Indagan la procedencia de los tapones descubiertos en la vivienda de la familia muerta en Alcalá

Publicado 25/02/2014 18:18:14CET

ALCALÁ DE GUADAÍRA (SEVILLA), 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) ha ordenado a la Policía Judicial que investigue cómo la familia Caño Bautista, tres de cuyos cuatro miembros fallecieron el pasado 14 de diciembre por una intoxicación inhalatoria con fosfina, accedió a los tapones localizados en el cuarto de baño de la vivienda de los finados y de los que partiría la mencionada intoxicación inhalatoria. Y es que los tapones correspondían a envases de un plaguicida altamente tóxico y las normativas que regulan la materia estipularían la recogida y tratamiento específico de este tipo de residuos que, finalmente, acabaron en poder de estas personas.

Fuentes del caso han informado a Europa Press de que la juez que instruye las diligencias ha ordenado a la Policía Judicial que averigüe cómo llegaron hasta la vivienda de la familia Caño Bautista los tapones descubiertos en el cuarto de baño y que presentaban fósforo y aluminio en los restos de polvo que aún contenían, extremo que habría ocasionado la intoxicación inhalatoria por fosfina y la muerte de tres miembros de esta familia.

La fosfina, como señalaba en su informe el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Sevilla, es un gas "extremadamente tóxico y letal" que actúa como veneno respiratorio y se genera por el contacto con la humedad del aire o agua de algunos plaguicidas elaborados con fósforo, toda vez que la línea de investigación promovida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos de Alcalá de Guadaíra dirige su investigación a las circunstancias que motivaron que dichos tapones llegasen hasta esta familia.

Y es que los tapones en cuestión pertenecerían a un plaguicida altamente tóxico cuyos envases deben ser recogidos y tratados según un procedimiento específico previamente regulado, siempre según la investigación.

Los fallecidos fueron el matrimonio compuesto por Enrique Caño, de 61 años de edad, y Concepción Bautista, de 50 años, y una hija de 14 años, mientras que otra hija de la pareja de 13 años no murió ya que, en el momento de la intoxicación, no se encontraba en casa.