Abogada de la víctima de Javier Criado pide 14 años y medio de prisión para el psiquiatra sevillano

El psiquiatra Javier Criado, a su entrada al juzgado
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Publicado 12/11/2018 19:01:51CET

SEVILLA, 12 Nov. (EUROPA PRESS) -

La acusación particular solicita una condena de 14 años y medio de prisión para el psiquiatra sevillano Javier Criado como presunto autor de un delito continuado contra la integridad moral y cuatro delitos de lesiones por el trato dado a una de sus pacientes, así como el pago de 40.000 euros en concepto de responsabilidad civil por los perjuicios físicos y psíquicos sufridos, así como los daños morales causado a esta mujer.

Inmaculada Torres, abogada de la denunciante por unos hechos cometidos en 2005, señala, en su escrito de conclusiones provisionales al que ha tenido acceso Europa Press, que concurren las circunstancias agravantes de abuso superioridad, por razones de género y por razón de enfermedad o discapacidad.

Cabe recordar que la Fiscalía Provincial de Sevilla ha solicitado dos años de prisión para el psiquiatra sevillano como presunto autor de un delito contra la integridad moral, así como una orden de alejamiento de acercarse a menos de 300 metros de la víctima durante tres años. Además, el Ministerio Público reclama a Criado el pago de 6.000 euros en concepto de indemnización a la víctima, según han informado a Europa Press fuentes de la Fiscalía.

Según el escrito de conclusiones provisionales, Criado, desde el 20 de enero al 9 de febrero de 2015, estuvo asistiendo a la denunciante en su consulta, situada en el centro de la capital andaluza, en calidad de médico especialista en psiquiatría, encontrándose la paciente "en un estado de especial vulnerabilidad como consecuencia de una depresión por la que estaba atravesando, que incluso la llevó a un intento de suicidio".

Acudió a la consulta de Criado, "con un gran prestigio profesional", buscando un tratamiento adecuado a su enfermedad. Si bien, "lejos de proporcionarle ese tratamiento adecuado a su dolencia", el acusado "minimizó el estado" de la víctima y, "abusando de su autoridad, superioridad y posición de dominio en la que él mismo se había colocado, con ánimo de atentar contra la integridad moral de la paciente, le prestó un tratamiento inadecuado a la dolencia que la paciente padecía, profiriendo contra ella expresiones denigrantes, refiriéndose a la misma en varias ocasiones a lo largo de las cuatro consultas con las expresiones 'esta loca no se cura', 'loca loquita', 'ahora te toca loquita, que no te enteras', en ocasiones, delante de otros pacientes, expresiones que le hacían sentirse humillada, avergonzada y vejada".

"RECONDUCÍA SUS PROBLEMAS AL SEXO"

Según el escrito de la abogada de la acusación, "dicho sentimiento de humillación y vejación se acrecentó durante las consultas como consecuencia de las expresiones que el acusado profería" contra la denunciante, al minimizar los problemas de la paciente, "reconduciendo los mismos al sexo, obviando el estado de depresión y de especial vulnerabilidad en el que la misma se encontraba".

Así, en la primera consulta, el acusado preguntó a la paciente, en presencia de su marido, por la vida sexual del matrimonio, respondiendo el marido que ella "se planteaba a veces su identidad sexual" y, dirigiéndose el acusado hacia ella de "una forma grosera y soez, con ánimo de atentar contra su integridad moral, con conocimiento del estado de especial vulnerabilidad en el que la misma se encontraba".

Ese día el acusado recetó a la mujer "grandes dosis de Lexatín, que
la dejaban todo el día dormida". En la segunda consulta, seis días más tarde, no preguntó a la denunciante cómo le había sentado la medicación que le había prescrito, sino que, limitándose a aumentarle el tratamiento, se dirigió a ella de "una forma grosera, con ánimo de atentar contra su integridad moral y aprovechándose de esa situación y de su autoridad y superioridad, profirió, de nuevo, expresiones vejatorias y denigrantes".

