Málaga.-Santiago Lorenzo retrata el problema de la vivienda desde una visión cómica en 'Un buen día lo tiene cualquiera'

Actualizado 15/03/2007 13:51:18 CET

MÁLAGA, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

La película 'Un buen día lo tiene cualquiera', duodécimo largometraje que compite en el X Festival de Cine Español de Málaga, de Santiago Lorenzo retrata el problema de la vivienda que "pasa en este país y que no ocurre en ningún otro del resto de España", señaló el director del filme en el acto de presentación, al tiempo que indicó que esta situación se produce cada día en el país que "o no tienes casa o la casa en la que vives no es tuya", precisó.

El director de películas como 'Mamá no es boba' resaltó, en rueda de prensa, que hoy día "existe la enfermedad de que pasan las horas y no te quieres ir a casa; o que no tienes casa o bien que estás en una casa donde no quieres estar". Así recordó que la "dimensión política de la película es 0,3%", y manifestó que este filme nació con el objetivo de responder a "lo dramático que resulta que te metan el coñazo y lo gracioso que es verlo desde cerca".

'Un buen día lo tiene cualquiera' narra la historia de Arturo, un hombre que tras perder su empresa, su dinero y su casa decide aprovecharse de un programa social en el que los ancianos solitarios acogen en sus hogares a jóvenes sin recursos por un alquiler ínfimo; sin ser estudiante, dejando de ser hace tiempo joven, falsifica la solicitud entra a vivir con Onofre, un encantador abuelito bajo cuya apariencia afable se esconde un auténtico Mr. Hyde.

Rodada en Valladolid, Lorenzo vuelve a su "obsesión" por grabar en las provincias, "una afición que tomé desde que en 1985 residía en un Colegio Mayor en Madrid y allí vivían chicos de diferentes pueblos", apuntó y explicó que "cuaquier ciudad española es una provincia, a lo que se suma las ventajas funcionales que tienen"; precisamente comentó que "Valladolid se convertirá en la provincia española por excelencia". Por otro lado, recordó la localización del 'Café del Norte', donde se han rodado secuencias "porque es el mejor interior que he visto en mi vida", puntualizó.

El segundo largometraje de Lorenzo --cuyo título originalmente era 'Al calor de las brasas'-- está formado por un elenco de actores de la talla de Diego Martín, Juan Antonio Quintana, María Ruiz, Roberto Álamo, Antonio Molero y Ana Otero, quienes resaltaron la labor de Santiago Lorenzo y su anterior obra 'Mamá no es boba', así como la actual. Así, Quintana confesó su admiración por el teatro "porque soy actor de teatro", pero insistió en que "el cine era mi asignatura pendiente, siempre he amado el cine y he deseado hacer cine", además, "es mi primera aparición en un Festival y con este largometraje he podido mostrar a un ser humano enfermo de soledad".

El actor, que interpreta a Onofre, afirmó que "el actor de teatro cuando sale del escenario sabiendo lo que ha hecho, sin embargo en el cine es una sorpresa muy grande y un misterio", así que "cuando me ofeció este papel lo cogí inmediatamente". Asimismo, precisó que "el personaje me permitía compaginar lo teatral y lo cinematográfico, permitiéndome acercarme a la cámara".

Por su parte, la actriz Ana Otero indicó que para ella "rodar la película ha sido todo un respiro y un regalito, pese a que mi personaje es el más puñetero". Así, Diego Martín comentó que su personaje "me permitió explorar cosas muy interesantes y el encasillamiento en personajes similares de fracasados le incluye en esta película un matiz como es el de víctima". Además, manifestó que trabajar con Lorenzo "me atrajo mucho porque es el mundo de Santi, que es intransferible, único, es un género en sí mismo".

Antonio Molero recordó que conoció a Lorenzo en el Festival de Toulusse "y es allí donde profundizamos en nuestra amistad"; en este sentido, María Ruiz indicó que "comparando el papel en la película con el de El Camino de los ingleses, mi personaje aquí es una chica mucho más atormentada".

Por otro lado, uno de los productores del filme, Eduardo Torallas, apuntó que "el cine de Santiago tiene un valor anticipatorio a los movimientos de la vida como ya reflejó en su película 'Mamá no es boba', que advertía el advenimiento de la telebasura". De hecho, resaltó que "las grandes dimensiones del cine están en las obras sin que los directores lo busquen".