BAEZA (JAÉN), 27 (EUROPA PRESS)
La investigadora Esther Vega ha afirmado que el avance de las herramientas digitales y de la inteligencia artificial (IA) plantea nuevos retos para la educación, entre ellos la necesidad de identificar y abordar los posibles sesgos de género asociados al uso de estas tecnologías.
Así lo ha puesto de manifiesto la profesora contratada doctora de la Universidad de Córdoba en la Sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), en Baeza (Jaén), donde ha participado como ponente del curso de verano 'La educación inclusiva mediada por tecnología educativa y social: intervención, bienestar y participación ciudadana en la era digital'.
Durante su intervención, Vega ha puesto el foco en los sesgos de género presentes en el ámbito tecnológico, según ha informado en una nota la UNIA. "En la propia IA muchas veces encontramos estos sesgos de género porque está la tecnología más orientada a los chicos", ha comentado la experta.
En este sentido, ha señalado la importancia de educar desde las etapas escolares para evitar estos sesgos y favorecer una mayor participación de las alumnas en los ámbitos STEAM, así como en el consumo de videojuegos y en las carreras relacionadas con la tecnología.
Preguntada por si la tecnología en la escuela ha ayudado a incluir o, en su defecto, ha acentuado las desigualdades sociales y de género, Vega ha expuesto que "depende de cómo se utilice la tecnología y desde la perspectiva desde la que se trabaje".
"Puede ayudar a la inclusión del alumnado y a la atención a la diversidad, o puede suponer, en algunos otros casos, una barrera por falta de accesibilidad, por falta de acceso o por muchas otras barreras que nos encontramos si no se aplica de manera adecuada", ha añadido al respecto.
A tenor de sus investigaciones en violencia escolar y ciberacoso, la experta ha analizado cómo la digitalización de la enseñanza ha transformado las dinámicas de agresión entre el alumnado. "El acoso existía antes del uso de las tecnologías, pero era un acoso diferente porque era cara a cara", ha argumentado.
Ahora, la presencia constante de la tecnología ha generado otros escenarios y, "desde hace unos años, el uso constante de las tecnologías por parte del alumnado hace que se den otros riesgos en cuanto al acoso". Por ejemplo, "uno de ellos es el anonimato que proporciona acosar a un compañero o a una compañera a través de una red social".
Para lograr que los entornos virtuales promuevan el bienestar y la integración en lugar de actuar como factores de exclusión, la ponente ha defendido que el diseño de proyectos debe responder siempre a un diagnóstico social y pedagógico previo.
"Lo primero que tenemos que tener en cuenta es hacer un diagnóstico y ver cuál es la necesidad o qué es aquello que queremos cambiar y transformar", ha aseverado esta experta.
En este punto, ha subrayando que "lo inicial o lo fundamental no es la tecnología en sí", sino para qué va a servir el uso de esa herramienta tecnológica para aquello que se quiere conseguir, ya sea en materia de género o de diversidad.