Archivo - Sede de la Conferderación Hidrográfica del Ebro (CHE) - EUROPA PRESS - Archivo
ZARAGOZA 3 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha despedido al año hidrológico 2025/2026, que comienza el 1 de octubre y finaliza el 30 de septiembre, al que ha calificado como un año de "contrapuntos hidrológicos" y en el que el organismo de cuenta "ha continuado estando a la altura de los desafíos que implica una gestión sostenible y ordenada del agua".
El comienzo del año hidrológico, el 1 de octubre, se hace coincidir con el momento en que la cuenca se encuentra en su nivel de reservas y escorrentía más bajo del año, justo antes de que empiecen las lluvias de otoño.
Con tal motivo, la CHE ha realizado un análisis del año hidrológico analizando dos vertientes, la hidrológica y una de tipo más general con sus correspondientes conclusiones.
DATOS
La precipitación media ha sido de 540 litros por metro cuadrado, un 7% menos respecto de la media de los últimos veinte años. Estacionalmente, se ha tenido un 13% menos en octubre-noviembre-diciembre; un 63% más en ene-febrero-marzo; un 23% menos en abril-mayo-junio; y 60% menos en julio-agosto-septiembre.
El mes de octubre de 2025 ha estado dominado por las altas presiones, impidiendo las lluvias en la mayor parte de la cuenca y consolidando un inicio de otoño críticamente seco. A partir de noviembre la situación meteorológica comienza a normalizarse con registros cercanos al promedio histórico, dando paso a un mes de diciembre húmedo que inicia la paulatina recuperación hídrica del territorio.
Los meses de enero y febrero de 2026 marcan un bimestre histórico de carácter extremadamente húmedo en casi toda la cuenca del Ebro. En marzo, las altas presiones vuelven a ganar estabilidad sobre la cuenca y abril tiene un carácter seco en cuanto a lluvias y con un drástico repunte de las temperaturas, registrando condiciones extremadamente cálidas.
El mes de mayo mantiene un comportamiento térmico ligeramente cálido, mientras que las lluvias se estabilizan en valores normales para la época. Por el contrario, el inicio del verano ha estado marcado por un calor severo; tanto junio como julio han resultado extremadamente cálidos y críticamente secos, llegando a registrar en ambos meses las precipitaciones más bajas de toda la serie histórica.
El trimestre estival ha cerrado con un mes de agosto de muy cálido a extremadamente cálido. Las lluvias han continuado ausentes en buena parte de la cuenca los meses de agosto y septiembre, no obstante, han estado próximas a la normalidad en el extremo noreste de la cuenca, mientras que se han registrado condiciones extremadamente secas en la zona occidental.
El balance general de la temporada de nieve ha sido notablemente positivo como consecuencia de las abundantes nevadas registradas durante el invierno, siendo continua la acumulación de reservas hasta alcanzar un máximo histórico en febrero, con 2.000 hm3. El deshielo ha sido excepcionalmente intenso y se adelanta un mes a lo que sería un año medio, debido a las altas temperaturas y la escasez de nevadas en cotas altas durante los meses de la primavera.
El análisis de la evolución de las reservas confirma un descenso en ambas márgenes del río respecto a las reservas del año medio. Por un lado, en la margen derecha el agua embalsada a finales de septiembre se sitúa en 311,7 hm3 (49,3%), que son 64,7 hm3 menos que hace un año. La margen izquierda retiene un volumen de 3.130 hm3 (51,0%), que son 941 hm3 menos que en el último año.
En positivo, está el excelente comportamiento de los sistemas de Guiamets y el Bajo Ebro. El embalse de Guiamets consolida una notable recuperación tras las duras sequías de años pasados, registrando el mayor repunte porcentual de la cuenca con un incremento anual del +57,8% que eleva sus reservas al 64,8% (6,8 hm3) de su capacidad. Por su parte, el Bajo Ebro es el sistema que más agua acumula en sus embalses de Mequinenza, Ribarroja y Flix, con 996,5 hm3 (63,0%) y además cierra el año con un balance positivo de +115,9 hm3 sobre el año anterior.
