Imagen de la investigación. - UGR
GRANADA 27 Jul. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Granada han analizado la relación entre la exposición a pesticidas y la edad de la primera menstruación en 506 niñas españolas y han vinculado concentraciones más altas de un residuo de fungicidas con un adelanto de la primera regla, mientras que la presencia de otro compuesto derivado del insecticida clorpirifós, se asocia con un retraso de la misma.
Estos hallazgos, enmarcados en el estudio colaborativo de cohortes de nacimiento INMA (Infancia y Medio Ambiente), subrayan la relevancia de los disruptores endocrinos en la salud infantil y la necesidad de continuar investigando sus efectos.
La pubertad es un proceso regulado por el sistema endocrino y su cronología puede verse alterada por factores ambientales. Diversos estudios recientes apuntan a una tendencia al adelanto de la pubertad en las niñas, un fenómeno que se relaciona con una compleja interacción entre la genética, el estilo de vida y la exposición a sustancias químicas capaces de interferir con las hormonas.
Entre estas sustancias se encuentran ciertos pesticidas, ampliamente utilizados en la agricultura y presentes en algunos alimentos cotidianos.
Los disruptores endocrinos son compuestos que pueden mimetizar o bloquear la acción de las hormonas. La exposición a estos disruptores endocrinos, especialmente durante etapas críticas del desarrollo del sistema reproductivo, se ha señalado como un posible factor que contribuye tanto al adelanto como al retraso de la pubertad.
En la población general, los alimentos procedentes de la agricultura convencional constituyen una de las principales vías de entrada de estos pesticidas al organismo, donde pueden ejercer efectos adversos.
La investigación, coordinada por la Universidad de Granada y realizada en el marco del Proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), ha seguido a 506 niñas de cuatro regiones españolas: Asturias, Guipúzcoa, Sabadell y Valencia.
Para medir su exposición a pesticidas, el equipo de trabajo analizó muestras de orina recogidas cuando las niñas tenían entre 7 y 10 años, en el periodo comprendido entre 2013 y 2016.
Posteriormente, se realizó un seguimiento de las mismas hasta los 14-16 años para registrar la fecha exacta de su primera menstruación.
Los análisis revelaron dos asociaciones significativas. En cuanto al adelanto de la menarquia (primera menstruación), se observó que concentraciones más elevadas de etilenotiourea (ETU), un residuo de los fungicidas del tipo ditiocarbamato, se relacionaban con una primera regla más temprana. Este compuesto es un conocido agente antitiroideo, lo que sugiere que su interferencia con las hormonas tiroideas podría acelerar el inicio de la pubertad.
Por el contrario, la detección de TCPy, un metabolito del insecticida clorpirifós, se asoció con un retraso en la llegada de la primera menstruación. Este efecto fue más pronunciado en las niñas con sobrepeso u obesidad, lo que apunta a una posible interacción entre la exposición química y el estado nutricional.
Un inicio temprano de la pubertad femenina se ha vinculado a problemas psicológicos en la adolescencia y a un mayor riesgo de padecer cánceres hormono-dependientes, como el de mama, en la edad adulta.