CORDOBA 29 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los psiquiatras del Hospital Provincial de Toledo que examinaron a José Manuel J.R. después de que supuestamente apuñalara mortalmente a su esposa, Laura Navarro, el 6 de febrero de 2004 en una plaza de la capital cordobesa, afirmaron hoy que el acusado era "consciente de sus actos y sabía lo que hacía".
Durante el desarrollo de la vista oral, los psiquiatras declararon que cuando examinaron a José Manuel presentaba una "depresión reactiva a su situación posiblemente a consecuencia de lo que había hecho" y aclararon que no existían antecedentes psiquiátricos, si bien había referencia de una consulta días previos a los hechos por un trastorno de ansiedad "pero no se apreció otro tipo de agresividad".
En este sentido, los especialistas explicaron que esta ansiedad "no afecta a la voluntad del individiuo o percepción y que en ningún momento perdió la capacidad de conocimiento y la voluntad de sus actos". Los psiquiatras detallaron, además, que, tras lo sucedido, José Manuel sufrió una amnesia disociativa "sin causa física que lo justifique", sino que es psicológico, como respuesta "por la no aceptación de algo doloroso y que utiliza de forma inconsciente por no poder soportar esa situación".
Sin embargo, estos expertos aclararon también que "existía un mecanismo consciente de no querer acordarse de algo muy negativo que le avergonzaba y no quería hurgar en la herida que la ocasionaba dolor".
Además, declararon que les llamó la atención la elaboración de los hechos porque, según dijeron, "hay una estrategia" porque acudió a su casa a coger un cuchillo, volvió al domicilio de los padres de Laura, por lo que "él se daba cuenta de sus actos, era una persona normal, sabía lo que hacía y la amnesia se produjo a posteriori".
De otro lado, los forenses que examinaron el cuerpo de la víctima tras su muerte, explicaron que Laura presentaba dos puñaladas por arma blanca y que la que le asestó en la espalda penetró cuatro o cinco centímetros, si bien esa herida no la causaría la muerte. Sin embargo, la que le clavó posteriormente por delante, fue "certera y vital", ya que atravesó el corazón y la puñalada penetró 15 centímetros. Asimismo afirmaron que la víctima no tenía lesiones de defensa, ya que no tuvo capacidad de reacción.
También acudieron hoy a declarar dos psicólogas que atendieron al acusado el 5 de febrero de 2004, día anterior a los hechos, en el centro de salud de la barriada cordobesa de La Fuensanta. Estas testigos explicaron que José Manuel acudió a raíz de una discusión que mantuvo con su mujer quien le dijo que "no le quería y que se sentía descuidada".
Según dijeron, el procesado explicó que sentía pellizcos en el estómago, lloraba y tenía dolor, si bien detallaron que se encontraba "normal, orientado y no tenía alteraciones ni alucinaciones" sino que estaba "tranquilo y no tenía idea de suicidio ni automutilación".
ENAJENACION MENTAL
Finalmente y en la exposición de las conclusiones finales, el ministerio fiscal manifestó que durante el desarrollo de la vista oral la defensa no ha propuesto ninguna prueba que acredite la enajenación mental del acusado y que si en algún momento hubiera querido suicidarse antes del suceso lo podría haber hecho cuando cogió el cuchillo y clavárselo en el corazón.
En este sentido, el fiscal señaló que el acusado "sólo quería exagerar sus síntomas para recuperar a Laura, ya que hay indicios de que él estaba absolutamente cuerdo". De este modo, señaló que las declaraciones de los peritos han sido "determinantes" al señalar que José Manuel estaba en plenas facultades y apuntó que "las pruebas demuestran que el acusado no la mató sino que la asesinó".
También, se refirió a las declaraciones de la hermana mayor de la víctima, quien presenció los hechos y declaró que cometió un ataque sorpresivo y por la espalda impidiendo cualquier tipo de defensa por parte de ella, por lo que la idea no era "sólo la de matar sino la de asesinar", insistió el fiscal.
Por su lado, la acusación particular de la familia de acogida de Laura Navarro señaló que el procesado realizó "una elaboración previa" y "acechó" a la víctima y a su hermana, aprovechando el momento en el que estaban indefensas para asestarle las dos puñaladas.
El acusado se enfrenta a peticiones de penas de prisión por la presunta comisión de un delito de asesinato con la agravante mixta de parentesco que oscilan entre los 23 años que solicitan los padres de acogida de Laura Navarro, y los 19 años de cárcel que piden, tanto el fiscal como la acusación particular de la familia biológica. Por su lado, la Junta de Andalucía solicita una pena de 20 años de prisión.