El escritor Camilo José Cela al recibir el premio Cervantes
Foto: REUTERS
Actualizado: martes, 17 enero 2017 11:09

MADRID, 10 Dic. (EDIZIONES) -

Tal día como hoy hace 15 años, el 17 de enero de 2002, moría Camilo José Cela y Trulock en Iria Flavia, Padrón, provincia de La Coruña. Fue uno de los escritores más importantes del siglo XX, que destacó fundamentalmemte como narrador aunque también cultivó otros géneros.

El 10 de diciembre de 1989 Cela recibía en el Palacio de Conciertos de Estocolmo el premio Nobel de Literatura. Fue el séptimo español en ganar un Nobel, el quinto en la categoría literaria. (Estos son los ocho premios Nobel españoles: seis de Literatura y dos de Medicina).

El escritor gallego fue el elegido por la Academia Sueca "...por la riqueza e intensidad de su prosa, que con refrenada compasión encarna una visión provocadora del desamparo de todo ser humano".

Pero además de una intensa y extensa obra, en forma de novelas, libros de viajes, ensayos, escenas, poemas y otros géneros literarios, Cela nos dejó un buen puñado de anécdotas y salidas ingeniosas. Su personalidad poliédrica y temperamental le convirtió en un destacado personaje de la vida social española, que cosechaba tantos admiradores como detractores.

Estas son algunas de sus mejores anécdotas:

1. LA PALANGANA

El 20 de octubre de 1983, Camilo José Cela fue el invitado al programa de entrevistas 'Buenas noches', de TVE, conducido por la presentadora Mercedes Milá. La entrevista se convirtió, sin duda, en la más recordada en los dos años de historia del programa.

Ante la pregunta de "¿qué cosas han contado de usted que usted no haya hecho?", el escritor saca a relucir su supuesta "habilidad" de "absorción de un litro y medio de agua de un solo golpe por vía anal". Ante la sorpresa de la entrevistadora, sugiere que pidan una palangana para demostrarlo, con "agua que no esté demasiado fría".

"¿Que no tenga cloro, no?", sugiere Milá, ante lo que el escritor responde con sorna: "Mis papilas del gusto no las tengo en ese conducto sino en otro".

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2. DORMIDO O DURMIENDO

Otra de las anécdotas más recordadas del Nobel de Literatura tuvo lugar en el Senado, en el que Camilo José Cela ocupaba un escaño por designación real. Corría el 19 de junio de 1977 y comenzaba la legislatura constituyente en la época de la Transición.

En el curso de la sesión, el presidente de la Cámara, Antonio Fontán, se había dirigido un par de veces al escritor a quien había sorprendido descabezando un sueño. Ante sus llamadas de atención, Cela acaba por despertarse.

El presidente de la Cámara Alta le afea en tono serio y autoritario:

-El senador Cela estaba dormido...

Le responde el aludido:

-No, señor presidente, no estaba dormido sino durmiendo...

El presidente Fontán pica el anzuelo:

-¿Acaso no es lo mismo estar dormido que durmiendo?

Y el Nobel le da una lección de lengua española:

-No, señor Presidente, como tampoco lo es estar jodido que jodiendo.

3. EL NOBEL DE FÍSICA

Nada más conocerse que le habían concedido el premio Nobel de Literatura, noticia del 19 de octubre de 1989, un periodista le preguntó a CJC.

-¿Le ha sorprendido ganar el premio Nobel de Literatura?

-Muchísimo, sobre todo porque me esperaba el de Física.

4. PERIODISTA AL AGUA

Entrevistar a CJC no era tarea fácil. La periodista Pilar Trenas trabajaba para TVE cuando acometió la aventura, acentuando el riesgo al situarse al borde de una piscina.

La entrevistadora le pregunta:

-¿Qué actitud tomaría Camilo José Cela si de repente una señora muy imponente le dijera como a Sandokán que quería un hijo suyo?

Cela se ríe:

-¡Qué disparate! ¡Venga, hombre, venga!

Al tiempo que la empuja a la piscina.

A continuación Cela se muestra más amable:

-Ven acá que te coja, venga, no te ahogues... Ven acá, no te ahogues...

Le ayuda a la salir de la piscina.

-Sube, sube... Anda, para que hagas preguntas a la gente, anda para que hagas preguntas a la gente, anda a ver si escarmientas.

Y la vuelve a empujar a la piscina. Esta vez la periodista, con buen sentido, decide salir por el otro lado.

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5. PASO A LA CULTURA GENERAL

Esta anécdota, como otras de esta recopilación, la cuenta el que fuera el último secretario personal de Cela, Gaspar Sánchez Salas, en su libro 'El coño de don Camilo y otras anécdotas inéditas'.

Sucedió de camino a la RAE, de la que Cela era académico desde 1956. Era poco cumplidor en la institución, como él mismo reconoció en más de una ocasión. Ese día, llegaba tarde a la tradicional reunión de los jueves.

