ea5e010e030099add22a2a19b974c43f.jpg - María José López - Europa Press
SEVILLA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -
Durante el juicio con jurado popular que celebra la Audiencia de Sevilla contra el joven acusado de matar y descuartizar en Estepa en junio de 2021 a la joven de 17 años vecina de Martín de la Jara Rocío Caíz, con la que había mantenido una relación sentimental, un forense encargado de la autopsia del cadáver ha declarado que la victima habría sido estrangulada por la espalda, que sus restos mortales no presentaban signos del intento de reanimación aludido por el inculpado, que algunas de las partes del cadáver habían estado "congeladas" antes de su localización y que otras presentaban "hematomas producidos en vida".
En esta nueva sesión del juicio, dirigido contra A.N., de nacionalidad rumana y 25 años de edad, quien ha admitido que estranguló a su expareja, alegando que fue en el marco de una pelea entre ambos y que no era su "intención" matarla, ha comparecido un forense responsable de la prueba de autopsia practicada al cadáver de Rocío Cáiz.
El cuerpo de la víctima, desaparecida el 2 de junio de 2021 tras desplazarse desde su hogar familiar de Martín de la Jara hasta la vivienda del acusado en Estepa, estaba dividido según ha dicho en "diez bolsas" de plástico que contenían diferentes partes de la anatomía de la menor, después de que A.N. la desmembrase una vez que la había estrangulado usando una cuerda.
Según ha detallado este médico forense, el tórax y el abdomen de la víctima no contenían órganos, pues los mismos, como el corazón o los pulmones o las vísceras habían sido extraídos, toda vez que varias de las partes del cadáver presentaban un estado de conservación notoriamente mejor que otras, porque antes de su depósito en diferentes lugares de Estepa, como un contenedor de basura junto a un supermercado, otro contenedor junto a una nave o la maleza que cubría un arroyo seco, habían estado "congeladas".
FUE ATACADA POR DETRÁS
El forense ha precisado además que fueron detectados "hematomas producidos en vida" en un muslo y un tobillo de la víctima, así como diferentes hemorragias interpretados como "mecanismo de defensa" de la joven ante la agresión, cuyo "surco" en el cuello refleja que habría sido estrangulada "por detrás" con la cuerda que fue localizada en la vivienda de A.N., quien de su lado aseguraba que abordó a su expareja de frente.
En paralelo, mientras la acusación particular que ejerce la familia de Rocío Cáiz atribuye al acusado una presunta agresión sexual, con la tesis de que A.N. estranguló a la menor para impedir que ella le denunciase por tal extremo, este médico forense ha manifestado que en los órganos sexuales de la víctima no han sido detectado signos que "puedan ser interpretados como lesiones".
SIN SIGNOS DE INTENTO DE REANIMACIÓN
Además, frente a la tesis del acusado respecto a que tras estrangular a su expareja en el marco de una disputa intentó reanimarla, pues defiende que no era su intención matarla; este médico forense ha explicado que en el cadáver de Rocío Cáiz no fueron apreciadas "lesiones" conectadas con las maniobras convencionales de reanimación conocidas por el común de la ciudadanía.
También ha testificado el taxistas que aquel 2 de junio de 2021 trasladó a Rocío Cáiz desde Martín de la Jara hasta Estepa, quien frente a la tesis del acusado respecto a que ella acudió a su vivienda pese a que él "no quería" su visita; ha manifestado que fue A.N. quien le telefoneó expresamente para pedirle que prestase ese servicio, es decir para que trasladase a Rocío desde Martín de la Jara a Estepa.
Durante la parte del trayecto en la que ambos estaban en su taxi, según ha manifestado, la joven no parecía mostrar temor respecto a A.N., que según ha dicho se refería a ella como "su novia", pese a que la relación que les unía ya había acabado.
PETICIÓN DE CONDENA
La Fiscalía reclama para A.N. 14 años de prisión por un delito de homicidio con las agravantes de parentesco y de género, así como cuatro meses más de cárcel por un delito contra los sentimientos religiosos y respeto a los difuntos con la agravante de parentesco.
La familia de Rocío Cáiz solicita dos años y diez meses de cárcel por un supuesto delito de maltrato habitual, un año y ocho meses de cárcel por dos delitos de lesiones, once años más por un presunto delito de agresión sexual con las agravantes de género y parentesco, prisión permanente revisable por un supuesto delito de asesinato con las mismas agravantes, cuatro años más de prisión por un delito contra el respeto a los difuntos, dos años más de cárcel por un delito de suplantación de identidad derivado de haber usado sus perfiles en las redes sociales tras el crimen y una multa por un delito leve de daños.