SEVILLA 6 Mar. (EUROPA PRESS) -
El acusado incendiar el colchón de la cama de su habitación en un centro para personas mayores y con discapacidad "a sabiendas" de que con esta acción podría "provocar la muerte" de los residentes y profesionales del lugar ha reconocido los hechos este viernes, 6 de marzo, ante el tribunal y ha aceptado tres años y seis meses de prisión.
El investigado se enfrentaba inicialmente a una petición fiscal de veinte años de prisión por un delito de incendio en concurso ideal con doce delitos de homicidio en grado de tentativa, si bien ha sido posible un acuerdo entre las partes que ha servido para beneficiar al mismo al valorar circunstancias atenuantes de reparación del daño, dado que ya habría ingresado con anterioridad a la cita 1.000 euros en concepto de indemnización, y de drogadicción y anomalía o alteración psíquica. Cabe destacar al respecto que, tal y como enmarcaba la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales, el investigado padecía una incapacidad reconocida de un 67 por ciento.
Además, ha aceptado diez años de libertad vigilada y una prohibición de aproximación a menos de 300 metros a la residencia en la que sucedieron los hechos, localizada en Alcosa, y a los residentes afectados, así como indemnizaciones a varios de ellos o a sus herederos.
La sentencia, que ya es firme tras este acuerdo de conformidad, ha sido leída en la sala de vistas de la Sección Séptima de la Audiencia Provincial.
Por su parte, su defensa ha solicitado la suspensión de la condena dado que, asegura, el encausado ha permanecido durante dos años en prisión preventiva, al tiempo que ha aludido a su estado de salud mental. Ello ha quedado pendiente de la fase de ejecución de la sentencia, pues la fiscal ha argumentado que esperaría para pronunciarse al respecto de esta petición al reconocimiento por parte de un informe forense de su estado.
Cabe enmarcar que, según relataba en el mencionado escrito el Ministerio Público, consultado por Europa Press, antes del momento de los hechos el hombre ya había pronunciado sus intenciones en reiteradas ocasiones. De hecho, la última de ellas fue horas antes de prender fuego a su colchón. "Vais a morir, guarras", "Vais a morir todos" o "Cualquier día vais a morir ardiendo" eran algunas de estas afirmaciones.
En el referido centro "residían además otras personas, en su mayoría dependientes, ya por su edad avanzada, deterioro cognitivo y otras discapacidades y presentando en numerosos casos una movilidad muy reducida, requiriendo de asistencia para las actividades más básicas de la vida, incluso para levantarse de la cama".
Así, sobre las cinco de la madrugada de un determinado día del mes de abril de 2022 "el procesado, de forma intencionada, prendió fuego con un mechero al colchón de la cama de su habitación, que resultó totalmente calcinada".
Todo ello, con voluntad de que el mencionado fuego "se extendiese a otras dependencias y habitaciones de la residencia en las que se encontraban durmiendo los demás residentes antes descritos, así como los auxiliares encargados de su cuidado, dada la hora que se trataba y a sabiendas de que con su acción era probable que les causara la muerte, pero a pesar de ello decidió continuar con la misma".
De esta forma, "la rápida intervención de los bomberos y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad permitió evacuar a estas personas de la residencia antes de que se propagase el fuego por sus habitaciones", aunque tanto la planta en la que se originó el incendio como la primera "fueron afectadas por el humo".
A consecuencia de los hechos, los bomberos "tuvieron que hacer uso de los sistemas de extracción de humo para su evacuación, así como los servicios de emergencias que accedieron al lugar, que tuvieron que asistir por inhalación de humo a varios residentes".
De esta forma, varios de ellos sufrieron inhalación leve de humo, que precisó de tratamiento asistencial y tardó en curar entre dos y tres días, según el caso. Por su parte, el mechero empleado por el acusado fue intervenido por agentes de policía y destruido, finalmente.
Cabe enmarcar que, según el Ministerio Público, el centro de mayores "no adoptó las medidas de protección necesarias, por cuanto el acusado en reiteradas ocasiones había manifestado a trabajadores y residentes del centro" expresiones como "Vais a morir, guarras", "Vais a morir todos", "Cualquier día vais a morir ardiendo", "Yo hoy te mato". Es más, llegó a gritar dichas afirmaciones "horas antes de que prendiera fuego a su colchón".
El centro de mayores contaba a fecha de los hechos con una póliza de seguro, que abonó más de ocho mil euros en concepto de indemnización por los daños ocasionados en la habitación del acusado y en el sistema de prevención de incendios de Centro.
Por su parte, según la Fiscalía, el procesado fue detenido en el mes de abril del año 2022. Un día después, se decretó su puesta en prisión provisional, aunque finalmente fue decretada su libertad provisional y se decretó la prohibición de aproximarse al centro afectado a una distancia inferior de 300 metros y a cada una de las víctimas de los mismos.
Para el Ministerio Público, los hechos narrados son constitutivos de un delito de incendio en concurso ideal con doce delitos de homicidio en grado de tentativa, por los que el acusado responde en calidad de autor. Por ello, ha procedido a imponer al procesado la pena de veinte años de prisión.