A pesar de que ella le repetía, "llorando", que estaba separada de su marido y que ya no convivían, Criado insistía que la solución a su estado estaba en mantener relaciones sexuales.

En la tercera consulta, la paciente llegó un poco antes de su hora, encontrando gente en la sala de espera y, al entrar, el acusado, "con ánimo de atentar contra su integridad moral, se dirigió a ella delante de la gente, profiriendo la expresión 'loca loquita', sintiéndose avergonzada y humillada".

La consulta transcurrió en los mismos términos que las anteriores, el acusado insistiendo, de forma "grosera", en que doña ella tuviera sexo, utilizando
continuadamente la expresión 'follar'. Conociendo la situación matrimonial por la que estaba atravesando la paciente, le expresó que "lo que era grave" era no mantener relaciones sexuales y si no lo hacía con su marido "algo se tendría que hacer".

Después, le expresó, de "una forma vejatoria y machista", que se pusiera "un tanga rojo y tacones altos y rojos, diciéndole que eso era lo que le gustaba a los hombres y que 'nada más que muevas un poco los deditos de los pies, se le pone a tu marido así', al tiempo que le hacía un gesto grosero y soez con el brazo, simulando una erección".

En la última consulta, el 9 de febrero de 2018, el acusado hizo esperar a la paciente en la sala de espera y, delante de otra persona que allí se encontraba, "con ánimo de humillarla y denigrarla, le volvió a decir, con menosprecio, 'ahora te toca loquita, que no te enteras', lo que causó un gran sentimiento de culpa y vergüenza".

De nuevo, en el interior de la consulta, el acusado, tras alardear de su propia vida sexual, "incitó a la paciente a mantener sexo, al igual que en las anteriores consultas".

Después de esta última consulta, la denunciante le contó a su marido todo lo ocurrido con el acusado, lo que provocó que no acudiera más, buscando ayuda en otros profesionales.

Este comportamiento del acusado, según avanza Diario de Sevilla este lunes, generaron en la paciente "tal sentimiento de humillación y denigración que ocasionó una agravación de sus síntomas, añadiendo nuevos elementos que la colocaron en una situación de mayor vulnerabilidad".

Como consecuencia de la agravación de su estado, derivado del tratamiento del acusado, ésta tuvo que continuar recibiendo tratamiento psiquiátrico por otros especialistas, siendo diagnosticada de trastorno histriónico de la personalidad por estrés postraumático, continuando actualmente en tratamiento en la Unidad de Salud Mental del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

DENUNCIAS DE MÁS MUJERES

Recuerda la abogada que su clienta junto con otras 26 mujeres denunciaron en el Colegio de Médicos de Sevilla "las dolorosas vejaciones, humillaciones o abusos contra su integridad moral y psíquica y su dignidad como persona, proferidos por el acusado contra ellas, incoándose el oportuno expediente disciplinario contra el acusado, expediente que actualmente se encuentra suspendido por prejudicialidad penal".

Con fecha 29 de junio de 2015 se presentó la primera denuncia ante el Comité Deontológico del Colegio por parte de seis mujeres, señalando que el acusado se aprovechó del estado de especial vulnerabilidad con que las mismas habían acudido a su consulta, "sometiéndolas a un trato degradante que afectó a su dignidad personal, mediante un 'tratamiento' o 'terapia' consistente en hablar de sexo, prácticas sexuales, llegando a realizar, con muchas de ellas no sólo tocamientos impúdicos, sino a consumar relaciones sexuales durante las consultas".

Un total de 27 mujeres, constituidas en la Asociación Veritas, fueron a ratificar su denuncia en el Colegio de Médicos ante el instructor del expediente disciplinario abierto al acusado. Ocho de estas mujeres se animaron a denunciar los hechos ante los tribunales, entre ellas, la defendida de la abogada de la acusación.

El Juzgado de Instrucción número 19 de Sevilla dictó auto en enero
de 2016 declarando extinguida por prescripción la posible responsabilidad
penal del acusado derivada de los delitos denunciados por siete de las ocho mujeres.