La Comparsa de Gigantes y Cabezudos de 1964 se expone en los Antiguos Depósitos del Pignatelli. - AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA
ZARAGOZA 21 Dic. (EUROPA PRESS) -
Los Antiguos Depósitos del Pignatelli acogen este jueves hasta el próximo 7 de abril de 2024 la exposición "Gigantes y Cabezudos. La Comparsa de 1964", compuesta por las figuras que desfilaron por las calles zaragozanas hasta 1999.
La muestra está integrada por los diez gigantes restaurados --el Rey, la Reina, el Duque, la Duquesa, el Chino, la Negra, Don Quijote, Dulcinea, Gastón de Bearn y la Dama Bearnesa-- y los ocho cabezudos que acompañaban a la comparsa --el Boticario, el Morico, el Robaculeros, el Torero, el Tuerto, el Berrugón, el Forano y la Forana--, que recientemente han sido restaurados, ha informado el Ayuntamiento. Los ocho cabezudos son obra del artista fallero valenciano Modesto González, mientras que los gigantes fueron encargados al escultor zaragozano Armando Ruiz.
Esta comparsa se estrena el 7 de octubre de 1964, en un acto de relevo en un tablado instalado delante de la fachada de la Basílica del Pilar, que concluye con un último dance y quemando a modo de falla los viejos gigantes, que portaban su armazón repleto de cohetes. A continuación, los nuevos gigantes y cabezudos entran oficialmente en la plaza, iniciando su primer baile junto a grupos de jota.
Los gigantes del 64 han sido restaurados varias veces hasta su último desfile, el 10 de octubre de 1999, cuando son presentados los actuales, que son réplicas de los de Félix de Oroz --los anteriores a 1964--.
Su agitada vida pública había hecho profunda mella, por eso el Ayuntamiento los retira para su custodia y conservación en el Centro de Patrimonio Cultural, donde han disfrutado de un merecido descanso.
RESTAURACIÓN DE LOS GIGANTES EN 2022
En 2022, la Unidad Técnica de Restauración del Servicio de Cultura acomete una intervención de restauración de los diez gigantes pertenecientes a la comparsa de 1964: las cabezas, manos, cuerpo de Don Quijote y algunos complementos.
La intervención tiene como objetivo recuperar, por un lado, la integridad física de las figuras, su consistencia mecánica, retirando previamente los elementos deteriorados y consolidando el soporte, y por otro, devolver a las piezas una estética más acorde con el aspecto que tuvieron cuando se crearon en 1964, ya que la acumulación de retoques y repintados había desvirtuado la imagen original.
Las figuras de esta exposición, realizadas en cartón-piedra policromado (técnica tradicional para la construcción de cabezas y manos de gigantes y cabezudos), se encontraban en un estado de conservación deficiente debido al continuado uso que habían recibido en sus 35 años de vida, en los que son sometidos a constantes reparaciones.
La técnica de cartón-piedra consiste en modelar primero la pieza en barro y sacar de ella un molde de escayola, que se separa en dos mitades. Por el interior del molde se van pegando capas de trozos de cartón con cola, adaptándose al relieve de la figura.
Una vez secas, se extraen las dos piezas y se unen cosiéndolas con cordel o grapas para formar la figura. Se repasa y lija la superficie para eliminar imperfecciones y rugosidades, se aplica una imprimación, y finalmente se pinta con pintura al óleo y se barniza.
Los soportes de cartón-piedra tenían agrietamientos, exfoliaciones, pérdidas de materia y grapas y clavos oxidados utilizados para la sujeción de tocados o pelucas. Las policromías
presentaban suciedad superficial, oscurecimiento generalizado, levantamiento y riesgo de desprendimiento de capas de reparaciones anteriores, y grietas y pérdidas de estuco y pintura.
Las sucesivas repolicromías habían desvirtuado la imagen original de rostros y manos, siendo además pinturas planas sin matices de volumen o claroscuros.
ELEMENTOS RESTAURADOS Y SUSTITUIDOS
El tratamiento de restauración ha consistido en el desmontaje de algunas pelucas, la limpieza de la suciedad superficial mediante aspiración, la eliminación de elementos oxidados, la retirada de capas sueltas de reparaciones anteriores, la consolidación de
exfoliaciones, grietas, roturas y pérdidas de policromía siguiendo la misma técnica de fabricación del cartón-piedra, pero con materiales de conservación, el repintado con pintura acrílica aplicada mediante aerógrafo y la protección final con un barniz acrílico mate.
En cuanto a los complementos, construidos en muy diversos materiales, se han reparado las coronas del Rey, la Reina y Gastón de Bearn, las espadas del Rey y Gastón de Bearn, la bandolera que porta la espada del Rey, el puñal del Duque, las pelucas de Dulcinea y la Duquesa, el paipai del Chino y la lanza del Quijote.
Por otro lado, se han hecho piezas nuevas, como el olifante y la bandolera para la espada de Gastón de Bearn, la diadema de la Negra y la peluca de la Dama Bearnesa.
La indumentaria de los gigantes, deteriorada también por el uso, presentaba descosidos, rotos y arrugas en los tejidos, que han sido reparados por una empresa especializada en textil. Además, se han confeccionado algunas piezas nuevas como tocados o pañoletas.
Los armazones que soportan los gigantes se han construido nuevos para esta exposición. Constan de una estructura de madera sobre la que apoya el torso realizado con bloques de poliestireno expandido y al que van anclados los brazos fabricados con tubos de PVC forrados con neopreno.