Actualizado 03/02/2009 19:41 CET

El psicólogo Javier Urra destaca "diferencias" entre las desapariciones de los más pequeños y los adolescentes

MÁLAGA, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

El psicólogo navarro Javier Urra destacó hoy "diferencias" entre los casos de desapariciones de los más pequeños y los adolescentes entre 16 y 18 años, pues la criminología apunta causas distintas en las situaciones de fuga o desaparición en los niños.

En declaraciones a Europa Press, el que fuera Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid hasta 2001, que impartió hoy la conferencia '¿Qué ocultan nuestro hijos?' en Málaga, señaló que "no tiene nada que ver la fuga de un chico adolescente o de un niño pequeño".

En los casos de Madeleine o Yeremy Vargas, como ejemplos de niños más pequeños, indicó que hay que buscar alrededor de la familia y buscar si puede haber un pedófilo en su entorno, poniendo de manifiesto que las Fuerzas de Seguridad han demostrado que hay que mirar "mucho" al entorno, "ya que el entorno es muy importante, y hay que ver cuáles son sus personas de habitual comunicación o cuáles son las personas que están en contacto con el menor, principalmente".

Al ser mayor, como el caso de Marta, la niña que se encuentra en estos momentos desaparecida en Sevilla, hay mayor porcentaje de fuga voluntaria. "Al tener más edad los casos de fuga se facilitan más", destacó Urra, que señaló que "a más edad, el único riesgo casi siempre es el de algún varón que intenta un abuso y para hacer desaparecer las pruebas, a veces, acaba con la vida de la persona".

"En general, cuando desaparece una niña pequeña hay que mirar a su entorno más próximo y hay que buscar a un pederasta", subrayó el psicólogo forense, que apuntó que "en los casos de niños de 17 y 18 años, generalmente, son fugas o el contacto con un varón que ha intentado un tipo de abuso sexual y termina con la vida". La criminología ha enseñado a los profesionales que trabajan en este ámbito que está es la "realidad".

Javier Urra informó de que hay chicos que se fugan por distintas circunstancias, por conocer lugares, por conocer amigos, por pertenecer a una banda ó por un problema en casa. A veces la fuga conlleva un "difícil" regreso, pues "ya todo el mundo sabe lo que haces". Por otra parte, el tiempo corre "siempre en contra, porque complica las cosas".

En estos casos, la ayuda a los padres tiene que ser la que ellos demanden. Un psicólogo, un profesional o alguien que sea amigo de ellos, que tengan confianza con los mismos, donde puedan llorar y contar todo lo que "piensan o sueñan", por lo que "no tienen por que ser unos profesionales".

En el caso del profesional experto, lo que tiene que hacer es "estar dispuesto las 24 horas para la familia, sin influir más". Urra indicó que tiene que escuchar todo lo que piensen, las dudas, cuando se ponga en lo peor o lo mejor, ya que todo son procesos naturales y un abanico de posibilidades. "Los días son muy largos, con muchos cambios, de fatigas, de uso de los medios de comunicación, de sentirse utilizados por los medios, los profesionales tienen que ser un apoyo y un equilibrio, sin ser invasivo", apuntó.

'¿QUÉ OCULTAN NUESTROS HIJOS?'

"Lo primero que ocultan son sus primeras relaciones sexuales, la gran cantidad de alcohol que ingieren los fines de semanas, la incomprensión por los padres, las burlas o acoso en los centros escolares, otros ocultan su orientación sexual, en algunos casos; o que creen objetivamente que un hermano es mucho más querido que él, si cometen hechos delictivos, entre otros casos", así describió la actitud de los jóvenes, la que analizó en la conferencia que impartió en Málaga.

Urra confesó que los hijos no lo cuentan todo, incluso, a veces ni lo cuenta o sólo parte, todo depende de si la familia es abierta o cerrada. En este sentido, comentó que "el ambiente familiar influye muchísimo, es algo primordial, que el ambiente sea abierto, que los padres le cuenten a sus niños como eran ellos de jóvenes, que le cuenten sus dudas o problemas en el trabajo, así los chicos se abren con cierta facilidad". Por el contrario, si los padres son opacos, callados, si los someten a interrogatorios, los niños se cierran como conchas, "los entornos pueden ser muy dispares".

Por último, dijo que "el primer factor es el natural, ya que el ser humano tiende a ocultar su intimidad, su respeto a sí mismo, no tiende a contarlo todo, hay mucho de natural o de propio".