Archivo - Detalle de la fachada principal de la Audiencia Provincial de Sevilla. (Foto de archivo). - JOAQUIN CORCHERO / EUROPA PRESS - Archivo
SEVILLA 22 Feb. (EUROPA PRESS) -
La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a dos años de prisión por un delito de robo con fuerza a un varón acusado de asaltar un bar de la ciudad hispalense mientras se encontraba cerrado y hacerse con la caja registradora del establecimiento, que en ese momento tenía 500 euros.
Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan al 12 de agosto de 2024, momento en el que el acusado "se dirigió a un bar de Sevilla que se encontraba cerrado al público en ese momento. Tras forzar las rejas de la puerta de entrada, accedió al interior con la intención de ver incrementado de forma ilícita su patrimonio, apoderándose de cuantos efectos de valor pudiera encontrar y haciendo suya la caja registradora, que en ese momento contenía 500 euros".
Asimismo, prosigue, "causó daños en el ordenador del local, si bien no lo sustrajo finalmente". El acusado llevó a cabo un ejercicio de índole similar, concretamente un robo con fuerza de las cosas, por primera vez en julio de 2015, momento en el que cumplió seis meses de prisión. Algo más de un año después, en octubre de 2016, fue condenado a nueve meses de prisión por un delito de la misma tipología.
Posteriormente, ya en el año 2023, fue condenado por un delito de robo con violencia a la pena de un año de prisión, que no obstante fue suspendida. Así, en 2024, apenas un mes antes del robo que ocupa la mencionada sentencia, fue condenado a una pena de cuatro meses de prisión por un delito de robo con fuerza de las cosas, si bien fue suspendida por dos años.
Cabe enmarcar que, según el escrito, el acusado se confesó culpable de los hechos que se le imputaban, "mostró su absoluta conformidad con la acusación y las penas y demás consecuencias jurídicas solicitadas".
Así, la Audiencia ha condenado al acusado como autor de un delito de robo con fuerza a la pena de dos años de prisión. Además, deberá indemnizar a la víctima, el propietario del establecimiento, a 500 euros por el dinero sustraído y 542 euros por los daños causados.