EL INSPECTOR MIRANDA DE "LOS HOMBRES DE PACO" PONE SOBRE LAS TABLAS MADRILEÑAS LA OBRA "CUM LAUDE"
Es el honesto y disparatado inspector Miranda en Los hombres de Paco y afirma que es un hombre de teatro que se atrevió con la televisión. Ahora pone sobre las tablas madrileñas la obra Cum laude , una crítica profunda sobre la educación basada en las experiencias de los componentes de la compañía Los Ulen , en la que Paco Tous lleva implicado desde hace más de veinte años. La obra se desarrolla en un colegio privado con situaciones que fueron cotidianas para el actor, que nos cuenta sus recuerdos más crudos de la infancia y también los que le acarrean la popularidad alcanzada por la serie de televisión en la que es protagonista.
Paco Tous ofrece con calma y sencillez algunas de las experiencias vividas en todos sus años como actor recalcando que, a pesar de que el trabajo es tanto que apenas pasa tiempo con sus dos hijos, jamás dejaría la comisaría de Los hombres de Paco por nada del mundo.
Además de la televisión te atreves con el teatro...
No me atrevo con el teatro, me atreví con la televisión hace un año y pico. Llevo 23 años haciendo teatro porque empecé muy joven.
¿Qué te gusta más?
No sé, porque hay un concepto equivocado. Para mí cinco y acción es igual que salir a un teatro. Como actor es lo mismo. Hay técnicas diferentes dentro del teatro y la televisión que aprendes. Pero en esencia el trabajo de actor es el mismo y debe ser valorado de la misma forma. En el teatro se paga muy poco. En la televisión se paga más e incluso, cosa que creo que es denunciable, algunos compañeros dicen que hacen televisión para ganar dinero. Quien piense eso, y creo que muy pocos actores pensamos así, debería irse a su casa a acostarse. Tú tienes que hacer tu trabajo y punto. Si la televisión acaba convirtiéndose en algo negativo es en parte porque el actor no lo está haciendo bien.
¿Qué es lo que más te gusta de tus personajes en Cum laude ?
El profesor es muy gratificante porque te hace reír haciendo y cometiendo barbaridades. Me da la posibilidad de pasar de tuerca a todos esos profesores que en la realidad siempre han superado a la ficción. Este profesor se repite que en este año entrante los castigos físicos quedan completamente erradicados y para nada. Los castigos físicos son bastante salvajes pero la realidad supera la ficción. Al menos en mi caso.
¿Sufriste esos castigos en tu infancia?
Me han pegado mucho. Tengo dos recuerdos de escuela. El primero, toda la clase de rodillas. En vez de escribir en las mesas, escribíamos en el asiento, y pasaba la señorita que llamábamos La vaca dándonos un coscorrón en la cabeza. Recuerdo que todos los niños bajábamos las escaleras del colegio limpiándonos con saliva las rodillas para que no lo vieran nuestros padres. El segundo recuerdo es que estaba escribiendo en la pizarra y le decía que no sabía escribir, porque entré más tarde al colegio por una enfermedad de pequeño. No sabía escribir, estaba muy nervioso, me meaba encima... Recuerdo que me animó a escribir y cuando fui a entregarle el cuaderno con mucha ilusión, me lo tiró. Castigos físicos he sufrido: palmetazos...
¿Cómo es Arquímedes, el alumno al que interpretas?
Es un personaje criado entre bestias. Tiene un padre que está en la cárcel y con el que habla a través de un número de teléfono un poco extraño. Es entonces cuando descubre que está preso. Su madre no le habla y es un niño que está enamorado de las vacas. Le encantan. También le gusta Camilo Sexto y le encantaría cantar ópera pero lo hace francamente mal. También le gusta mucho la física y la química que se le dan muy bien.
¿Qué se pretende con la obra?
Cuando investigamos en nuestras experiencias personales para ponerlas sobre las tablas vimos que las cosas son cíclicas y en la educación también pasa. Lo que denunciamos es que aún se siguen dando algunos casos de los que presentamos. Es muy importante la presencia del alumno, pero también la implicación de los padres con unos niños que son inocentes, pero que están siendo educados de la peor manera posible. Ya llevamos muchas funciones en Andalucía y el público sale preguntándose de qué se ríe porque aunque es comedia, el tema que se trata es muy grave.
¿No se vuelve uno un poco loco? ¿Cómo se compagina?
Lo que pasa es que esto es un juego y sobre todo un lujo. Cuando estás con varios personajes a la vez, te lo tomas un poco como alarde. Sin echarme flores es un alarde para decir que puedo hacer cosas completamente distintas.
