La misión militar en Irak comenzará a finales de año, durará seis meses y costará 35 millones de euros

Pedro Morenés, ministro de Defensa
EUROPA PRESS

Sólo la Izquierda Plural, BNG y Compromís han votado en contra de enviar 300 efectivos para el adiestramiento del Ejército iraquí

MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los 300 militares españoles que adiestrarán al Ejército iraquí, en el marco de la coalición internacional para frenar el avance del Estado Islámico, serán desplegados en el sur del país árabe a finales de este año o, como máximo, a principios de 2015. La operación tendrá una duración estimada de seis meses y el coste de la misma rondará los 35 millones de euros.

Así lo ha indicado este miércoles el ministro de Defensa, Pedro Morenés, durante su intervención ante el Pleno del Congreso para solicitar la autorización parlamentaria necesaria para poner en marcha la misión. El PP, el PSOE, CiU, UPyD y PNV han votado a favor, pero la operación ha contado con el rechazo de la Izquierda Plural (IU-ICV-CHA), BNG y Compromís, mientras que CC-NC y ERC se han abstenido.

Según lo acordado en el seno de la coalición internacional, España aportará a la misión alrededor de 300 efectivos que desarrollarán su labor "en y para Irak", entrenando a militares de este país en operaciones especiales, desminado y desactivación de explosivos.

Así se descarta que las tropas españolas vayan a ser desplegadas en algún país vecino. Morenés ha explicado que el equipo de operaciones especiales actuará en una ubicación aún por determinar, si bien es probable que los expertos en desactivación de explosivos realicen su labor en la base aérea de Tallil, situada a poco más de 200 kilómetros de Basora, en el sureste iraquí.

REPARTO DE FUNCIONES

De los 300 militares que participarán en la misión, entre 10 y 20 estarán integrados en los cuarteles generales; una unidad formada por un máximo de 96 efectivos entrenará a militares iraquíes en materia de operaciones especiales en el lugar aún por determinar; otro equipo de unos 95 efectivos adiestrará en materia de artefactos explosivos; mientras que los 80 militares restantes serán los encargados del mando, control, inteligencia y protección de la fuerza.

Se trata, según ha destacado el ministro, de que España aporte sus capacidades en aquellas materias donde puede tener "más experiencia" debido a su "buena práctica tanto en la formación militar como en la desactivación de explosivos".

Además, Morenés ha señalado que España también ha dado su autorización a que las bases militares de su territorio estén disponibles para las necesidades que surjan en el marco de la coalición internacional en su estrategia contra el Estado Islámico.

El probable incremento del flujo de aeronaves militares en las bases aéreas españolas es algo previsto en el Convenio de Cooperación para la Defensa que España y Estados Unidos firmaron en 1988, por lo que no requiere autorización parlamentaria, si bien el ministro ha querido dejar claro en el Congreso que esta posibilidad existe.

AMENAZA PARA ESPAÑA

En su opinión, la participación de España en la ofensiva de la coalición internacional contra el Estado Islámico demuestra el "compromiso" de nuestro país "en el mantenimiento de la paz y con la estabilidad global a lo largo y ancho del planeta". "Es un compromiso ineludible e indispensable para que algunos países puedan recuperar la estabilidad y que sus ciudadanos puedan construir un futuro de paz y prosperidad", ha subrayado.

Pero además, Morenés ha dejado claro que el Estado Islámico supone también una "amenaza" para España porque puede "extender su ideología y métodos terroristas" hasta zonas del mundo cercanas a nuestro país, como puede ser el norte de África. Asimismo, ha recordado que de los aproximadamente 30.000 combatientes que se calcula que tiene este grupo terrorista, unos 12.000 son extranjeros, gran parte de ellos europeos.

Eso sí, el ministro ha destacado cada uno de los países que forman parte de la coalición internacional tiene "muy claro" que el esfuerzo a realizar para frenar el avance del Estado Islámico "no puede ser sólo militar", sino que es "parte de un esfuerzo mayor" que debe incluir medidas tanto de tipo diplomático como humanitario para que puedan "prolongarse en el tiempo" y ser realmente "efectivas".

La futura misión en Irak ha contado con un amplio respaldo de la Cámara Baja, pues 314 diputados de los 329 presentes han votado a favor, mientras que sólo 11 se han pronunciado en contra y cuatro se han abstenido.

"HERIDA" DE LA GUERRA DE 2003

El portavoz del Grupo Socialista, Diego López Garrido, ha recordado que el Estado Islámico ha sido calificado por la ONU como "la primera amenaza para la seguridad internacional". Por eso, considera que las operaciones militares son "imprescindibles", si bien ha advertido de que esta operación debe tener también una "componente política" para ayudar en la estabilización de Irak.

El diputado socialista ha querido dejar claro en su intervención que la situación en la que se encuentra Irak actualmente es consecuencia de la "herida" que, a su juicio, dejó la invasión del país en 2003 y que fue apoyada por el entonces Gobierno de José María Aznar.

El diputado de CiU Jordi Xuclà también ha anunciado el voto favorable de su grupo parlamentario, aunque ha reclamado estar "muy vigilantes" para que en esta operación contra el Estado Islámico se respeten en todo momento los Derechos Humanos y el Estado de Derecho.

Por su parte, la diputada de UPyD Irene Lozano ha mostrado también su apoyo a la misión porque "es obligado estar allí, en el frente donde se combate la barbarie", aunque duda de si será "demasiado tarde" o si la cantidad de militares que España va a enviar no serán pocos para el entrenamiento que tienen que realizar y si esto último no tendrá que ver con los recortes que ha sufrido el Ministerio de Defensa en los últimos años.

Uno de los votos en contra de la misión ha venido de la Izquierda Plural, cuyo portavoz, Joan Josep Nuet, considera que España debe hacer una política exterior "más coherente con sus necesidades", pero también impulsar una mayor colaboración con los gobiernos de Irak y Siria, que "llevan mucho tiempo luchando contra el terrorismo". Además, opina que actuar contra las vías de financiación del Estado Islámico evitaría "tener que desplazar a militares" a la zona.

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