Los dos acusados de apuñalar mortalmente a una joven en Santa Clara (Sevilla) durante el juicio. A 23 de enero del 2026 en Sevilla (Andalucía, España). - EDUARDO BRIONES / EUROPA PRESS
SEVILLA 27 Ene. (EUROPA PRESS) -
Los médicos forenses que examinaron el cuerpo del joven de 21 años apuñalado mortalmente durante la madrugada del 3 de marzo de 2024 en el barrio de Santa Clara de Sevilla han protagonizado la sesión de este martes celebrada en el marco del juicio con jurado popular que tiene lugar estos días en la Audiencia de Sevilla. Según su informe, las heridas en el cuerpo podrían haber sido provocadas por una o varias armas blancas y resulta difícil determinar si participaron uno o varios agresores. Cabe enmarcar que los dos acusados del crimen, uno como autor material de los hechos y otro en concepto de cooperador necesario, enfrentan una petición fiscal de 20 años de prisión.
Según han explicado los profesionales, la víctima recibió seis puñaladas, tres de ellas en la parte anterior y el resto en la posterior, que dieron como resultado siete heridas, dado que una de ellas atravesó el cuerpo y provocó dos lesiones distintas.
Tal y como prosiguen, las mismas fueron realizadas con el mismo tipo de utensilio, arma blanca en este caso, aunque no es descartable que se empleasen varias armas "semejantes o iguales". Además, los profesionales han enfatizado que no se puede saber con certeza si en el incidente participaron uno o más agresores.
Por su lado, se desprende del mencionado informe que la puñalada mortal fue la practicada en la espalda, concretamente en la zona intercostal, un movimiento que causó una "lesión mortal" al encontrar el arma la aorta abdominal y provocar un desgarramiento "rápido" que culminó con una "hemorragia severa" y, finalmente, el fallecimiento de la víctima.
Por su parte, lesiones como las resultantes en la mano izquierda o el muslo pudieron ser heridas de tipo defensivo, fruto de un enfrentamiento "cara a cara" entre agresor o agresores y víctima.
Además, tras el estudio practicado al cuerpo de la víctima se requirió un estudio toxicológico que determinó que la misma habría ingerido "grandes cantidades" de alcohol en momentos previos al incidente.
Aunque los forenses se han mostrado prudentes a la hora de determinar los hechos, han enmarcado que la herida mortal debió ser "de las últimas en producirse", dado la gravedad de la afectación.
Además, en relación con la altura del presunto agresor y su vinculación con la dirección del ataque, descrito como "prácticamente recto", los forenses han señalado que resulta complicado determinar la estatura del agresor, ya que el apuñalamiento podría haberse producido con la víctima de pie o en el suelo, un aspecto que no puede confirmarse con certeza.
Cabe destacar que durante la constitución del jurado popular, celebrada este viernes 23 de enero, las defensas de los encartados se culparon mutuamente de la autoría de las puñaladas que acabaron con la vida de la víctima.
Ambos jóvenes se enfrentaron entonces en el banquillo, y lo volverán a hacer el próximo día 29 de enero, por la supuesta autoría del asesinato de un joven de 21 años, de origen marroquí y residencia legal en España, ocurrido el 3 de marzo del citado año, en torno a las 7,00 horas, como consecuencia de una reyerta entre dos grupos de jóvenes, en la confluencia entre la calle Macedonia y Villas de Cuba a la salida de una discoteca próxima.
En su escrito de conclusiones provisionales, la defensa de quien está considerado por el Ministerio Público autor material de la muerte del joven ha asegurado que es el otro acusado, "quien tenía la navaja y le pega las puñaladas". Para ello, esgrimía el visionado de las imágenes garbadas por una residencia de mayores cercana al lugar de los hechos y las "contradicciones" de aquel, "que intentaremos acreditar, dado que su declaración será diferente a las que dio en su día".
Por su parte, la letrada del otro acusado destacaba la colaboración en todo momento de su defendido, "el único de los seis testigos que trata de colaborar con la Policía y que entrega su ropa para analizar restos de sangre". La abogada afirmaba pues que él "no tuvo participación alguna en los hechos, para ello nos basamos en el informe de la jefa de homicicios, que le tomó declaración, y no sabía --en alusión al otro acusado-- que llevaba navaja".
En cuanto al Ministerio Público, la fiscal calificaba durante la primera sesión del juicio lo sucedido de asesinato "con alevosía" porque existen "dos momentos de indefensión de la víctima" y sostiene que mientras uno de los acusados "apuñaló a traición y por la espalda a la víctima"; el otro "lo vio, no lo paró, sino que se aseguró que tuviera el resultado nefasto, y se entretuvo peleando" con los otros jóvenes inmersos en la pelea, por lo que "le ayudó de manera esencial".
En cuanto a la acusación particular se refiere, el abogado imputa a ambos acusados un delito de asesinato, "uno como autor y el otro como autor", "por los que deben ser castigados de forma ejemplarizante". A uno de los encartados le atribuye la autoría de siete puñaladas, a una víctima "desvalida, cerca del coma etílico", mientras que el otro "alentó" a aquel a cometer la acción "diciendo 'vamos a sacar los cuchillos' y distrajo" a dos miemebros del otro grupo "para que no auxiliaran a la víctima".
En el escrito de conclusiones de la Fiscalía se destaca que "como consecuencia de la previa ingesta del alcohol", al tratar de lanzar una patada a uno de los participantes en el incidente, la víctima "cayó al suelo" momento que el considerado autor de los hechos "aprovechó para sacar una navaja que portaba y propinarle una puñalada en el pecho y otra en el muslo, tratando de lanzar más puñaladas, que fueron paradas por las manos y brazo" de otro de los presentes.
Prosigue la Fiscalía que "pese a observar lo anterior y asumiendo que el principal acusado iba a apuñalar nuevamente a la víctima", el considerado como cooperador necesario de los hechos "lejos de impedir que continuase con la agresión, y con intención de permitir que el principal acusado consumara su propósito de dar la muerte", se dirigió a pelear con otros jóvenes enfrentados "que no se habían percatado del primer apuñalamiento, para distraerles y así evitar que acudieran en ayuda" de la víctima.
De este modo, apostilla, mientras su compañero distraía al resto de jóvenes, "se aproximó a la víctima por detrás, propinándole otros tres navajazos por la espalda, llegando uno a seccionarle la aorta, provocando una hemorragia interna masiva que causó su muerte", con una navaja que no ha aparecido.
Por todo ello, la Fiscalía reclama, además de las penas de cárcel, que, en concepto de responsabilidad civil, los dos acusados indemnicen conjunta y solidariamente a los familiares del fallecido en la cantidad de 217.000 euros.