Foto de familila tras la firma del acuerdo entre la Fundación Unicaja y la Asociación de Amigos del Sáhara Libre - FUNDACIÓN UNICAJA
JAÉN 4 Nov. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Unicaja Jaén ha mostrado su apoyo a la Asociación de Amigos del Sáhara Libre respaldando el proyecto de ayuda humanitaria de emergencia para los refugiados en el campamento de Hammada de Tinduf.
Para ello, ha suscrito un acuerdo de colaboración que ha sido suscrito por la presidenta de la Fundación Unicaja Jaén, Carmen Espín, y el presidente de la Asociación de Amigos del Sáhara Libre, Francisco Gutiérrez.
El compromiso de cooperación internacional se enmarca dentro del interés de la Fundación Unicaja por contribuir a la puesta en marcha de proyectos y actividades que favorezcan a las poblaciones y comunidades de cualquier país que tengan menos posibilidades de desarrollo y se encuentren en situación desfavorecida.
Según se ha informado desde la Fundación Unicaja, el proyecto de ayuda humanitaria ha servido para la adquisición de diez toneladas de alimentos básicos, como aceite, harina, legumbres y pasta, además de elementos de protección para la covid-19, como mascarillas, gel hidroalcohólico y guantes para su envío a los campamentos de refugiados.
La Media Luna Roja Saharaui, en coordinación con las Agencias Internacionales, lanzaron un mensaje alertando sobre los efectos de la pandemia de la covid-19 y la situación humanitaria de los refugiados saharauis en la zona argelina de Tinduf.
Debido al cierre de fronteras que se produjo en su día y a la falta de llegada de ayuda humanitaria, la crisis sanitaria ha conllevado un mayor impacto en aspectos socioeconómicos para la población refugiada saharaui.
Así, la Asociación de Amigos del Sáhara Libre, con la colaboración de la Fundación Unicaja Jaén, inició la labor para recolectar y suministrar alimentos básicos no perecederos a los campos de refugiados.
Fundación Unicaja Jaén ha colaborado periódicamente con la asociación en su proyecto Vacaciones en Paz, que se ha tenido que suspender en los dos últimos años debido a la pandemia desatada por la covid-19. El programa ha contribuido a mejorar la calidad de vida de los menores que se encuentran en el campo de refugiados de Hammada de Tinduf, una de las zonas desérticas más áridas del Sáhara.
La selección de los niños que participan en este proyecto se lleva a cabo en los campamentos por las autoridades saharauis de acuerdo a diferentes criterios, como pueden ser académicos, premiando el esfuerzo de los mejores alumnos; por padecimiento de enfermedades o por estar en situación de orfandad o ser hijos de padres que han muerto en combate, se encuentran desaparecidos o prisioneros.
En los campos de refugiados hay alrededor de 30.000 menores que en su mayoría padecen dolencias como desnutrición, tracoma, parásitos intestinales y anemias, entre otras, debido fundamentalmente a las condiciones de falta de asistencia sanitaria, ausencia de medicamentos, racionamiento de alimentos y deficiencia de otras necesidades básicas.