La consejera municipal de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes - EUROPA PRESS
ZARAGOZA 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
La consejera municipal de Medio Ambiente y Movilidad, Tatiana Gaudes ha presentado el Plan Básico de Gestión Forestal del Monte de Torrero, un instrumento de planificación que establece una estrategia global para preservar y mejorar este espacio natural, favorecer la regeneración de sus pinares y reforzar su capacidad de adaptación frente a los efectos del cambio climático.
La planificación tendrá una duración de 15 años, entre 2026 y 2040, pero no será un programa cerrado y está orientada a garantizar la estabilidad y persistencia de esta masa forestal, incrementar la biodiversidad y proteger los servicios ambientales que presta este entorno a la ciudad
El documento establece que los trabajos se revisarán y ajustarán anualmente en función del seguimiento continuo del estado sanitario y vital de la masa forestal y de la evolución del uso público. Asimismo, contempla una revisión intermedia para evaluar los resultados y adecuar los indicadores y objetivos.
El presupuesto total estimado para el desarrollo del Plan durante esos quince años asciende a 4.004.265 euros. Parte de las actuaciones ya están incluidas en el contrato municipal de conservación y mantenimiento de Montes y Riberas, que deberá complementarse con otras inversiones para abordar el conjunto de las intervenciones previstas.
La planificación aborda también la necesidad de ordenar el uso público para que la actividad recreativa y deportiva sea compatible con la conservación de los valores naturales del monte.
El objetivo es que sirva como base para la elaboración, a medio plazo, de un Plan Director, futuro documento de gestión integral del Monte de Torrero y sus pinares.
En rueda de prensa, Tatiana Gaudes ha destacado el trabajo desarrollado por los técnicos municipales para disponer de un diagnóstico actualizado y una hoja de ruta que permita intervenir con criterios científicos y técnicos.
PARA LAS GENERACIONES FUTURAS
"Este Plan --ha contado-- es el resultado de un importante trabajo de análisis, conocimiento y planificación realizado por los profesionales municipales. Nos proporciona una herramienta rigurosa para cuidar mejor nuestros pinares, anticiparnos a sus necesidades y garantizar su conservación para las generaciones futuras".
Ha subrayado el significado histórico, social y medioambiental de este espacio al comentar que los pinares de Torrero forman parte de la historia y de la identidad de Zaragoza.
"Son un patrimonio natural muy próximo a la ciudad, profundamente arraigado entre sus vecinos, que cumple funciones esenciales como refugio de biodiversidad, protección del suelo, regulación ambiental y espacio de ocio y bienestar. Preservarlos significa cuidar una parte importante de nuestro patrimonio colectivo, haciendo compatible su conservación con el uso público pero garantizando una gestión forestal rigurosa", ha incidido.
Ha anticipado que, una vez aprobado el Plan Básico de Gestión Forestal, el Ayuntamiento impulsará la elaboración del Plan Director del Monte de Torrero. El futuro Plan "desarrollará una visión conjunta del monte y de su relación con la ciudad, abordando la conexión con los barrios y otros espacios verdes, la accesibilidad, los recorridos y los usos recreativos y educativos, en coherencia con las medidas de conservación y mejora forestal".
UN DIAGNÓSTICO ACTUALIZADO DE LA MASA FORESTAL
El Monte de Torrero comprende una superficie total de 317,89 hectáreas forestales. La superficie arbolada alcanza las 305,36 hectáreas y está formada fundamentalmente por pino carrasco 'Pinus halepensis', con presencia también de pino piñonero y pino canario.
El estudio identifica varios desafíos que hacen necesaria una gestión forestal planificada. Entre ellos destaca la escasa capacidad de regeneración natural del pinar, cuya estructura homogénea y elevada competencia por el agua y la luz dificultan la renovación de la masa. A ello se suma el envejecimiento progresivo de los ejemplares y su vulnerabilidad ante las sequías prolongadas, las olas de calor, los fuertes vientos y las plagas.
El diagnóstico también señala problemas de compactación del suelo y erosión, especialmente en laderas y vaguadas, así como la presión derivada del uso público. La proliferación de sendas espontáneas y la circulación fuera de los itinerarios establecidos pueden perjudicar la regeneración vegetal y aumentar el deterioro del terreno.
Para conocer con precisión esta situación, el Plan ha actualizado el inventario forestal existente, manteniendo la división territorial de 2014 y utilizando la cartografía ofrecida por el Plan Nacional de Ortofotografía Aérea --tercera cobertura LiDAR--, junto con trabajos de muestreo sobre el terreno.
El estudio ha definido 251 teselas de gestión y ha incluido 65 parcelas muestreadas en campo, lo que permite analizar la estructura, las edades, el crecimiento y el estado sanitario de las masas forestales, además de identificar sus principales riesgos.
El monte alberga, asimismo, una comunidad faunística de notable interés, con más de 80 especies de aves registradas, además de anfibios, reptiles y pequeños mamíferos.
CINCO OBJETIVOS PARA MEJORAR LA SALUD DEL MONTE
El Plan establece cinco grandes objetivos de gestión que articulan las actuaciones previstas. Una de ellas es la gestión forestal sostenible para mejorar la estructura y el vigor del pinar mediante tratamientos selvícolas que reduzcan su vulnerabilidad.
Se contemplan cortas de saneamiento para retirar árboles muertos, enfermos o deteriorados, así como podas de seguridad. También se impulsarán repoblaciones en claros con especies autóctonas adaptadas a las condiciones del entorno, tanto arbóreas como arbustivas.
Otra es la regulación de usos y actividades que busca ordenar los accesos y los desplazamientos por el monte mediante señalización y criterios de capacidad de carga, con el propósito de garantizar un uso público seguro y compatible con la conservación forestal.
La tercera es la preservación ecológica y de la biodiversidad y así conservar los hábitats autóctonos, mejorar la conectividad ecológica y diversificar la vegetación, dando prioridad a la regeneración natural, las repoblaciones y el control de especies exóticas invasoras.
La cuarta es la gestión hídrica eficiente para reducir la escorrentía y la erosión, favorecer la infiltración del agua y mejorar su retención en el suelo, mediante actuaciones de estabilización de taludes y tratamiento de los puntos más sensibles.
La quinta y ultima es la optimización de los servicios ecosistémicos para potenciar las funciones ambientales del monte, desde la mejora de la calidad del aire y la regulación de los recursos hasta la protección del suelo, la conectividad ecológica, el refugio de fauna y los usos culturales y recreativos.
ACTUACIONES CONTINUADAS DURANTE 15 AÑOS
Para alcanzar estos objetivos, el documento recoge un programa de intervenciones que incluye plantaciones para densificar y diversificar la masa forestal, cortas selectivas de ejemplares afectados por enfermedades o con riesgo de caída, podas de seguridad y seguimiento del estado fitosanitario.
En este último apartado se prestará especial atención al coleóptero perforador 'Tomicus destruens' y a la procesionaria, además de otras posibles afecciones. También se prevé controlar las especies invasoras, instalar refugios para la fauna y desarrollar actuaciones específicas de mejora de la biodiversidad.
La protección del suelo constituye otra línea de trabajo prioritaria, mediante intervenciones de bioingeniería y otras medidas para corregir los procesos erosivos. Paralelamente, se acondicionarán caminos y sendas, se mejorarán los accesos y se adecuarán instalaciones, señalización y otros elementos destinados al uso ciudadano.