SEVILLA, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -
El presidente de la Sociedad Andaluza de Alergología e Inmunología Clínica (Alergosur), Alfonso Miranda, estimó que la escasez de lluvias registradas en los últimos meses "hacen prever una primavera suave" en cuanto a la intensidad de los agentes causantes de las alergias, una reacciones inmunitarias "que afectan a unos 2,5 dos millones de personas en Andalucía".
Miranda, quien hoy presentó en Sevilla el primer manual en España sobre alergias dirigido a los especialistas del ramo, puntualizó, con todo, que pese a registrarse menos concentraciones de agentes alérgicos como por ejemplo el polen, "con sólo 50 granos por metro cúbico el paciente ya sufre esta patología", que tiene una mayor incidencia en las zonas de interior como Jaén, Córdoba o Sevilla.
En cualquier caso, señaló a Europa Press que la escasez de lluvias está permitiendo que agentes alérgicos como los ácaros del polvo, cuya presencia es mayor en zonas de costa, tengan una menor incidencia, "ya que su supervivencia depende en gran parte de que encuentre un medio húmedo", explicó.
No obstante, recordó la presencia de otros agentes alérgicos como los provocados por el pelo de los animales domésticos, gatos y perros, al tiempo que recomendó a las personas con alguna alergia que acudan a la consulta del especialista, "sobre todo, aquellos que padecen rinitis alérgica".
En este sentido, destacó que "más del 50 por ciento de las consultas al alergólogo vienen motivadas por pacientes con rinitis alérgicas", a las que le siguen las motivadas por cuadros de asma bronquial "con un 28 por ciento del total de consultas", detalló.
En la misma línea, el especialista en alergia del Servicio de Inmunología del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, el doctor Julio Delgado, señaló en rueda de prensa que la escasez de lluvias registradas el otoño pasado "hacen prever una primavera tranquila y un nivel de medio a bajo en polinización".
Con todo, puntualizó que las reacciones alérgicas no sólo dependen de las altas concentraciones de granos de polen por metro cúbico, sino del perfil de cada persona. "Hay pacientes que apenas reaccionan a un determinado nivel de polen, mientras que otras que reaccionan mal a ese mismo nivel de concentración", reseñó.
"Niveles pequeños de polen son capaces de perpetuar los síntomas sin ser necesario a llegar a niveles altos", insistió este experto, quien, con todo, reconoció que, "en términos generales, no será un mal año para los alérgicos".
INCIDENCIA, NUEVAS FORMAS DE CONTAMINACIÓN Y RECOMENDACIONES.
Según estos especialistas, el 25 por ciento de la población que vive en núcleos urbanos en Andalucía presenta algún tipo de alergia, frente al 15 por ciento de la población rural.
Este mayor porcentaje de afectados en zonas urbanas responde, según advirtió por su parte el jefe del Servicio de Inmunología y Alergia del Hospital Virgen Macarena, José Conde, a una mayor contaminación por vapores de gasoil y emisiones de ozono, "que hacen que la agresividad del polen sea aún mayor"
De igual modo, aludió a la teoría higienista "en el sentido de que las alergias son enfermedades del bienestar", en referencia al debilitamiento que el sistema inmunitario humano sufre en ambientes excesivamente higiénicos. "Aunque pueda parecer una paradoja o contrasentido esto es así", sentenció.
En cuanto a las principales recomendaciones para estas personas, Alergosur aconseja en el caso de alérgicos al polen que permanezcan el mayor tiempo posible dentro del domicilio durante los días de mayor concentración de pólenes, los días con viento y en las proximidades de tormentas.
Además, recomienda mantener las ventanas cerradas por la noche, pulverizar agua en el dormitorio antes de acostarse, disminuir las actividades al aire libre, evitar las excursiones y salidas al campo, no secar la ropa en el exterior durante los días de recuento alto o utilizar gafas de sol al salir a la calle, entre otros consejos.
En el caso de los ácaros, otro de los principales agentes causantes de las alergias, se recomienda que en el dormitorio se evite la presencia de mobiliario y utensilios susceptibles de acumular polvo, entre ellos moquetas, alfombras o libros.
De igual forma, se aconseja aislar el colchón y almohada con una funda antiácaros, ventilar el dormitorio dos veces al día durante media hora, secar la ropa al sol, no utilizar humidificadores o reducir la humedad ambiental a menos del 50 por ciento.