En esto se topó con una zanja en la acera del gran edificio de la RAE (con sede en la calle Felipe IV de Madrid). El chófer la vio y le sugirió aparcar frente a la puerta trasera, evitando que Cela pudiera tropezar y caer en el socavón.

Pero el gallego insistió en que le dejaran frente a la entrada principal. No esperó a que le abrieran la puerta del Bentley. Con paso firme pisó el terreno en obras y apartó la cinta a un lado.

-Pero, ¿quién se cree usted que es?- le pregunta indignado un obrero.

Cela sigue adelante con la cabeza erguida y termina replicando:

-¿Yo? Cultura general... ¿Y usted?

6. UN TIRÓN DE BARBA

Cela ingresó en la RAE en 1956 apadrinado por el médico Gregorio Marañón, a quien dedica su primera novela: 'La familia de Pascual Duarte'.

Por aquellos años, además de su ya conocido carácter, Cela gastaba una muy poblada barba, que le confería un aspecto excéntrico para la época. Hubo seguidores del escritor que se llegaron a preguntar si esta sería postiza.

En este contexto, un joven le abordó durante una tertulia en el Café Gijón.

-Mire usted, señor Cela, acabo de apostarme mil duros a que soy capaz de tirarle de la barba; ayúdeme a ganarlos, por favor.

Cela no perdió la compostura y apuró una última calada a su cigarrillo:

-Joven, le diré lo que gana y lo que pierde usted con esto: pierde los mil duros y se gana una patada en los cojones.

7. GAMBERRADAS INFANTILES

Sánchez Salas recuerda en su libro que el Nobel tenía una soterrada vocación de gamberro. Vocación que nacía en su más tierna -o no tan tierna- infancia. En este sentido cuenta cómo el escritor afirmaba haber mordido a una monja en su primer día de clase en el colegio de Saint Joseph de Cluny. Según reproduce Salas, Cela lo narraba con su característico estilo:

-Quizá tuviese cinco años, no lo sé, y me echaron porque mordí a la monja, ya ves, los niños pequeños muerden; a mí me apeteció morderla y la mordí, claro... Luego se escandalizaron y todo eso, tú me dirás.

En otra ocasión lo expulsaron del colegio de los Escolapios de Madrid por lanzar un compás al padre Cirilo, después de que este le arrojara un libro por no atender en clase. Cela lo cuenta así:

-Claro, las clases del pade Cirilo eran antipedagógicas. Un día me preguntó cuántos eran seis por cuatro y yo le respondí: "Río Duero", creyendo que me encontraba en la clase de Geografía en vez de en Matemáticas. Y ya ves, fue cuando me tiró el libro a la cabeza con la fortuna de no darme, y yo le tiré el compás a él y sí le di. Y esto le pareció mal porque los curas son muy mirados... Y claro... logré que me echaran también. Fui teniendo suerte, como ves, de no estar mucho tiempo en los colegios.

8. MEDIO AMBIENTE

En 1996 José María Aznar llegó al poder y creó un Ministerio que se dedicara en exclusiva al Medio Ambiente, con Isabel Tocino como titular. Camilo José Cela se enteró y pidió a su secretario que buscara en su agenda el número particular de Tocino. Cuando la ministra cogió, él se puso al auricular.

-Oye, ministra... Soy Camilo José Cela... Te llamo para felicitarte por tu nuevo cargo de responsabilidad. Pero mira, a ver si corregís cuanto antes el nombre de vuestro ministerio, no debe llamarse de "Medio Ambiente", o es de "Medio" o es de "Ambiente", ya que se trata de un pleonasmo... Pero vamos, esto es de cajón... Debería sonaros igual de mal que si dices "subir arriba", "bajar abajo", ¡piénsalo, ministra, y verás cómo llevo razón! Venga, ¡te lo regalo!

9. LA PROFECÍA

Se ha contado muchas veces cómo Cela anticipó, unos 50 años antes de su concesión, que ganaría el premio Nobel de Literatura, además de prever datos de su acompañante a la ceremonia.
Se lo dijo al poeta Rafael Montesinos en una de las tertulias de escritores que celebraban en el edificio de Ríos Rosas, 54, donde residían en aquella época Cela y César González-Ruano.
-Tú verás, Rafaelito, como dentro de un tiempo yo recibiré el Nobel, e iré a recogerlo acompañado de una mujer muy joven y rubia, que todavía no ha nacido.
Y la profecía se cumplió.

10. ¿ES USTED CELA?

A Cela le gustaba ir a comer o tapear a El Pardo. En un programa conmemorativo en televisión, un trabajador de uno de estos restaurantes que frecuentaba cuenta cómo una señora se acercó al escritor y le preguntó:

-¿Es usted don Camilo?

-¡Qué va, hija! ¡Más quisiera yo!