SEVILLA 11 Oct. (EUROPA PRESS) -
Gema del Castillo (Almería,1996) es, como muchas otras, una joven que convive con la precariedad laboral, la crisis del alquiler y la complejidad de construir vínculos duraderos en un contexto de relaciones líquidas. Sin embargo, la particularidad de la escritora es que ha sabido convertir esa incertidumbre en literatura, con ironía y lucidez, en 'Algún día nos reiremos de esto'(Grijalbo), su segunda novela, una obra que capta la esencia de una generación a través de cuatro jóvenes que intentan encontrar su lugar en el mundo.
"Quería mostrar que da igual que seas una persona que trabaja en una consultora, una enfermera, que seas liberal o no lo seas. En el desarrollo del libro me di cuenta de que esto no era una cuestión de ideologías, entendí ese conflicto. Muchas de mis amigas son de derechas y están igual de puteadas que yo", ha asegurado la escritora en una entrevista a Europa Press.
En 'Algún día nos reiremos de esto', título que alude a ese intento de restarle gravedad a lo vivido, la autora --que desarrolló su formación universitaria en Granada, ciudad que también sirve de escenario a la historia-- explora la amistad como refugio y como impulso para resistir. A través de las vivencias de sus protagonistas, Del Castillo aborda con una mirada esperanzadora la idea de que no todo tiempo pasado fue mejor.
A TODAS LAS JÓVENES QUE NO SE LLAMAN "MUJERES"
"Mi madre pudo comprarse una casa a mi edad, pero no pudo vivir con la libertad sexual y crítica con la que yo lo hago. Eso quería remarcar en el libro, enfrentar ese drama. No quería denostar ni aportar una perspectiva naíf, quería generar crítica, claro, pero también cierta esperanza, alcanzar ese equilibrio", ha enfatizado en este sentido.
En las primeras páginas, la almeriense dedica la obra "a todas las chicas que aún no se atreven a llamarse a sí misma mujeres", un reconocimiento que muchas jóvenes aún no se conceden y que, confiesa, le "obsesiona".
"Pienso mucho en qué momento nos empezamos a considerar mujeres, y no encuentro respuesta. Muchas sufrimos infantilización en la sociedad y en el trabajo. A veces nos tratan con condescendencia por ser jóvenes, por nuestra apariencia. ¿Por qué no puedo disfrutar de ser chica y, al mismo tiempo, que se me tome en serio?", ha lamentado la autora.
LA PARADOJA DE LOS REGIONALISMOS
Como sucede en ocasiones en muchas novelas, la propia historia de la autora se cuela en sus páginas. Aunque confiesa ser feliz en su vida madrileña, una ciudad que le ha permitido alcanzar la independencia económica y desarrollar su faceta más artística, una parte de ella siempre permanecerá en su Almería natal, un sentimiento que también impregna la novela.
"Yo no viviría en mi pueblo, pero no por gusto: la oferta cultural y laboral es más limitada. Es la pescadilla que se muerde la cola, porque si todos nos vamos, faltarán incentivos, ¿no? Esa paradoja de los regionalismos la he querido reflejar en mi libro con honestidad. Es complicado querer vivir de algo artístico y no poder hacerlo fuera, aunque también cabe preguntarse si es una cuestión estructural o personal", ha explicado la autora, que se ha declarado reciente seguidora de grupos como Sanguijuelas del Guadiana, también en la misma preocupación por el territorio y la cultura local.
La obra se sitúa como la segunda en la línea creativa tras 'Dama de pueblo', una historia sobre el crecimiento y las raíces de la tradición. Además, Del Castillo cuenta con un blog en el que comparte sus pensamientos sobre cultura, actualidad y sociedad, un espacio que ha crecido mucho desde sus inicios.
"Empecé el blog sin expectativas, pero me ha sorprendido lo mucho que ha conectado con la gente. Me permite hablar de lo que me pasa, de lo que veo, sin filtros, y recibir el 'feedback' de quienes se sienten identificados", ha explicado la autora.
Ahora, Del Castillo está centrada en su próximo trabajo, que romperá con la línea habitual de su literatura. Se trata de una historia audaz y diferente a todo lo que ha escrito hasta ahora, el nuevo proyecto de una autora que ha sabido reflejar con humor, sensibilidad y crudeza los dilemas y contradicciones de su generación.