Cáritas Sevilla atiende a 43.000 personas y urge a actuar a sector público y privado: "No se puede seguir así"

Publicado 18/06/2019 13:45:18CET
EUROPA PRESS

Advierte de que el 12%% de hogares tiene a todos sus miembros en paro y el 14% de quienes trabajan están en exclusión social

SEVILLA, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

El obispo auxiliar de Sevilla, Santiago Gómez Sierra, y el director de Cáritas Diocesanas de Sevilla, Mariano Pérez de Ayala, han subrayado este martes la atención a más de 43.000 personas el pasado año, un número inferior a años anteriores pero sobre los que se han tenido que realizar un mayor número de intervenciones ante el "enquistamiento" de la pobreza existente, especialmente en zonas muy concretas de la capital y la provincia, una situación ante la que han urgido tanto a la Administración pública como al sector privado a actuar porque "no se puede seguir así".

Durante la presentación de la memoria 2018 de Cáritas Diocesana de Sevilla, Gómez Sierra, que ha destacado la labor de los 2.940 voluntarios, recuerda que seis de los 15 barrios más pobres están en Sevilla, zonas donde "la pobreza golpea duramente a estos ciudadanos, que sufren marginación, un paro superior al 50 por ciento, violencia, droga e inseguridad".

"La Iglesia es sensible, pero es necesario hacer un llamamiento a la Administración, las empresas, las universidades y los ciudadanos porque no se puede seguir así ante unas auténticas zonas de exclusión en la periferia. La indiferencia es un pecado grave y más de 100.000 sevillanos no pueden ser descartados de la sociedad", sentencia.

Cáritas Diocesana contó con unos ingresos de 6,7 millones en 2018, de los que el 80 por ciento provienen de ciudadanos a través de colectas, donantes o socios, mientras que menos del 20 por ciento llega a través de subvenciones públicas. De ellos, invirtió 5,4 millones, de los que 3,2 millones fueron para inclusión social, empleo y economía social. Esa cantidad, unida a los 3,2 millones de Cáritas Parroquiales, supone 8,7 millones para proyectos de acción social, entre otros.

Las 251 Cáritas Parroquiales acompañaron a 14.408 familias, atendiendo a 43.467 personas a través de 110.627 intervenciones, lo que supone descensos generales del 10,6, 15,7 y ocho por ciento, respectivamente. El 77 por ciento de las ayudas para atención primaria se destinan a alimentación y recursos básicos y para vivienda (suministros, alquileres o hipotecas). Para desarrollar esta acción, la inversión total de Cáritas fue de casi 4,1 millones.

"EL MERCADO LABORAL NO ASEGURA UNA SALIDA"

En esa línea, Pérez de Ayala ha recordado que, según estudios propios, la tasa de pobreza severa afecta al 9,2 por ciento de los hogares andaluces y advierte del "enquistamiento" de la pobreza, donde llama la atención sobre determinados barrios de Sevilla capital, como Los Pajaritos, las Tres Mil Viviendas, La Plata y el Polígono Norte, pero también la zona norte de Alcalá de Guadaíra, zonas de Dos Hermanas, la barriada Santa Isabel en San Juan de Aznalfarache, Las Viñas de Lora del Río o municipios de la Sierra Sur.

En este sentido, apunta a los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), que refleja que hay 197.600 parados en la provincia, con una tasa de desempleo del 20,94 por ciento, mientras que el porcentaje de hogares con todos sus miembros sin trabajo llega al 12 por ciento y el 14 por ciento de las personas con empleo están en exclusión social. "El mercado laboral ya no asegura una salida a la situación ni unas condiciones de vida dignas ante la bajada de salarios y la precariedad laboral", advierte.

"POBREZA SEVERA" TRAS PAGAR LOS GASTOS DE VIVIENDA

También, muestra su preocupación por el acceso y el mantenimiento de la vivienda, un área que afecta a gran parte de las personas que piden ayuda a Cáritas. De hecho, indica que el once por ciento de las personas que atiende, cuando pagan los gastos relacionados con la vivienda, acaba cayendo en pobreza severa y se ven abocados a pedir ayuda.

"El paro y la vivienda conforman un cóctel explosivo", alerta, indicando que alrededor del 30 por ciento están afectados por ambos tipos de exclusión.

MÁS SERVICIOS SOCIALES Y EJECUCIÓN DE PLANES INTEGRALES

Tras todo lo expuesto, Pérez de Ayala ha insistido en la necesidad de un reforzamiento de los Servicios Sociales públicos, teniendo en cuenta que en Sevilla capital "ha habido hasta cinco meses de espera para dar una cita".

"Falta personal, avance de las listas de espera y el servicio está saturado", advierte, añadiendo, de otro lado, que los planes integrales realizados en los últimos 15 o 20 años no han contado con una evaluación necesaria. Ante ello, pide "medidas eficaces, ejecutar con eficacia y evaluar".

Igualmente, reclama una mejora en la aplicación de la Renta Mínima de Inserción. "Este primer año de aplicación ha supuesto una nueva frustración para muchas familias. Las tramitaciones se han demorado meses, existe falta de personal y grandes dificultades burocráticas", ha comentado, instando a facilitar los recursos a las personas que lo necesitan.

PROGRAMAS DE ATENCIÓN SOCIAL Y EMPLEO PARA 243 PERSONAS

En este marco, Pérez de Ayala ha detallado que el perfil habitual de personas atendidas son familias en riesgo o situación de exclusión social con desestructuración familiar y social en las que existen desempleo de larga duración, precariedad laboral, bajos niveles de cualificación y poca experiencia laboral, graves carencias educativas, insuficiencia de ingresos económicos y nacionalidad española en su mayoría, entre otros.

Al hilo de ello, ha destacado cifras como las 243 personas que consiguieron trabajo en 2018 gracias al Programa de Empleo, la atención a más de 550 personas sin hogar a través de los proyectos de atención en calle y el centro de atención integral 'Amigo'; 292 mujeres en 15 proyectos específicos, 70 familias asesoradas en materia de vivienda, 339 personas en proyectos de infancia y juventud y 282 participantes en los proyectos de animación a personas mayores.

Especial mención han recibido los proyectos de economía social Bioalverde SL y Textil que en 2018 consiguieron ofrecer 18 puestos de inserción laboral entre ambos. El primero, a través de la explotación de un huerto y la venta de productos ecológicos y el segundo mediante la recogida y reciclaje de más de 700 toneladas de ropa.