La Bienal inaugura en Sevilla un muestra que recorre la ópera flamenca desde los cafés cantantes a las discográficas

Foto de familia tras la presentación de la muestra 'La Noche Azul', sobre ópera flamenca, en la Fábrica de Artillería, con la delegada de Turismo y Cultura y el director de la Biena en el centro de la imagen
Foto de familia tras la presentación de la muestra 'La Noche Azul', sobre ópera flamenca, en la Fábrica de Artillería, con la delegada de Turismo y Cultura y el director de la Biena en el centro de la imagen - AYTO.DE SEVILLA
Europa Press Andalucía
Publicado: miércoles, 2 septiembre 2026 17:00

SEVILLA 2 Sep. (EUROPA PRESS) -

La XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla ha inaugurado este miércoles, 2 de septiembre, en la Real Fábrica de Artillería, la exposición 'La noche azul. Ópera Flamenca en la colección de Carlos Martín Ballester', una muestra comisariada por el especialista en patrimonio sonoro Carlos Martín Ballester junto a la musicóloga Zaida Hernández-Úrculo que recupera, a través de 328 documentos, obras y aparatos de reproducción, el fenómeno de la ópera flamenca: el momento, hace ahora un siglo, en que el cante saltó de los cafés cantantes a los teatros, las plazas de toros y a la naciente industria discográfica y radiofónica, convirtiéndose en un espectáculo de masas sin perder su pulso más íntimo.

En este sentido, la delegada de Turismo y Cultura, Angie Moreno, ha manifestado que"el flamenco no es solamente un arte que se contempla, "sino que se escucha, se estudia, se comparte, se descubre y, sobre todo, se vive; en 'La noche azul' encontramos una vía para acercarse a él desde otra mirada, la memoria, los documentos, las imágenes y el patrimonio", informa el Consistorio en una nota de prensa.

Por su parte, el director de la Bienal, Luis Ybarra, ha explicado que la muestra complementa desde otro ángulo la revisión escénica que la Gala 'El mundo por montera' hace de aquel fenómeno, ofreciendo "las herramientas y recursos para explorar los sistemas de grabación, las figuras esenciales, los empresarios, el imaginario de la época" y el diálogo del flamenco con otras disciplinas artísticas, en el contexto de "una España en plena revolución cultural y de vanguardia".

La exposición se organiza en cuatro salas. La primera, de introducción, presenta los créditos de la muestra junto a un gramófono original, una escultura y un cartel de 1928 del concierto-gira más representativo del periodo. Le sigue la sala dedicada a los precedentes, que traza el recorrido del flamenco desde sus orígenes hasta 1925, cuando los concursos de cante se encontraban en pleno apogeo y actuaban como uno de los grandes dinamizadores del fenómeno.

El núcleo de la muestra lo ocupa la sala Ópera Flamenca, que repasa su evolución entre los años 20 y los 50, y culmina con la sala Consecuencias, dedicada al movimiento de respuesta que este fenómeno generó en las décadas siguientes: las antologías discográficas, la flamencología, el mairenismo, los tablaos y los festivales.

Uno de los puntos fundamentales del recorrido se localiza en el módulo F de la sala Ópera Flamenca, donde se exhiben por primera vez quince carteles de la gira que el promotor Vedrines organizó en 1928, en la que participaron Antonio Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero y Guerrita.

La visita se completa con una selección de audios originales de la época, digitalizados expresamente para la muestra, entre los que destaca un fandango inédito hasta la fecha: 'Qué lástima de besos míos', grabado en 1929 por un jovencísimo Manolo Caracol.

Como resume Luis Ybarra, "el material aportado en torno a la Ópera Flamenca para esta exposición tiene un interés extraordinario, sirva como ejemplo un fandango grabado por Manolo Caracol, entonces Niño Caracol, que hasta este momento había permanecido inédito".

Entre los flamencos presentes en la muestra destacan nombres como los de la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Niño de Marchena, la Niña de la Puebla, Manuel Centeno, José Cepero, El Carbonerillo, Angelillo, Pepe Pinto, El Sevillano, Canalejas de Puerto Real, Ramón Montoya, Niño Ricardo o Sabicas, entre otros muchos.

Detrás de este proyecto está la Colección Carlos Martín Ballester, el mayor archivo musical español del periodo 1890-1960, en el que destaca especialmente su sección de flamenco. Su fundador, comisario de la muestra junto a Zaida Hernández-Úrculo, es especialista en patrimonio sonoro y en la digitalización y restauración de discos de 78 rpm y cilindros de fonógrafo; el tercer volumen de sus libro-discos fue seleccionado por el crítico musical Diego Manrique como el mejor rescate sonoro editado en España.

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