El uso de la Inteligencia Artificial aumentará la productividad laboral en España un 11% en 2035

 

El uso de la Inteligencia Artificial aumentará la productividad laboral en España un 11% en 2035

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Publicado 10/10/2016 10:59:36CET

   MADRID, 10 Oct. (Portaltic/EP) -

    La Inteligencia Artificial (IA) tendrá un papel destacado en las economías desarrolladas, hasta el punto de que, para el año 2035, se estima que su uso duplicará los indicadores de crecimiento económico, y en el caso de España supondrá un incremento de la productividad laboral en un 11% adicional al previsto.

   El crecimiento económico motivado por el empleo de la IA en los países desarrolladores supondrá un cambio en la naturaleza del trabajo y dará lugar a una nueva relación entre las personas y las máquinas, como se desprende del estudio 'Inteligencia Artificial, el futuro del crecimiento', realizado por Accenture, en colaboración con Frontier Economics, sobre 12 países con economías desarrolladas.

   El aumento de la productividad laboral, como apunta el estudio, no será causado por una mayor inversión de horas, sino por tecnologías innovadoras que permitirán a las personas hacer un uso más eficiente de su tiempo. "El efecto combinado de la IA, los análisis más sofisticados y otras tecnologías ya están empezando a cambiar la manera en la que las personas y los ordenadores trabajan", ha apuntado el CTO de Accenture, Paul Daugherty.

   La IA permitirá reducir el número de años que requiere una economía para duplicar su tamaño, según el estudio. Es decir, el incremento de la productividad influirá directamente en el tiempo que requieren estos países para duplicar su economía. Mientras que en España la previsión para lograr este indicador es de unos 41 años, gracias al desarrollo de esta tecnología, la cifra se podría reducir a unos 28 años, aproximadamente.

   En cifras globales, la Inteligencia Artificial en España permitirá pasar en 2035 de una tasa de crecimiento anual (una cifra próxima al PIB) del 1,7% a una cercana al 2,5%. Esta cifra es mucho más llamativa en países como Estados Unidos, donde gracias a un sólido clima de emprendimiento y a una situación avanzada en cuanto a infraestructuras, el potencial de la Inteligencia Artificial será mucho mayor. En este caso, la tasa de crecimiento anual será del 4,6%, frente al 2,6% previsto en una situación de crecimiento que no incluya la IA.

   Se trata de un nivel de crecimiento no visto desde el pico económico en la década de los 80. "La Inteligencia Artificial está destinada a cambiar la manera en la que hacemos negocios de una forma que no hemos visto desde el impacto de la informática a finales del siglo XX", ha explicado Daugherty.

   Según estas cifras, el impacto de la IA en la situación laboral de los 12 países analizados en el estudio se traducirá en un incremento de la productividad en el trabajo de un 40%.

   Aunque en el caso de España el impacto en los ratios de crecimiento es más modesto, en otros países será mucho mayor. Por ejemplo, en Reino Unido, la tasa de crecimiento será de 3,9% en lugar de los 2,5% previstos. Japón tiene un potencial de más de tres veces su tasa anual de crecimiento y Finlandia, Suecia, Los Países Bajos, Alemania y Austria podrían ver sus ratios duplicarse.

LA IA COMO NUEVO FACTOR DE PRODUCCIÓN

    Asimismo, el informe elaborado por Accenture desvela los próximos pasos que permitirán que la Inteligencia Artificial se convierta en un nuevo factor de producción que pueda avivar el crecimiento de los países

   El primero es preparar a las próximas generaciones, que se traduce en integrar la inteligencia humana con la de las máquinas de manera que puedan coexistir en una relación de aprendizaje reciproco, así como en redefinir el tipo de conocimiento y las habilidades necesarias para el futuro.

   Fomentar una regulación impulsada por la inteligencia artificial se presenta como el segundo paso destacado por el informe. Se trata de crear y actualizar leyes de adaptación, normas mejoradas que permitan acortar la distancia entre los cambios tecnológicos y las respuestas en materia de regulación.

   Asimismo, es importante abogar por un código ético propio. Los debates éticos deben materializarse en normas tangibles y mejores prácticas en el desarrollo y el uso de máquinas inteligentes.

   Por último, abordar los efectos de redistribución. Las autoridades deben poner el foco en cómo la inteligencia artificial puede tener resultados beneficios que son tangibles, pero también, y de forma preventiva frente a cualquier percepción negativa de la Inteligencia Artificial, ayudar a los grupos afectados por los cambios.

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