La portavoz adjunta de Con Málaga, Toni Morillas, en una imagen de archivo - CON MÁLAGA
MÁLAGA 18 Ago. (EUROPA PRESS) -
La portavoz adjunta de Con Málaga, Toni Morillas, ha exigido una investigación en la Empresa Municipal de Aguas (Emasa) por el cierre de seis playas en la capital en pleno agosto.
Así, Morillas ha reclamado explicaciones sobre la gestión de los aliviaderos y ha advertido de que "no pueden convertirse en la salida habitual de una red de saneamiento que Málaga lleva décadas sin modernizar".
También ha exigido al equipo de gobierno que abra una investigación sobre la actuación de la Empresa Municipal de Aguas durante la tormenta registrada en Málaga en la madrugada del pasado 15 de agosto "y, en particular, sobre las circunstancias que llevaron a la apertura de los aliviaderos y a los posteriores vertidos de aguas residuales al mar".
Morillas, tras conocer que los análisis realizados por Emasa han detectado concentraciones de Escherichia coli por encima de los niveles establecidos que ha conllevado el cierre al baño de varias playas, ha señalado que "no podemos asumir como algo normal que cada vez que llueve se abran aliviaderos y terminen llegando al mar aguas contaminadas, residuos y toallitas".
"Una cosa es que ante un episodio extraordinario de lluvias exista un riesgo real para la seguridad de la población y haya que aliviar puntualmente la red para evitar inundaciones o daños mayores, y otra muy distinta es utilizar los aliviaderos como una salida sistemática cada vez que llueve o, todavía peor, como mecanismo de limpieza de la red", ha señalado en un comunicado.
La portavoz adjunta de Con Málaga ha tachado de "especialmente grave" que "esta situación se produzca en pleno mes de agosto, cuando las playas están sometidas a una enorme presión de uso. Abrir aliviaderos para limpiar la red durante el verano, si es que esa ha sido la razón, es una decisión absolutamente cuestionable porque significa trasladar el problema desde las tuberías directamente a nuestras playas y poner en riesgo la calidad de las aguas de baño".
De igual modo, Morillas ha reclamado que "Emasa haga públicos los protocolos que se aplicaron durante la tormenta, los registros de apertura y cierre de cada aliviadero, los caudales evacuados, la duración de los alivios, la composición de las aguas vertidas y las razones técnicas concretas que justificaron cada actuación".
"Queremos saber qué aliviaderos se abrieron, cuándo, durante cuánto tiempo y por qué. Y queremos saber si realmente era imprescindible hacerlo o si existían alternativas para evitar que esas aguas acabaran en el mar", ha apostillado.
En este punto, ha recordado que "el problema no puede analizarse únicamente como consecuencia de una tormenta puntual. La propia configuración histórica de la red de saneamiento de Málaga hace que todavía existan zonas en las que las aguas pluviales y residuales circulan conjuntamente. La normativa urbanística municipal establece, como regla general, un sistema separativo y contempla precisamente medidas como los tanques de tormenta para impedir que las primeras aguas de lluvia, que pueden presentar una elevada carga contaminante, sean vertidas sin tratamiento".
"Los aliviaderos llevan aguas fecales y pluviales al mar porque tenemos una red que no está suficientemente separada y unas infraestructuras que necesitan una modernización profunda. El problema no se soluciona limpiando después las playas ni poniendo banderas rojas cuando ya se ha producido la contaminación. Hay que actuar debajo del suelo, donde está el problema", ha defendido Morillas.
PLAN DE INVERSIONES
En este sentido, Con Málaga ha reclamado al Ayuntamiento un plan de inversiones "para acelerar la separación de las redes de aguas pluviales y fecales, especialmente en aquellas zonas donde la mezcla de ambas redes incrementa el riesgo de desbordamientos y vertidos durante episodios de lluvia".
Asimismo, desde el grupo municipal, han considerado igualmente necesario "ampliar y mejorar los sistemas de retención y tratamiento mediante tanques de tormenta y otras soluciones que permitan almacenar y conducir posteriormente las aguas a las instalaciones de depuración".
Morillas ha criticado que "llevamos años escuchando anuncios de grandes inversiones hidráulicas mientras seguimos teniendo exactamente el mismo problema. La lluvia no puede ser la excusa para justificar una infraestructura insuficiente. La ciudad tiene que estar preparada para gestionar las lluvias intensas sin convertir el litoral en el receptor final de la contaminación".
Por otro lado, ha recordado que "esta problemática no es nueva. Existen antecedentes de propuestas para reducir los vertidos mediante colectores, emisarios, filtros y otras infraestructuras. También existen planes municipales que contemplan actuaciones para mejorar la separación de redes, la gestión del drenaje pluvial y la construcción de tanques de tormenta. La propia Estrategia de Economía Circular del Ayuntamiento identifica las redes separativas y los tanques de tormenta como infraestructuras necesarias para una gestión sostenible del drenaje pluvial".
A su juicio, "lo que no puede ocurrir es que las soluciones sigan eternamente en los documentos y que, mientras tanto, cada tormenta vuelva a poner en riesgo nuestras playas", ha lamentado.
Por otro lado, y tras lo ocurrido, Morillas ha reclamado también que el Ayuntamiento y Emasa "pongan en marcha un plan específico contra las toallitas y los residuos sólidos que llegan a la red de saneamiento, acompañado de nuevas tecnologías de detección, retención y tratamiento".
"Las toallitas no desaparecen cuando las tiramos por el inodoro. Se acumulan en las redes, provocan atascos, interfieren en el funcionamiento de las estaciones de bombeo y, cuando se producen episodios de lluvia y alivios, pueden terminar en nuestras playas y en el mar", ha señalado.
Por todo, considera "necesario combinar campañas de concienciación con sistemas tecnológicos de retención y filtrado, mejoras en los equipos de desbaste, sistemas de alerta y control de los aliviaderos y una mayor capacidad para retirar estos residuos antes de que alcancen el litoral. Tenemos que conseguir que las toallitas no lleguen al mar bajo ningún concepto. No podemos conformarnos con recogerlas después de una tormenta de la arena de nuestras playas".
"La prioridad debe ser evitar el vertido, no limpiar sus consecuencias". "Málaga presume, con razón, de su litoral, pero no puede proteger sus playas únicamente cuando aparece un problema sanitario. Necesitamos una política de saneamiento a la altura de una ciudad que quiere afrontar el cambio climático, las lluvias torrenciales y el enorme crecimiento de población que soporta durante buena parte del año", ha concluido.