Condenado a 12 años y medio de cárcel el acusado del crimen del 'botellón'

Actualizado 18/05/2012 20:29:39 CET

La madre de la víctima: "1.000 años que le pusieran me parecerían pocos"

SEVILLA, 18 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 12 años y seis meses de cárcel por un delito de homicidio a Óscar Riquelme, el hombre de 33 años de edad acusado de matar a Francisco José Guerrero el día 25 de marzo de 2011 en un 'botellón' celebrado en el Charco de la Pava, en la capital hispalense, con motivo de la Fiesta de la Primavera.

En este sentido, fuentes del caso han informado a Europa Press de que, tras el veredicto de culpabilidad emitido la pasada semana por el jurado popular que enjuició estos hechos, y que consideró que los mismos eran constitutivos de un delito de homicidio y no de asesinato, la Audiencia Provincial ha condenado al acusado a 12 años y seis meses de cárcel y al pago de una indemnización a la madre de la víctima de 146.000 euros.

Tras conocer el veredicto, la Fiscalía mantuvo su petición para el acusado de 13 años de cárcel y el pago de una indemnización de 150.000 euros a favor de la madre del fallecido, mientras que la acusación particular solicitó 15 años de prisión, la máxima pena por el delito de homicidio, y una indemnización igualmente de 150.000 euros para la madre y el hermano menor de edad de la víctima.

En declaraciones a Europa Press, la madre de la víctima, Milagros Vargas, ha dicho estar "contenta" con la pena impuesta al acusado "porque la Justicia que hay en el Código Penal se le va a aplicar" y "podría haber sido peor", aunque, "como madre del fallecido, 1.000 años que le pusieran me parecerían pocos".

En el veredicto hecho público la pasada semana, el jurado consideró que el imputado es culpable de un delito de homicidio y no de asesinato, como pedía la acusación particular, ya que cree que el ataque perpetrado por el acusado "no fue absolutamente sorpresivo" y que la víctima "tuvo posibilidad de repeler, esquivar o parar el golpe" al producirse el ataque estando ambos frente a frente.

Para considerar probado que Óscar Riquelme fue el autor del "navajazo", el jurado tuvo en cuenta, además de la declaración del acusado y de los testigos que vieron a éste empuñando una navaja, el testimonio prestado por la testigo protegido en el Juzgado de Instrucción, al que otorgaron "más credibilidad" que al prestado en el juicio ya que se prestó "con mayor tranquilidad y en mejores condiciones".

Hay que recordar que, en fase de instrucción, la testigo protegido declaró que, tras salir de unos matorrales, vio a dos personas de espaldas, concretamente el 'gordo' a la izquierda y otra persona más delgada a la derecha, que se situaban frente a la víctima, y que dijo que "la mano de la navaja salía más del 'gordo'". No obstante, en el juicio dudó y situó al acusado a la derecha, lo que era incompatible con que hubiera podido asestar la puñalada.

"NAVAJAZO"

El jurado, que se mostró contrario tanto a que se le conceda el indulto como a que se le suspenda la ejecución de la pena, dio como hecho probado que, tras una discusión originada por motivos que se desconocen, el acusado propinó un "navajazo" a Francisco José Guerrero "con ánimo de causarle la muerte", ya que, además, dirigió la puñalada a una zona vital, consiguiendo atravesar el hemitórax izquierdo y provocarle una parada cardiorespiratoria de la que no logró sobreponerse.

Durante la celebración del juicio, el imputado atribuyó la autoría del crimen a otro joven y dijo tener la conciencia "muy tranquila", ya que "no he matado a nadie y no he cometido ningún delito". Así, indicó que fue un vecino suyo de San Juan de Aznalfarache, identificado como José Antonio, el que tras pinchar la rueda de un vehículo de un primo de la víctima apuñaló a ésta con la misma navaja que había usado previamente.

El procesado relató que el día de los hechos estaba en el 'botellón' cuando, en un momento dado, llegó el menor de edad que estuvo inicialmente imputado en este caso y le dijo que "le habían pegado entre tres o cuatro", por lo que decidió dirigirse al grupo de la víctima para "preguntar qué había pasado".

"Fui porque soy el mayor, para intentar evitar reyertas y poner paz", llegó a asegurar Óscar Riquelme, quien señaló que, en un momento dado, llegó el tal José Antonio y pinchó la rueda trasera izquierda del coche de un primo de la víctima con una navaja "de grandes dimensiones", tras lo que "le dije que me la diera, pues si puedo evitar un problema lo intento". "De siempre soy así", añadió.

"LO VI CON MIS PROPIOS OJOS"

Tras asegurar que "le dije al dueño del coche que no se preocupara, que le iba a buscar una rueda", aseveró que José Antonio "me dijo que no me daba la navaja", y a continuación "vi como éste sacaba la navaja, apuñalaba" a la víctima "y salía corriendo", algo que "vi con mis propios ojos".

A continuación, según su relato de los hechos, "fui a la parte posterior del coche y me encontré al fallecido con una chavala pidiendo auxilio", por lo que "ayudé a meterlo en el coche que lo llevó al hospital". "No me explicó cómo ninguno de los testigos me vio ayudando", dijo.

Cuestionado por la fiscal acerca de las dos declaraciones distintas que prestó en sede judicial, el procesado afirmó que "no he cambiado de declaración, sino que la aumenté y certifiqué quién era la persona que mató a la otra persona", todo ello "porque me estaba viendo dos meses ya en prisión por un delito que no había hecho".