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Obra de Sorolla incorporada a la colección permanente del Museo Goya de Fundación Ibercaja, en Zaragoza. - CHUS MARCHADOR
ZARAGOZA 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Museo Goya de Fundación Ibercaja incorpora a su colección permanente 13 obras de Joaquín Sorolla y una "caja de apuntes" utilizada por el artista para pintar al aire libre, de modo que la luz que tanto caracteriza a la producción del pintor valenciano regresa a la capital aragonesa "para quedarse".
La presentación, este viernes, de estas nuevas obras ha contado con la participación del director general de Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo; la directora del Museo Goya, May Forcén; y la asesora artística Marisa Oropesa.
Para José Luis Rodrigo, estas piezas representan "una oportunidad de acercarnos de una manera más íntima a uno de los grandes nombres de la historia del arte español y nos permiten descubrir al Sorolla más espontáneo, más libre y más cercano".
Ha prestado especial atención a la "caja de apuntes" para señalar que "todavía conserva las huellas de su trabajo y las manchas de pintura de aquellas jornadas frente al paisaje y la luz que nos conectan de forma directa con el artista y con su proceso creativo".
La llegada de obra del artista valenciano al centro de Fundación Ibercaja vuelve a "abrir una ventana al Mediterráneo" y permite que "la luz de Sorolla" regrese al Museo Goya, "esta vez para quedarse", a través de pinturas "llenas de sensibilidad, de paisaje y de vida".
El director general de Fundación Ibercaja ha asegurado que el diálogo que se establece entre dos grandes nombres de la historia del arte, Sorolla y Goya, "enriquece el recorrido artístico que ofrecemos a quienes nos visitan".
"Es bonito pensar que la luz mediterránea, que Sorolla convirtió en protagonista de sus pinturas, encuentre ahora un lugar privilegiado en un museo que también se ha abierto a una nueva luz, a nuevos espacios y a nuevas formas de disfrutar del arte", ha reflexionado José Luis Rodrigo.
Las obras, realizadas sobre tabla, cartón y otros soportes de pequeño formato, fueron concebidas por Sorolla como apuntes, bocetos o estudios preparatorios para composiciones de mayor tamaño. Con el paso del tiempo han adquirido entidad propia y están consideradas piezas fundamentales para comprender el proceso creativo de Sorolla, su capacidad de observación y su extraordinario dominio de la luz y el color.
5.000 OBRAS, UNAS 2.000 PEQUEÑAS TABLAS
"Hablar de Sorolla es hablar uno de los grandes, grande con mayúsculas", ha afirmado la asesora artística Marisa Oropesa, quien ha aludido a la "azarosa" vida del artista valenciano: "Se queda huérfano muy pequeño, con tres años, le recogen sus tíos y él empieza a dibujar".
Murió con 60 años, pero realizó alrededor de 5.000 obras a lo largo de su vida, lo que deja claro que era "gran amante de su trabajo". Del total, unas 2.000 son "pequeñas tablitas, como él las llamaba, que, en principio, eran para hacer mano", ha apuntado Oropesa. En este sentido, ha explicado que, "normalmente, los artistas o dibujan o hacen estas pequeñas tablas para que la mano se suelte y puedan dibujar con rapidez".
En estos "cuadros pequeñitos, intimistas, deliciosos de color", Marisa Oropesa destaca "esa impronta, alguno de ellos casi rayando la abstracción" que demuestran "ese gran genio que hay detrás". A pesar de su reducido formato, de 15x8 o 15x21, "son de una belleza, de una impronta y de una sutileza fuera de lo común".
Marisa Oropesa ha aclarado que en estas obras se diferencian "distintos periodos", desde paisajes y escenas marítimas hasta composiciones de carácter cotidiano que muestran la mirada directa y espontánea del pintor, mostrando incluso a su hija Elena. En ellas, Sorolla captura instantes fugaces mediante pinceladas rápidas y vibrantes.
En definitiva, son obras que reflejan la inmediatez del mundo que le rodeaba y que permiten acercarse al artista desde una perspectiva más íntima y experimental. Además, las realizó desde su estudio de Madrid, donde imprimía la luz del mar que solo existía ya en su memoria.
Entre las piezas incorporadas, cedidas por un particular, se encuentran títulos como 'Playa del Cabañal', 'Playa de Biarritz', 'Elenita en la orilla', 'Río Tajo (Toledo)', 'Olivos de Asís' o 'Esperando las barcas', además de otros apuntes y estudios realizados entre el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX.
"Estas impresiones, que son pequeños borrones, todos ellos eran para regalos o para vender", porque en sus inicios, "cuando él expone en Londres, el éxito es horrible, se hace una exposición a la venta y no se vende nada, y sale muy machacado de esa exposición, como les ocurre a todos los artistas", ha relatado, para agregar que "quiso ser absolutamente internacional y es cuando da el salto a Estados Unidos cuando realmente se forma ese gran Sorolla".
"CAJA DE APUNTES"
Sobre la "caja de apuntes", la asesora artística ha mencionado que es "lo más íntimo" que se ha sumado a la colección permanente, porque "él la tocó, la llevaba en Biarritz, donde veraneaba, a su maravillosa Valencia, donde él se sentía feliz ante ese mar de Jávea y que pintaba constantemente con esos colores, de pronto esos azules, pero de pronto se convertía en verde, y los plasma tan maravillosamente", así que "esa caja es algo muy especial".
Este tipo de estuches comenzó a popularizarse a finales del siglo XIX con el auge de la pintura al aire libre o 'au plein air', impulsada por la búsqueda de nuevas formas de representación de la naturaleza y del efecto natural de la propia luz que popularizan los pintores franceses y "los españoles, como siempre, van a rebufo y empiezan a salir también a pintar en las montañas y en los mares".
Joaquín Sorolla utilizó habitualmente este tipo de cajas en sus jornadas de trabajo al aire libre, en las que los pintores introducían la pintura al óleo en envases en tubo, sin necesidad de utilizar caballetes e incorporando la paleta en la misma caja.
La pieza conservada constituye un valioso testimonio material de su forma de trabajar y de representar el paisaje y las escenas cotidianas.
UN NUEVO HITO TRAS LA REAPERTURA DEL MUSEO GOYA
La incorporación de estas piezas se produce apenas un mes después de la reapertura del Museo Goya, una nueva etapa en la que el centro ha reforzado su apuesta por la colección permanente mediante la reorganización y ampliación de sus espacios expositivos. Así, las obras de Sorolla se exhiben en la tercera planta, dentro del recorrido dedicado a artistas posteriores a Francisco de Goya.
Además, se da continuidad a la relación que el Museo Goya mantiene con la figura de Joaquín Sorolla, tras la exposición temporal que acogió en el año 2024 'En el mar de Sorolla con Manuel Vicent', y que reunió las pinturas más icónicas que atesora el Museo Sorolla, en diálogo con textos de su coterráneo.
Más de 500 obras conforman actualmente la colección permanente del Museo Goya, a la que se suman las pinturas de la muestra temporal 'Solo Goya. El arte de ver', que puede visitarse hasta el próximo 10 de enero.
Tras su reapertura, el Museo Goya continúa como un espacio de referencia en la difusión del arte con una colección permanente que permite recorrer desde la obra de Francisco de Goya y sus antecesores hasta la de algunos de los artistas más destacados en los siglos posteriores.