Entrega de las becas de la Fundación 'Joaquín Torres' a estudiantes universitarios de Mequinenza. - AYUNTAMIENTO DE MEQUINENZA.
MEQUINENZA (ZARAGOZA), 12 (EUROPA PRESS)
La Fundación 'Joaquín Torres' ha alcanzado las 844 becas concedidas desde su creación en 1992 tras entregar las 24 ayudas a universitarios de Mequinenza (Zaragoza) correspondientes al curso 2025-2026, ha informado el Ayuntamiento mequinenzano en una nota de prensa.
La convocatoria, que ha contado con una dotación de 20.400 euros, coincide además con el 35 aniversario del fallecimiento de Torres, cuya donación hizo posible la creación de la entidad y unas ayudas que, más de tres décadas después, continúan respaldando la formación universitaria de los jóvenes de la localidad.
Cada uno de los 24 becados de esta edición recibe 850 euros, la misma cantidad que en la anterior, en unas ayudas compatibles con otras becas y destinadas a contribuir a sufragar los gastos asociados a los estudios universitarios.
Con esta convocatoria, la Fundación alcanza las 844 becas concedidas superando el millón de euros destinados a este fin. Las XXXIII Becas de la Fundación 'Joaquín Torres' han recibido 25 solicitudes, de las que 24 han cumplido los requisitos establecidos en las bases.
La entrega se ha celebrado en la Sala Goya de Mequinenza, en un acto que ha reunido a los estudiantes beneficiarios, sus familias y representantes de la Fundación.
LEGADO DE JOAQUÍN TORRES
Este aniversario ha permitido poner especialmente en valor durante el acto la figura de Joaquín Torres, un mequinenzano que hizo fortuna en Latinoamérica en el ámbito editorial y que decidió destinar parte de su patrimonio a apoyar la formación de los jóvenes de su localidad natal.
El presidente de la Fundación Joaquín Torres y alcalde de Mequinenza, Antonio Sanjuán, ha señalado que estas becas "forman ya parte de la historia reciente de Mequinenza" y ha destacado que su continuidad durante más de tres décadas demuestra que "las buenas decisiones pueden tener consecuencias positivas durante muchos años".
Sanjuán ha reivindicado el legado de Joaquín Torres y ha subrayado que "no dejó solamente unos recursos económicos", sino que "dejó una oportunidad para estudiar, para formarse y para afrontar el futuro con más posibilidades".
Además ha subrayado que "lo más bonito es que aquella decisión que tomó hace tantos años sigue dando frutos hoy. Vosotros sois una muestra de ello".
Los estudiantes beneficiarios han trasladado asimismo su agradecimiento a sus familias por el apoyo y el esfuerzo realizado durante su trayectoria universitaria, así como a la Fundación por mantener estas ayudas y a Joaquín Torres por hacer posible su creación.
Los 24 becados cursan sus estudios en diez universidades diferentes, aunque existe una importante concentración en centros universitarios del entorno de Mequinenza.
El 75% estudia en universidades catalanas. La Universidad de Lleida (UdL), con seis estudiantes, es la que concentra un mayor número de beneficiarios, seguida de la Universitat Rovira i Virgili (URV), con cinco. La Universidad de Zaragoza (UNIZAR) y la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) cuentan con tres estudiantes cada una, mientras que otros dos cursan sus estudios en la Universidad de Barcelona (UB).
Los cinco estudiantes restantes cursan sus estudios, uno en cada caso, en las universidades Autónoma de Barcelona (UAB), Valencia (UV), Complutense de Madrid (UCM), Pompeu Fabra (UPF) y Alicante (UA).
Por ramas de conocimiento, las ingenierías son las que tienen una mayor presencia, con seis estudiantes, el 25% del total. Por titulaciones concretas, Ingeniería Química, con tres alumnos, es la que cuenta con una mayor representación. Entre los estudios cursados por los beneficiarios se encuentran también Ingeniería Mecánica, Educación Infantil y Primaria, Derecho, Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Periodismo, Arqueología, Química, Enfermería, Arquitectura, Marketing, Medicina, Trabajo Social, Farmacia, Nutrición y Estudios Ingleses, entre otros.
El acto ha servido también para trasladar a los jóvenes el compromiso de mantener vivo el espíritu del legado de Joaquín Torres y que continúa vinculado al futuro de Mequinenza.
Sanjuán ha animado a los becados a aprovechar la oportunidad que representan estas ayudas y a asumir, llegado el momento, la responsabilidad de contribuir a las generaciones futuras.
"Todos recibimos alguna vez un testigo que otros nos han entregado. Y todos tenemos, llegado el momento, la responsabilidad de entregarlo a quienes vienen detrás", ha afirmado.
Además ha querido trasladar el agradecimiento por el intenso trabajo a los miembros del Patronado de la Fundación "con los que he compartido los últimos 6 años, con los que hemos pasado, probablemente, situación más complicada que ha tenido la Fundación que comprometió su continuidad otra bien diferente que es la que estamos viviendo ahora que permite garantizar su futuro". Un reconocimiento que ha querido personalizar especialmente en María José Fornos y Víctor Esteve, a quienes ha agradecido su dedicación y compromiso.
La convocatoria de este año adquiere así un significado especial al coincidir con el 35 aniversario del fallecimiento de Joaquín Torres, cuyo legado se mantiene vigente a través de una Fundación que ha concedido ya 844 ayudas y destinado más de un millón de euros a la formación universitaria de los jóvenes de Mequinenza.
JOAQUÍN TORRES ARBIOL
Joaquín Torres Arbiol es el emigrante ultramarino más notable y generoso de Mequinenza. Nació en el Poble Vell, el antiguo núcleo urbano de la localidad desaparecido por la construcción del embalse de Riba-roja, el 8 de junio de 1901 y falleció en Buenos Aires el 10 de agosto de 1991.
Este filantrópico mequinenzano dejó su villa natal a los 21 años para hacer el servicio militar en Madrid. Allí y como producto de una serie de casualidades acabó entrando a trabajar en la editorial Espasa, la futura y potente Espasa Calpe.
Tan relevante debió de ser su desempeño en la empresa que poco después, en 1926, la editorial le envió a Buenos Aires al objeto de crear una filial o delegación en la capital de Argentina.
Compatibilizó su trabajo además, como comercial de otras editoriales españolas como Seix Barral y Cervantes. Se dedicó a detectar ediciones clandestinas, fraudulentas, sobre todo las venidas de Chile, así advertía a editoriales y librerías para impedir su adquisición, luchando así contra la piratería. En el año 1931 se convirtió en propietario de la editorial Juventud Argentina.