SEVILLA 2 Sep. (EUROPA PRESS) -
Las escuelas infantiles de la US cumplen una década ofreciendo un programa pionero de atención temprana. El trabajo cuenta "con el aplauso de las familias" a lo largo de estos años y ha logrado "grandes progresos" en el desarrollo de más de 150 menores. "Lo que comenzó con las necesidades de una familia con una niña con síndrome de Down derivó en la creación de un programa integral de intervención y optimización del desarrollo infantil".
El Programa de Optimización al Desarrollo y Atención Temprana surge en 2015, año en el que se refuerza el Programa de Conciliación de la US para atender a nuevas necesidades de la comunidad universitaria, tal como explica Ana López, vicerrectora de Servicios Sociales, Campus Saludable, Igualdad y Cooperación, en una nota de prensa.
En ese año se establecen, a través de la acción social, nuevas ayudas a ludotecas, campamentos y aula matinal y "se pone en marcha este programa con el doble objetivo de atender las mayores necesidades de conciliación de los progenitores con menores con necesidades de atención temprana y favorecer y optimizar, así, su desarrollo".
Coordinado desde su inicio por Marisa Benítez, profesora del Departamento de Fisioterapia de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología, comenzó en la escuela infantil Nido del Paraguas y posteriormente se extendió a las otras dos con las que cuenta la Universidad de Sevilla: Nido de los Perdigones y Nido de la Palmera. En opinión de Benítez, "fue una apuesta por cubrir un vacío en el primer ciclo de educación infantil, donde no existían recursos educativos específicos para niños con trastornos o riesgo de desarrollarlos".
Según explica la profesora, esta intervención desde el contexto natural permite "optimizar el desarrollo infantil de una forma más efectiva y cercana, respetando la dinámica familiar y educativa de cada niño".
ATENCIÓN PERSONALIZADA Y TRABAJO EN EQUIPO
El programa, en su dimensión grupal, ofrece atención personalizada en función de las necesidades detectadas, ya sea por las educadoras o por las familias. Tras la firma del consentimiento informado, se realiza una evaluación basada en las rutinas del día a día, tanto en el entorno familiar como escolar.
"No nos centramos solo en el problema concreto, sino en cómo ese niño o niña se desenvuelve en su vida diaria para optimizar su desarrollo desde ahí", detalla la coordinadora.
RESPALDO DE LAS FAMILIAS
Las familias participantes coinciden en destacar el valor de este acompañamiento profesional. Manuel Jesús Ruiz, profesor de Psicología en la US y padre de una niña con un trastorno epiléptico benigno infantil, ha afirmado que su experiencia "ha sido muy grata". "Desde el primer momento sentimos el respaldo de los profesionales y, sobre todo, cómo supieron abordar la situación de forma integral, implicando a la familia y trasladando las pautas a casa y al entorno diario. La atención individualizada es clave para el futuro de nuestros hijos".
Por su parte, Nieves González, madre de un niño con plagiocefalia y posterior retraso en el habla y la atención, ha subrayado el impacto que ha tenido el programa en su hijo y en la tranquilidad de toda la familia. "Gracias a Marisa y al equipo, nuestro hijo ha mejorado de forma impresionante.