Una casa-patio instalada en el campus de la UMA investiga cómo reducir el calor sin consumo energético. - UMA
MÁLAGA 19 Jun. (EUROPA PRESS) -
Una casa-patio instalada en mitad un parking de asfalto del Campus de la Universidad de Málaga (UMA) en Teatinos, servirá para probar soluciones bioclimáticas pasivas capaces de disminuir la sensación térmica hasta diez grados en su interior sin necesidad de energía; es decir, para estudiar cómo conseguir el mayor bienestar térmico no con poco, sino prácticamente con ningún consumo energético.
Así lo han informado este viernes en la presentación de esta infraestructura, ubicada en un lugar donde "el efecto de isla de calor urbano se hace muy acuciante debido a la falta de arbolado urbano, aumentando mucho la temperatura del entorno".
Según han indicado, la Fundación Todobarro "ha reinventado una vivienda experimental", que se encuentra rodeada por modernos edificios institucionales de la ampliación de Teatinos y que consta de una casa levantada en torno a un patio.
En la presentación han estado el vicerrector de Investigación y Divulgación Científica de la UMA, Pedro Maireles; los representantes de las Cátedras de la UMA de Arquitectura Ambiental Avanzada, Ferrán Ventura, y de Cambio Climático, Pedro Guerrero, y el CEO de la empresa Todobarro Soluciones, Pedro Rosa.
Situada en el campus, la vivienda 'Lab Patio 2.12' es un prototipo ideado por alumnos de Escuelas Técnicas Superiores de Sevilla, Granada, Jaén y Málaga --en el caso de la UMA, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura--. El proyecto consiguió el segundo premio de la competición internacional Solar Decathlon Europe, celebrada en Madrid en 2012.
El objetivo, entonces, era crear una casa energéticamente eficiente, capaz de ofrecer confort térmico con el menor consumo posible. Para lograrlo, se emplearon varios sistemas activos, es decir, que emplean energía para mejorar la sensación térmica en la vivienda.
En esta categoría entrarían por ejemplo las lamas motorizadas que cubren su techo de cristal; las mismas que debían adaptarse a las condiciones de luz natural del día, permitiendo o disminuyendo la penetración de luz y calor solar.
Con el paso del tiempo, el proyecto quedó prácticamente abandonado. Pero hace unos años, la Fundación Todobarro, con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), lo recuperó para darle una nueva vida y convertirlo en un laboratorio habitable que emplease sistemas bioclimáticos completamente pasivos.
Para lograrlo, la Fundación Todobarro, que trabaja con la Cátedra de Cambio Climático de la UMA (Pedro Guerrero, investigador y secretario de la misma, es de hecho el coordinador del proyecto), junto con la Cátedra Bilba de Arquitectura Ambiental Industrializada y la Fundación Innovarcilla, se han inspirado en las estrategias tradicionales de las viviendas mediterráneas.
Así, por ejemplo, se han instalado dos paneles de celosías de barro a uno y otro lado de la vivienda, orientados estratégicamente según los vientos predominantes en esa zona. Gracias a su estudiada geometría, lograda a través de impresión 3D, se consigue crear el efecto Venturi, que acelera la velocidad del aire que pasa a través de ella y expulsa el más caliente hacia el exterior.
Este efecto, además, puede potenciarse gracias al riego por goteo de las mismas, que se activa cuando el termómetro supera cierto número de grados; de esta manera, al pasar a través de la cerámica mojada, el aire se enfría por evaporación, generando corrientes más frescas en el interior de la casa. "El sistema es más eficaz conforme más aprieta el calor: cuanto más sube la temperatura fuera, más se nota la diferencia dentro", han indicado.
Cerca de estos muros cerámicos hay otras dos paredes recubiertas con distintas 'pieles' rugosas de barro. Una de ellas estructura un jardín vertical con un sistema de riego integrado. Aprovechando la evapotranspiración que esto genera, disminuye la temperatura en el interior de la vivienda.
La otra pared cerámica, que también se moja cuando el calor aprieta --para lo que necesita, como sucede en el resto de aplicaciones de la casa, una cantidad muy pequeña de agua-- explora el comportamiento térmico del barro cuando trabaja como superficie evaporativa.
Para potenciar el confort térmico del interior, la casa ha sido rodeada de un nuevo jardín, poblado por una selección de especies mediterráneas y resilientes a entornos urbanizados para soportar las olas de calor malagueño con el mínimo de agua necesaria. La distribución responde a criterios bioclimáticos, estableciendo las zonas en las que debe haber mayor intensidad según la sombra o el frescor deseados.
También se ha establecido una zona de emparrado que asombrará un lateral del exterior y, gracias a ello, servirá de refugio climático a alumnos y personal de la Universidad. En un futuro, llegará a cubrir la construcción completamente, creando un 'techo vegetal' sobre la cubierta que permitirá pasar la luz en invierno y resguardará la casa en verano.
Este jardín se pondrá a disposición de toda la comunidad académica, por lo que se han creado en él varios espacios de descanso. Así, actúan como bancos los propios gaviones de los parterres, creados a imagen de los tradicionales muros de piedra en seco con los restos de barro descartados de las celosías. A la vez, gracias a su propia condición, estos gaviones contribuyen a retener la humedad del terreno, airean las raíces y generan espacios habitables para fauna e insectos locales.
También se han implementado en el espacio bancos de cerámica realizados a mano en Andalucía. La superficie absorbe calor lentamente durante el día y lo libera poco a poco durante la noche, contribuyendo a regular térmicamente el ambiente.
Todas las estrategias mencionadas están en constante medición y según los resultados que este trabajo en vivo vaya arrojando, podrán implantarse definitivamente o cambiar. Acorde con los primeros datos, con las actuaciones que ya se han puesto en práctica, en el interior de la casa patio se consigue una sensación térmica de entre cinco y diez grados menos que en el exterior.
Pero el interior del inmueble, además de servir de laboratorio, también se empleará como sede de la Cátedra de Cambio Climático de la UMA, de la Cátedra Bilba de Arquitectura Ambiental Avanzada y de la Fundación Todobarro. Se convertirá en un hub de investigación bioclimática y de economía circular del que se espera que surjan nuevas soluciones para afrontar el futuro de la vivienda de la manera.
Todobarro, con sede en Málaga, es una empresa que emplea métodos que "respetan el oficio cerámico de toda la vida, combinándolos con una estética contemporánea y diseños de autor". Eexporta sus creaciones a todo el mundo, procurando limitar al máximo posible su huella de carbono durante todo el proceso de trabajo. Además, todobarro cuenta con un departamento de I+D dedicado al desarrollo de proyectos sostenibles.