La Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) ha ofrecido el concierto 'Pura Luz'. - AYUNTAMIENTO DE ALMERIA
ALMERÍA 22 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) ha ofrecido el concierto 'Pura Luz', una cita cargada de simbolismo al confluir dos aniversarios que apelan directamente a la memoria colectiva: el 25º aniversario de la formación y el 75º aniversario de la coronación de la Santísima Virgen del Mar. "Una celebración artística y solidaria que reafirma el vínculo profundo entre la orquesta y su ciudad".
Así lo ha puesto de manifiesto el Ayuntamiento en una nota de prensa en la que ha destacado que la OCAL encara en 2026 un calendario extraordinario, con más de 30 conciertos que comenzaron con el tradicional Concierto de Año Nuevo y continuaron con la gira 'Almería Sinfónica', impulsada junto a Cajamar, que recorrió Berja, Vera, El Ejido, Gádor y Fondón entre el 31 de enero y el 8 de febrero.
Este nuevo hito en el Maestro Padilla no solo da continuidad a la programación conmemorativa, sino que subraya la vocación de cercanía de una orquesta que cada trimestre tiene un encuentro musical con sus vecinos de la ciudad, dentro de la programación cultural del Ayuntamiento de Almería. El concejal de Cultura, Diego Cruz, ha felicitado a la OCAL porque "se ha convertido en la banda sonora de la ciudad y provincia de Almería a lo largo de estos 25 años. La Orquesta Ciudad de Almería es una de las protagonistas culturales más activas de nuestra ciudad, así como un ejemplo de trabajo, calidad y de compromiso, como demuestra este concierto solidario".
Bajo la batuta de Michael Thomas, el programa trazó un arco expresivo que osciló entre el clasicismo luminoso y la hondura emocional. La matinal se abrió con la 'Obertura de los esclavos felices', de Juan de Arriaga, una partitura de juventud que anticipa la madurez del compositor bilbaíno. La OCAL subrayó su vitalidad rítmica con una cuerda ágil y compacta, articulaciones precisas y una atención milimétrica a los contrastes dinámicos.
La dirección de Thomas apostó por una transparencia orquestal que permitió apreciar la elegante arquitectura formal de la obra. El corazón del programa lo ocupó la Sinfonía nº 40 en sol menor, K.550, de Wolfgang Amadeus Mozart. "La 40 de Mozart tiene uno de los comienzos más impactantes de la música clásica", afirmó el director antes del concierto. El programa se completó con la Sinfonía nº 45, conocida como 'Sinfonía de los adioses', de Joseph Haydn, una obra que combina ingenio formal y profundidad expresiva, con un trabajo notable de la OCAL en los acentos y en la tensión armónica.