coche, así como la incorporación de vehículos de transporte público ferroviarios eléctricos y autobuses eficientes con combustibles poco contaminantes.

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