Actualizado 01/12/2015 18:09 CET

A juicio un acusado de secuestrar a su exmujer e hija tras empezar una relación

Edificio de la Audiencia de Córdoba
EUROPA PRESS/ARCHIVO

Supuestamente las ató de pies y manos y les introdujo en la boca un calcetín y una bola de papel, al tiempo que amenazó con un cuchillo

CÓRDOBA, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba prevé celebrar este miércoles el juicio a un hombre acusado de secuestrar y herir a su exmujer e hija, después de que ella había comenzado otra relación con un varón y él había sido condenado días antes por amenazas en el ámbito familiar y una falta de vejaciones. La acusación particular pide para él penas que suman unos 19 años de prisión, multa de 3.240 euros y orden de alejamiento de unos seis años.

Según recoge la calificación de la acusación, a la que ha tenido acceso Europa Press, el procesado, "plenamente consciente" de que tenía una orden de alejamiento sobre su exesposa y "sabiendo que ésta jamás atendería a sus llamadas o acudiría a cita alguna con él", se sintió "profundamente resentido de que hubiera iniciado relación con otro hombre".

Ante ello, supuestamente utilizó a su hija, mayor de edad, para "apresarla y poder atraer a la madre que acudiría en socorro", para lo cual el acusado estuvo "insistiendo a su hija que acudiera a su domicilio a fin de retirar unas fotografías familiares de las que quería desprenderse".

De este modo, el 15 de marzo de 2015, la hija acudió a la casa de su padre para retirar las fotografías y una vez allí el acusado pidió a su hija que "subiera a la habitación de la planta superior para recoger las fotos que estaban en una bolsa, subiendo con ella".

Al entrar en la habitación, el acusado "esgrimiendo contra ella un cuchillo que tenía oculto con papeles sobre una mesa y apuntándolo al cuello de su hija le dijo: 'tranquila que no te va a pasar nada, lo que quiero es que hablemos lo que no hemos hablado antes'", según relata la acusación.

A continuación, "la empujó sobre la cama, quedando la hija boca abajo, y colocándole las manos atrás las ató con unos cordones de zapatos que sacó de los bolsillos, para a continuación introducirle un calcetín en la boca, que sujetó con un pañuelo anudándolo a la nuca; inmovilizada y amordazada, la incorporó y sentó en una silla sujetándola con una correa al respaldo con cinturón y atando sus tobillos".

Acto seguido, presuntamente cogió el móvil de su hija y le pidió que le diese el PIN, ya que estaba desconectado. Conseguido su propósito, llamó a su exmujer y le dijo que fuera corriendo y no dijera "nada a nadie", si no la hija lo iba a "pasar mal", apunta la acusación.

INTERROGAR SOBRE LAS RELACIONES

A continuación, antes de que llegara la madre, "puso una braga de cuello de color naranja a su hija tapándole la cabeza y se fue a esperar". Al llegar ella, le preguntó al acusado dónde estaba la hija, si bien le dio "un empujón" y le dijo que subiera.

Tras llegar a la habitación y ver a su hija, la mujer le pidió al procesado que la soltara, pero "éste empujándola de nuevo la tiró sobre la cama y amenazándola con el cuchillo le ató las manos a la espalda con una corbata, le introdujo una bola de papel en la boca amordazándola con otra corbata y le tapó la cara con una prenda textil para a continuación, atándole los tobillos, sentarla sobre un baúl delante de su hija", según señala la acusación.

Posteriormente, el acusado se sentó y "con el cuchillo en la mano" reclamó a la mujer que dijera a la hija desde cuándo estaba con el otro varón, tras lo cual el acusado supuestamente le pegó "un puñetazo en la cabeza" y comenzó a "sangrar por la nariz", al tiempo que se puso "cada vez más alterado".

Al respecto, el procesado presuntamente comenzó a interrogar a su exmujer sobre "las relaciones íntimas" con su actual pareja y "cuando no contestaba o la respuesta no le satisfacía le golpeaba con puñetazos, todo ello delante de la hija a la que había quitado la prenda que cubría su cabeza y con la finalidad de humillar a la madre ante su hija", indica la acusación.

Mientras tanto, el acusado cogió el móvil de ella y "comenzó a leer en voz alta" los mensajes que el varón le había enviado a la mujer, al tiempo que "cuando era contrariado volvía a propinarle puñetazos, cinco o seis, mientras su hija le decía que dejara de pegar a su madre, ante lo cual volvió a taparle la cabeza".

En un momento determinado, "tranquilizado un poco", el procesado destapó la cabeza a su hija y le dijo que "qué hacía ahora, que sabía que lo iban a denunciar, que antes de entrar en prisión se quitaba la vida y cómo hacían las cosas para salir de ahí los tres bien".

Ante la aseveración de la hija de que no iba a ser denunciado, les dio "un voto de confianza", pero pidió que le prometieran que no se lo dijeran a nadie ni llamaran a la Policía. Tras ello, comenzó a desatar a la hija y a la madre, a quien al no poder desatarle los pies "cogió el cuchillo para cortar las ataduras, pero antes, intencionadamente, le pinchó en el tobillo y le dijo: 'mira es tan fácil como rajarte'", detalla la acusación.

Así, madre e hija tras lavarse la cara, bajaron a la planta baja y antes de marcharse, el procesado les dijo que "no quería hacerles daño, que las quería y que no llamaran a nadie, ya que confiaba en ellas y que las llamaría en un rato". No obstante, cuando se consideraron a salvo, llamaron a la Policía, que detuvo al acusado momentos más tarde.

LESIONES

Como consecuencia de los hechos, la mujer sufrió lesiones en distintas partes de la cara y en el tobillo derecho, así como un traumatismo cervical indirecto y crisis de ansiedad. Mientras, la hija sufrió erosiones en ambas muñecas y tobillos, en el labio y crisis de ansiedad.

Para la acusación particular, los hechos descritos constituyen un quebrantamiento de medidas cautelares; dos delitos de detención ilegal; dos delitos contra la integridad moral; dos delitos de lesiones leves, y un delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Cabe apuntar que el acusado fue condenado por sentencia del Juzgado de lo Penal número 5 de Córdoba unos 12 días antes de los hechos, como autor de un delito de amenazas en el ámbito familiar y una falta de vejaciones, hechos cometidos contra su exmujer. Entre las penas impuestas estaba la prohibición de acercarse a ella y su domicilio a una distancia inferior a cien metros y la de comunicarse por cualquier medio, todo ello por un período de un año y seis meses.

Estas prohibiciones estaban vigentes el día de autos, pues, aunque la sentencia no había adquirido firmeza, habían sido acordadas cautelarmente por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer.