Archivo - Ciudad de la Justicia de Málaga. - EUROPA PRESS - Archivo
MÁLAGA 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia de Málaga ha condenado a once años de prisión a un joven por matar a golpes con un martillo y patadas a un hombre sin hogar, que dormía en soportales de una plaza del municipio malagueño de Antequera. Se le aplica la circunstancia que agrava la pena de aporofobia, es decir, odio hacia personas pobres o desamparadas.
Los hechos sucedieron en la noche del 11 al 12 de febrero de 2023, cuando, según la sentencia, el acusado, junto a otras personas contra las que no se dirige acusación, "decidió causar mal a la víctima sin más motivo ni razón que el desprecio que sentía hacia su condición de personas sin hogar".
Conocían que pernoctaba solo, en los soportales de la plaza Fernández Viagas de Antequera y, dice la resolución, a la que ha tenido acceso Europa Press, aprovechando que estaba dormido para proponarle varios golpes que le impactaron en el rostro, tras lo que se dio a la fuga.
"El acusado sabía que la víctima, por su situación de exclusión y vulnerabilidad, así como por su escasa corpulencia, no iba a poder defenderse de forma eficaz ni a interponer denuncia", declara probado la magistrada-presidenta del Tribunal del Jurado, procedimiento por el que se ha tramitado este caso.
A la noche siguiente volvió, relata la sentencia, dictada con la conformidad del acusado, "ya con intención de causarle la muerte y a sabiendas de que, por la mencionada situación de exclusión social del hombre, el mismo iba a encontrarse desvalido, solo y durmiendo en la misma zona".
Según la resolución, el procesado, pensando que "iba a poder dar rienda suelta a sus deseos de acabar con la vida del hombre o representándose la posibilidad de que con su acción pudiera producirse un resultado letal", cogió un martillo y de madrugada le dio varios golpes en la cabeza y patadas en cuerpo y cara.
Según la magistrada-presidenta, el acusado aprovechó que la víctima dormía acostado boca abajo en su saco de dormir" para acometerle "inadvertida y violentamente a golpes". Dejó al hombre como lo encontró, tumbado en los soportales, por lo que nadie se percató del ataque ni de la muerte hasta el día siguiente.
Para el Tribunal, se trata de un delito de homicidio por el que condena a once año de prisión al acusado, quien considera que actuó "movido por desprecio" que le generaba la condición de la víctima de persona sin hogar; por lo que se le aplica la circunstancia que agraba la pena de de aporofobia.
Asimismo, ya descubierto el cadáver pero aún el caso en investigación sin que se conociera todavía la identidad del posible autor, el acusado llamó a la comisaría y afirmó que había sido él, entregando posteriormente el martillo y la ropa que tenía ensangrentada.
Por esto, se le aplica la circunstancia que atenúa la pena de confesión. Además de los once años de cárcel, se le impone la medida de libertad vigilada consistente en participar en programas de sensibilización en materia de igualdad y discriminación, inicialmente en relación al trato digno a personas sin hogar.
Asimismo, se acuerda, también en virtud de lo solicitado por el fiscal y la acusación particular de la familia de la víctima, y lo aceptado por la defensa y el procesado, que este indemnice con 20.000 euros a cada uno de los tres hermanos del fallecido.