Una investigación caracteriza el subsuelo de la cuenca media del Ebro para explorar su potencial energético

El trabajo revela nuevas claves sobre la estructura profunda en las comarcas Ribera Baja del Ebro y Campo de Belchite y su evolución tectónica.
El trabajo revela nuevas claves sobre la estructura profunda en las comarcas Ribera Baja del Ebro y Campo de Belchite y su evolución tectónica. - CSIC
Europa Press Aragón
Publicado: domingo, 20 septiembre 2026 17:39

ZARAGOZA 20 Sep. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y del Instituto Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC), ambos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha caracterizado el subsuelo de la cuenca media del Ebro de la provincia de Zaragoza, una de las principales cuencas sedimentarias de la Península Ibérica, para analizar su potencial energético y de recursos naturales, aportando nuevos conocimientos sobre su evolución geológica.

Este trabajo, publicado en Journal of the Geological Society, ha identificado la huella de antiguos procesos de extensión tectónica vinculados a la fragmentación del supercontinente Pangea durante el Pérmico tardío y el Triásico que modelaron el subsuelo de la cuenca del Ebro hace más de 200 millones de años, antes de la formación de la cuenca sedimentaria del Ebro y de los actuales relieves.

Las estructuras profundas y enterradas consisten en bloques elevados y hundidos que generaron pequeños valles de escarpadas laderas, debido a fracturas de la corteza terrestre, que están principalmente orientadas en dirección noroeste-sureste en la zona de estudio, la dirección del actual río Ebro.

El trabajo ha sido liderado por Ruth Soto (IGME-CSIC) y se ha desarrollado en el marco del proyecto europeo PilotSTRATEGY, en las comarcas Ribera Baja del Ebro y Campo de Belchite. Uno de los resultados más relevantes es el papel fundamental de las evaporitas (rocas ricas en sales y yesos) del Triásico medio. Estas capas actuaron como un nivel de despegue tectónico, es decir, como un 'lubricante geológico', que permitió que parte de las fallas del subsuelo no se transmitieran hacia la superficie y favorecieron la generación de pliegues laxos durante el Mesozoico.

Otro de los rasgos más relevantes de la parte central de la depresión del Ebro en superficie es la presencia de grandes afloramientos de lutitas con yesos dispuestas de forma horizontal de edad mucho más reciente que las evaporitas triásicas. Éstos son parte de su relleno sedimentario visible y depositado hace menos de 65 millones de años. Sin embargo, la mayor parte de las rocas más antiguas (rocas de edad Paleozoico y Mesozoico, depositadas hace más de 65 millones de años) están ocultas bajo estos depósitos más recientes, lo que dificulta su investigación. Para superar esta limitación, el equipo integró distintas fuentes de información geológica y geofísica, incluyendo sondeos profundos, perfiles sísmicos históricos (años 70) y datos gravimétricos modernos, lo que permitió reconstruir la geometría profunda de la zona con mayor precisión.

Estos resultados tienen implicaciones importantes más allá del ámbito académico y curiosidad científica. Una mejor caracterización del subsuelo es clave para nuestra sociedad, ya que ayuda a encontrar recursos naturales como el agua o recursos energéticos, permite estudiar su potencial para usarlo como reservorio geológico y almacenar energía de forma segura (gas natural o calor) o utilizar la geotermia, que aprovecha el calor natural del subsuelo para climatizar edificios y generar energía limpia.

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