Publicado 01/04/2020 19:25:23 +02:00CET

Observatorio de la Infancia e Igualdad reúnen en 'La pobreza vivida' el testimonio de menores sobre condiciones de vida

Portada del estudio sobre menores de edad 'La pobreza vivida'.
Portada del estudio sobre menores de edad 'La pobreza vivida'. - OBSERVATORIO DE LA INFANCIA DE ANDALUCÍA

SEVILLA, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -

El libro La pobreza vivida: experiencia de niños, niñas y adolescentes en Andalucía es fruto de una investigación encargada por la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación al Observatorio de la Infancia en Andalucía. El principal aporte de esta monografía es mostrar los testimonios de 53 niños y niñas de 7 provincias andaluzas, con edades de entre 10 y 18 años, de diferentes entornos sociales y con diversos orígenes étnicos.

En esta investigación con metodología cualitativa, explican con sus propias palabras cómo les afecta la pobreza y las dificultades económicas en ámbitos de su vida cotidiana como la alimentación, la vestimenta, la salud y el estado anímico, sus relaciones familiares, su tiempo libre, su formación escolar, la vida en el barrio, sus expectativas y deseos, los riesgos asociados a la pobreza, la discriminación y otras cuestiones, ha informado el Observatorio de la Infancia a través de una nota.

El estudio supone una revisión de la literatura científica sobre el impacto de la pobreza en la infancia y ofrece datos cuantitativos del alcance y la gravedad de la pobreza infantil en la comunidad andaluza, en España y en la Unión Europea.

La publicación tiene un prólogo de la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz. La obra está ilustrada con dibujos y pinturas del alumnado del CEIP 'Ibarburu' de Dos Hermanas (Sevilla), un centro escolar que convive día a día con situaciones de pobreza como las descritas en sus páginas. En palabras de la consejera Rocío Ruiz, "con este libro tenemos la oportunidad de escuchar con atención lo que nos quieren decir estos niños, niñas y adolescentes con dificultades económicas. Contar con ellos es fundamental para poder diseñar e implementar acciones sociales y políticas de lucha contra la pobreza en la infancia efectivas y respetuosas con las personas empobrecidas".

"Acciones que son competencia de la Dirección General de Infancia, de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, de otras instituciones y organizaciones, así como de la sociedad en su conjunto. También es un eje central del II Plan de Infancia y Adolescencia de Andalucía la inclusión de la perspectiva de la infancia en las políticas públicas, para garantizar sus derechos y evitar situaciones de exclusión social", ha asegurado la consejera de Igualdad.

Algunos niños viven situaciones de hacinamiento, otros han estado temporadas sin electricidad o sin agua corriente y hay quienes han sufrido procesos de desahucio. Habitan barrios humildes, desfavorecidos o estigmatizados donde es habitual la falta de equipamientos, el deterioro, la suciedad y el abandono institucional, donde no encuentran espacios adecuados para jugar.

A buena parte de los niñosparticipantes les preocupa la inseguridad y la violencia cotidiana en barrios en los que la venta de drogas está normalizada. En general reciben ayudas para su alimentación, a través de comedores escolares y por medio de asociaciones o entidades religiosas. Sus familias a veces cuentan con prestaciones no contributivas o con el subsidio de desempleo. Para hacer frente a las dificultades económicas a menudo recurren a la familia extensa.

PRIVACIÓN ALIMENTARIA

La privación alimentaria es una de las primeras consecuencias de la pobreza en opinión de estos niños y adolescentes. El empobrecimiento condiciona los hábitos alimentarios en sus familias, y algunas adolescentes cuentan cómo han tenido que dejar de desayunar o reducir sus raciones para garantizar que sus hermanos pequeños u otros familiares puedan comer.

La vestimenta es un símbolo de estatus para los niños y niñas, si no es variada, si está vieja o pasada de moda resulta un elemento identificador de la pobreza. Las burlas por la ropa parecen frecuentes en el entorno escolar, las padecen y las critican. Conscientes de la importancia social de la imagen, adolescentes participantes comparten las mejores prendas que tienen con sus amistades.

Niños y adolescentes opinan que la pobreza afecta a la salud. Creen que está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades respiratorias o cardiovasculares, estrés o depresión. En algunos casos, expresan dificultades para hacer frente al pago de tratamientos médicos especializados. Y critican los recortes en la sanidad y el empeoramiento de la atención médica, como consecuencia de la crisis económica.

La emoción más recurrente es la tristeza, especialmente cuando perciben el sufrimiento y la impotencia de sus padres o madres en situación de desempleo. También refieren sentimientos de soledad, humillación, desprecio, rabia o envidia asociados a la pobreza. Creen que en la sociedad actual a las personas se las valora por su posición económica, lo que genera sentimientos de inferioridad y de culpa.

El miedo es otra emoción habitual en los episodios de violencia física o disparos que de producen en algunos de sus barrios. Quienes son de origen extranjero muestran además temor a episodios de racismo o xenofobia. Algunos chicos que tienen a sus padres en prisión sufren al pensar que han sacrificado su libertad por ellos.

Los niños participantes dicen que el empobrecimiento ha afectado a sus relaciones familiares y que son bastante frecuentes las discusiones, gritos y peleas en casa. Opinan que estas situaciones conflictivas acaban marcando el carácter de los niños y pueden verse reflejadas en sus comportamientos en la escuela y otros ámbitos.

En cuanto al tiempo libre, las personas participantes solo pueden ir a las excursiones escolares o a las actividades gratuitas o muy baratas. Los menores dicen no necesitar dinero para dar una vuelta por la calle. Para los adolescentes no tener dinero para tomar algo, para ir a un concierto o al cine, acaba afectando a sus relaciones sociales y contribuye a su aislamiento.

TELÉFONO MÓVIL PARA TAREAS ESCOLARES

Buena parte de los niños, niñas y adolescentes consultados no tienen acceso a ordenador con ADSL, suplen estas carencias con el uso del teléfono móvil para realizar tareas escolares, lo que les dificulta su realización y puede generar problemas de visión. Las dificultades económicas condicionan su formación escolar. Muchos no cuentan con un espacio tranquilo donde estudiar o realizar sus tareas.

Algunas chicas han dejado de concentrarse en los estudios por asumir mayores responsabilidades domésticas. Los problemas y conflictos familiares también condicionan el rendimiento escolar. Varios chicos y chicas aseguran que amistades o personas de su familia han contribuido a desmotivarles, que les presionan para que dejen de estudiar y busquen un trabajo o para que elijan carreras que proporcionen un buen sueldo en el futuro.

En cuanto a los riesgos asociados a la pobreza, opinan que los niños pobres tienen mayor probabilidad de vivir episodios de violencia física o sexual y menor probabilidad de recibir protección institucional. Otros riesgos que perciben en su entorno son las separaciones familiares o la retirada de la custodia de los hijos de familias sin recursos económicos. Para los chicos migrantes no acompañados que participaron en la investigación el principal riesgo es no encontrar trabajo y quedarse en la calle cuando cumplan los 18 años.

Niños y adolescentes perciben aporofobia en su entorno, entendida como desprecio y rechazo hacia personas en situación de pobreza. Identifican actitudes clasistas en la selección de amistades, desconfianza hacia niños en situación de pobreza, rechazo o discriminación por carencias higiénicas. Consideran normal que las personas se avergüencen y traten de ocultar su situación de pobreza y creen que socialmente se les responsabiliza de los problemas económicos que padecen.

Para leer más