SEVILLA, 17 Mar. (EUROPA PRESS) -
El escritor Rafael Reig, ganador del VI Premio Tusquets Editores de Novela 2010 con la obra 'Todo está perdonado', cree que "la transición española puso unos límites muy estrechos en la sociedad y esa es la herencia con una democracia nada real", en la que "no se puede hablar de revolución ante una sociedad adormecida".
En una entrevista concedida a Europa Press, el escritor manifiesta que "en España pudo haber una revolución como la de Portugal, pero la transición consistía en evitar la revolución", para lo cual "se aumentó la persuasión y así desmovilizar a la gente y expulsarla de la esfera política". Ante ello, "ahora a la gente no le interesa ningún proyecto colectivo de transformación social, sino que le importa que pongan en la tele fútbol, a Belén Esteban o que en Zara o Milano halla trajes a cien euros", sentencia.
Asimismo, explica que "aún queda mucha herencia de la transición, como la sociedad reaccionaria y de derecha o la destrucción absoluta de la lucha obrera y el movimiento sindical que han desaparecido por completo, pues, los únicos que hacen huelga ahora son los controladores aéreos; así como la expulsión de ciertos temas del espacio público, como la monarquía, que no se puede poner en discusión".
En este sentido, "cuando terminó la dictadura, los españoles decidieron que todo está perdonado, es decir que nadie va a hurgar en la memoria, aquí no ha pasado nada y tipos como Manuel Fraga son personas respetables, aunque haya sido ministro del dictador". Ahora, continúa Reig, "vivimos en un periodo de paz y confort con inmigrantes, chinos que abren sus tiendas las 24 horas, tenemos el chalet y la conexión a Internet, y cómo vivimos mejor, la gente ha pensado que está todo perdonado y que no hay que reclamar nada, pero en realidad no está nada perdonado".
No en vano, "hay mucho rencor y resentimiento en la sociedad actual, aunque la clase dominante ha decidido que no se puede tener rencor ni resentimiento, cuando ellos están a salvo porque nunca van a ser explotados, humillados ni avasallados", justifica el escritor, quien reivindica que "la memoria no hay que olvidarla en el terreno público, puesto que es lo que nos permite avanzar hacia el futuro y dejar de hablar de rencor y resentimiento, cuando simplemente es justicia".
Al respecto, considera que "todos los crímenes del franquismo pese a la Ley de Amnistía de 1977 no pueden estar perdonados, igual que toda la apropiación de un país, la amputación de la cultura, los abusos de todo tipo, no pueden y no deben estar perdonados", y es que, admite ser partidario de "los sentimientos reales, de modo que ese rencor, como nos han obligado a llamarlo, es una energía muy creativa".
Para ello, aconseja que "la literatura sirve para recordar lo que preferiríamos olvidar, dar la lata y abrir heridas y no cerrarlas, tiene que ser un incordio", porque, a su juicio, "una novela que tranquiliza no es novela, sino que es una pastilla o un programa de tele con emoción estética", por lo tanto, "la novela es una propuesta de discusión pública de ciertos asuntos", describe.
MEDIOS DE COMUNICACIÓN "EN BUSCA DE ESCÁNDALOS"
Por otra parte, Rafael Reig declara que "la transición se caracteriza por la creación de un periódico socialdemócrata como es 'El País', que hace válvula para impedir la herencia de la lucha antifranquista del partido comunista, igual que el resto de medios que borran todo y falsifican la situación real". Medios que, a su juicio, "nos dicen lo que debemos pensar y qué cosas están excluidas de nuestras posibilidades para un cambio radical, de manera que son una rama más de la publicidad antes que medios de comunicación e información y sólo buscan crear escándalos y una sociedad represiva".
Así, recrimina que "no hay que decir tantas imbecilidades", al tiempo que señala que "en los medios hay una confusión en la influencia de la ideología sobre la información", puesto que "hay que preguntarse siempre quién es el que paga y esa es la ideología, además la calidad de la prensa ha bajado".
Su novela 'Todo está perdonado' cuenta con el fútbol como hilo conductor de los acontecimientos tratando desde la Eurocopa de 1964 que gana España a la URSS, "con los 25 años de paz de Franco y cuando empezaba el movimiento obrero"; hasta la Eurocopa de 2008, "el año glorioso de los presidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Barack Obama, una cosa perfecta para unirlo", dice Reig, quien confiesa que "nunca" ha visto un partido de fútbol, "aunque por la emoción que produce a tanta gente merece la atención".
Para el escritor, "el fútbol es el opio para el pueblo no sólo ahora, sino que empezó con las cinco copas de Europa del Real Madrid", de hecho, distingue que "el fútbol es la ceremonia de la alienación, pero el contenido real de la alienación es la sociedad del consumo con los muebles de Ikea, los aparatos electrónicos --que aunque duren un año te hacen feliz-- o la ropa de Zara; en general, la cultura del 'low cost', que cambia la libertad y justicia por vivir bien y que empezó Franco con el Seat 600, las minifaldas, los ye-yé, y dura hasta ahora con el derecho a Internet y las redes sociales".
En cualquier caso, destaca que "la juventud actual es muy culta y muy preparada, pero enfrentándose a un mundo en el que no tiene sitio, por lo que espero que se den cuenta de la gran trampa que les están tendiendo y se rebelen". Mientras tanto, "los políticos huyen del pensamiento y expresión de ideas como de la peste, y así la política ha degenerado mucho".
En relación a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, expresa que "es doctrina y si tan necesaria es que se la den también a los adultos, que haría mucha falta, igual que las imbecilidades de las preguntas con trampa que ponen para el carnet de conducir".
Rafael Reig escribe ahora una novela de terror, "dado que a nuestra vida le falta poco para que sea una historia de terror, pero como escritor intento buscar la forma de decir algo que no sabes muy bien qué es ni cómo decirlo".
RETRATO IRÓNICO Y CON EROTISMO
El libro traza un retrato irónico de la transición e incluye toques de erotismo, puesto que, en palabras del autor, "la sexualidad es el impulso vital y una rebelión contra el tiempo, la muerte y la falta de libertad, un espacio en el que podemos ser libres, y aunque cada vez cuesta más ser libre en la cama, es donde más posibilidades tenemos".
En la novela, 'Todo está perdonado', Laura Gamazo, hija de un empresario enriquecido durante el franquismo, muere por envenenamiento el día de su boda. Su padre, Perico Gamazo, recurre entonces a Antonio Menéndez Vigil, ex guardia civil y agente de inteligencia retirado, amigo de la familia y protegido suyo, para que aclare el caso.
Menéndez, que inicia su investigación pendiente de los partidos de la selección española en la Eurocopa de 2008, no puede dejar de hacer el recuento de medio siglo de historia española: desde que su padre y el de Gamazo, más la mano derecha de éste, Castresana, se hicieron amigos en la celda en que los republicanos los encerraron juntos durante la Guerra Civil hasta el presente en que sus hijos, los contemporáneos de Menéndez, ocupan los puestos que les tenían destinados sus progenitores.
Así, la investigación de la muerte de Laura se entrevera con las vidas cruzadas de las familias, que, en sus maniobras para seguir en el poder, se convierten en emblemáticas de la trayectoria política española que conduce al tardofranquismo, la restauración borbónica y la transición, la historia de quienes ganaron la guerra y se aseguraron de que sus hijos ganaran también la paz.