"ECHO DE MENOS A MIS DOS HIJOS, A MI FAMILIA Y A SEVILLA"
¿Dejarías la serie por otro proyecto?
Creo que lo puedo compaginar todo. También se me están dando facilidades con la productora de Los hombres de Paco que saben que Los Ulen es mi proyecto de vida desde hace ya mucho tiempo y se me está respetando. Ahora mismo Los hombres de Paco no lo dejaría por nada. Me siento muy a gusto y feliz. Además ahora está el proyecto de la película de la serie donde se baraja que nos lleven a Nueva York a salvar el mundo o algo así...
¿Es fácil compaginar la vida personal con tanto trabajo?
No es nada fácil. Yo tengo dos hijos y los veo poco. Lo que pasa es que en la situación actual con la responsabilidad de tener un papel protagonista en una serie, estar en una compañía como Los Ulen que es la primera compañía andaluza que entra en una sala comercial en Madrid, son responsabilidades que tengo que asumir. Únicamente que por las noches no me puedo dejar llevar porque echo de menos a mi familia porque si no al día siguiente no podría levantarme. Es duro y hay veces que echo mucho de menos a mi familia y también echo de menos Sevilla.
Pero de momento no vas a parar...
No porque estoy muy satisfecho y orgulloso de estar en el teatro. Y con Los hombres de Paco igual. A mí la fama no me importa. Esto ya me ha cogido mayorcito y me da igual. La mayoría de la gente te saluda por la calle con mucho afecto y mucho cariño. Pero a mí lo que me gusta es el éxito. Para mí el éxito es trabajar con Juan Diego, con Adriana Ozores, con Pepón Nieto, Hugo Silva... Me ofrecieron la serie y lo primero que me dijeron es que Juan Diego estaba y para mí eso es un sueño.
¿Has tenido algún problema por la popularidad que has adquirido?
Yo personalmente no. Pero hace poco estaba en La Latina sentado con Edu Soto, el que hace de Neng , y con Hugo Silva y si hubo una fotografía robada. Pedimos al fotógrafo por favor que lo dejaran y hubo un malentendido grave. El fotógrafo le dio un puñetazo a uno de los que estaban con nosotros. Menos mal que llegó la policía porque se estaba calentando el ambiente. Nosotros intentábamos separar como policías, pero menos mal que llegaron los de verdad y nos dijeron: Compañeros, esto ya es nuestro . (Risas) Uno de los policías me dijo que estaba a punto de decirme lo que usted diga, inspector . Pero fue sólo un malentendido, aunque muy desagradable. A mí me pasa poco porque la verdad es que yo no soy mucha carne de la prensa del corazón.
¿Y alguna anécdota agradable?
De esas muchas. En el Puerto de Santamaría, donde me he criado. Una señora sólo acertó a decir carajote -tonto- mientras me veía pasar y se partía de la risa. También hay cosas muy entrañables: chavales que te ven y parece que se les ilumina la cara, les tiembla el labio, se ponen a llorar emocionados... Te dan ganas de darles un abrazo. Esas cosas son bonitas aunque sí hay cosas que pueden ser cansinas como el tema de los móviles. No sé qué interés se puede tener en conseguir una foto mía con una cuchara en la boca.
¿Tienes algún otro proyecto al margen de todos los que ya tienes?
Tendría que tener el día 72 horas para añadir algún otro proyecto. (Ríe) Sí me gustaría hacer alguna película con tranquilidad, sin serie ni teatro. Ahora yo me siento con fuerzas y capaz de llevar todo esto, pero no puede ser siempre así y también me gustaría hacer algún proyecto con más tranquilidad.
¿Qué tiene que ver el Paco real con el inspector Miranda?
No lo sé ni me importa. Yo estoy muy enamorado de mi profesión y de mi trabajo por eso no me importa darlo todo cuando trabajo. Posiblemente, al darlo todo, tu personalidad y tu forma de ser van a contagiar todos los personajes. Como me gusta tanto mi profesión, también me gusta jugar mucho con los personajes y ponerlos más distantes de mí o más cercanos. Sí sé que hay cosas concretas que Miranda tiene mías. A mí sí me gusta intentar tener un alto grado de honestidad, de sinceridad. Me gusta hablar y estar con mis amigos y familia. Eso sí puede tenerlo el personaje de mí, pero como todo el mundo. Lo que pasa es que las circunstancias de Miranda se le vienen un poco encima.