Además, en el año 2025-2026 se han producido avances singulares en la cuenca entre los que la CHE destaca la aprobación el 15 de junio del 2026 del Plan Especial de Sequías de la cuenca del Ebro. Un documento que ha tenido una prolongada gestación y que mejora la capacidad de respuesta de la cuenca ante situaciones de sequía.
El proceso de elaboración del plan hidrológico para el horizonte 2028-2033 está previsto aprobarlo en diciembre de 2027. Además, la planificación de gestión del riesgo de inundación ha continuado preparando el plan que se presentará en noviembre de este año.
La nueva modificación de la Directiva Marco del Agua el 30 de marzo de 2026 introduce cambios en el control de contaminantes emergentes, la actualización de estándares científicos y la digitalización del seguimiento hídrico.
CICLO URBANO DEL AGUA
El ciclo urbano del agua ha continuado trabajando en su adaptación a las nuevas directivas europeas de agua de consumo humano (2020/2184) y la de depuración (2024/3019).
La evaluación de fugas en las redes municipales, finalizar las depuradoras de núcleos mayores de 2.000 habitantes y el estudio para definir mejoras para las aguas de tormenta son aspectos de especial interés en los que gracias a las entidades autonómicas y locales, se ha avanzado este año.
Se ha avanzado en los cinco embalses en construcción en la cuenca del Ebro como la adjudicación de las obras del embalse de 0,6 hm3 de San Pedro Manrique (Soria), en el río Linares, cuenca del Río Alhama, tras una larga paralización administrativa.
El resto de obras en marcha son recrecimiento de Yesa y de Santolea (esta última realizada por ACUAES), y embalses de Mularroya y Almudévar, También avanza la puesta en carga de los embalses de Montearagón (del que se ha alcanzado la cota máxima de llenado), Albagés, y comienzo del de Mularroya.
Durante este año se ha producido un intenso debate social sobre la necesidad de mantenimiento de las infraestructuras hidráulicas a raíz de las DANAS sucedidas en otras cuencas españolas. En el caso de la cuenca del Ebro este mantenimiento y seguridad será concretará en el programa de medidas del próximo plan hidrológico.
USOS DEL AGUA
Los usos del agua han contado este año hidrológico con la financiación de los fondos PERTE, que se han orientado especialmente en medidas de digitalización de los sistemas de gestión del agua. Este impulso abre las puertas al futuro basado en la implantación de las herramientas de IA.
El debate social sobre los nuevos proyectos de centros de datos y plantas de hidrógeno verde es otro aspecto destacado. Respecto al agua, se tiene constancia de la existencia de 13 solicitudes de centros de datos por una demanda total del orden de 5 hm3/año y 5 proyectos de hidrógeno verde por un volumen estimado en 7 hm3/año.
Para tener una idea de la significancia de estas cifras, la demanda total de la cuenca del Ebro se estima en 8.832 hm3/año de los que 691 hm3/año son para abastecimiento e industria. Otro aspecto relacionado con altas temperaturas, han sido los incendios.
INUNDACIONES Y RECUPERACIÓN DE CAUCES
Las actuaciones de restauración en los cauces de la cuenca del Ebro han continuado su avance. El proyecto Ebro Resilience ha ampliado sus actuaciones con, por ejemplo, la finalización de la actuación en La Roza (La Rioja) y su difusión nacional e internacional con la participación en diversos foros como, por ejemplo, en el V Congreso Ibérico de Restauración Fluvial, RestauraRíos 2026, celebrado en Soria. Los resultados del estudio de soluciones ante la inundación en el tramo bajo del río Huerva se harán públicos en unas semanas.
PREVISIONES PARA EL NUEVO AÑO HIDROLÓGICO
El nuevo año hidrológico, 2026-2027, comienza con el deseo de que lleguen las lluvias de otoño y comiencen a llenar los acuíferos, embalses y suelos para tener una campaña abundante en recursos.