La presidenta de las Cortes de Aragón, Marta Fernández, y el director general de Cultura, Pedro Olloqui, posan junto a la nueva obra invitada en la exposición 'Goya, del Museo al Palacio', un retrato de María Teresa de Vallabriga. - CORTES DE ARAGÓN
ZARAGOZA 16 Ene. (EUROPA PRESS) -
El 'Retrato de María Teresa de Vallabriga y Rozas', pintado por el maestro de Fuendetodos en 1783, es la nueva y cuarta obra invitada que se incorpora a la exposición 'Goya, del Museo al Palacio', y podrá visitarse en la Aljafería hasta mediados del mes de abril.
El director general de Cultura, Pedro Olloqui, ha presentado la pintura este viernes, acompañado del jefe del Servicio Gestor del Palacio de la Aljafería, Sergio Castillo, en un acto que ha contado con la presencia de la presidenta de las Cortes de Aragón, Marta Fernández, y el conservador-restaurador del Museo Nacional del Prado, José de la Fuente.
Ubicada en el espacio habitual reservado para las obras invitadas en el Salón del Trono, el 'Retrato de María Teresa de Vallabriga y Rozas' es un óleo sobre lienzo de 48 x 39,6 centímetros que pertenece al Museo del Prado y en la que la protagonista aparece de perfil, una fórmula que retrotrae a las formas de representación más habituales en la Antigüedad y el Renacimiento, sobre un fondo oscuro que contribuye a destacar la importancia de la joven, que entonces contaba con 24 años de edad.
Destaca un rostro radiante, que revela su juventud y belleza y su brillante cabello trenzado se recoge por un lazo de seda azul, sobre sus hombros se observa un sencillo peinador. En cuanto a la técnica, las pinceladas denotan rápida ejecución y la base de transparencias doradas en el cabello que le proporcionan brillo.
La iluminación del lienzo se concentra en su rostro, delineando su perfil y coloreando sus mejillas y labios, aunque sobria y esquemática transmite sencillez y dulzura.
Cuando es retratada por Goya, María Teresa de Vallabriga y Rozas, Español y Drumond de Melfort (Zaragoza 1759-1820), hija de un capitán de regimiento de caballería, José Ignacio de Vallabriga Español, y de María Josefa de Rozas y Drummont de Melfort, cuarta condesa de Castelblanco y condesa viuda de Torres Secas, llevaba siete años casada con el infante Luis Antonio Jaime de Borbón y Farnesio, hermano del rey Carlos III, en lo que se considera un matrimonio morganático, esto es, la unión entre dos personas de distinto rango social. Este hecho relegó la posición del infante a segunda clase en la corte y no pudo ostentar las armas y el apellido de los Borbones.
María Teresa de Vallabriga contrajo matrimonio a la edad de 17 años y después de la muerte del infante, fue separada de sus tres hijos, Luis María, que se convertiría en cardenal-arzobispo de Toledo; María Teresa, futura condesa de Chinchón; y María Luisa.
Regreso a Zaragoza tras años en Madrid, donde vivió en la conocida casa Zaporta, a la que se conoce como Casa de la Infanta, en su honor. Asimismo, la retratada está enterrada en la Basílica del Pilar.
NUMEROSOS RETRATOS
La influencia de esta zaragozana en la vida social de la época está atestiguada y la simpatía que sentía por Goya era recíproca, llegando a retratarla en numerosas ocasiones. Una de estas obras se encuentra en una colección particular mexicana, realizado también sobre tabla, la dama se presenta frente al espectador.
También existe un retrato muy similar al del Prado, sobre lienzo y propiedad particular; y otro de casi de cuerpo entero, que se exhibe en la Alte Pinakothek en Munich, además del de la Galería de los Uffizi de Florencia, que tiene como fondo la sierra de Gredos y muestra a la dama a caballo, ambos lienzos son de 1783.
En el caso del que se expone en la muestra, hace pareja con el retrato de su esposo, Luis Antonio de Borbón, que le ha precedido como obra invitada. Ambos fueron realizados por el pintor aragonés en el verano de 1783 y conforman estudios preparatorios para el gran cuadro final de la familia del Infante, que se encuentra en la actualidad en la Fundación Magnani-Rocca, en Parma (Italia).
Parece ser que el reverso del cuadro llevaba, sobre un cartón, una inscripción no autógrafa de Goya, perdida antes del ingreso del cuadro en el Museo Nacional del Cuadro, en la que se leía que Goya realizó esta pintura en una hora: "Retrato de Dña. María Teresa de Vallabriga/ esposa del Srmo. Señor Ynfante/ de España Dn. Luis Antonio/ Jaime de Borbón/ que de 11 a 12 de la mañana el día/ 27 de agosto del año 1783 hacía / Dn. Francisco de Goya".
GOYA A FINALES DEL SIGLO XVIII
Para Goya, el año 1783 es importante porque "inicia su ascenso como político dentro de la corte española" y también por otra cuestión, según ha contado Olloqui: "Es el año de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, lo que quiere decir que las ideas ilustradas en las que Goya cree y en las que se desarrolla como político alcanzan su naturaleza política más importante".
"Es un año fundamental para Goya. Empieza su ascenso social, su penetración en la corte, su transformación de un pintor de éxito, de matriz fundamentalmente aragonesa, en un aragonés con una vocación pictórica universal y una vocación política muy influyente y esa vocación política empieza a hacerse posible en la relación con el matrimonio de Luis de Borbón y María Teresa de Vallabriga", ha relatado Pedro Olloqui.
El pintor aragonés, ha continuado explicando el director general de Cultura, "tenía una gran fe en el movimiento ilustrado y sus relaciones en la corte están presididas desde esa vocación ilustrada, la posibilidad de que la humanidad y España podían mejorar", no obstante, "con el tiempo perdería esa fe" y comienza a desarrollar "lo más atractivo de su pintura política": las series de grabados y pinturas de crítica social.
A juicio de Pedro Olloqui, el artista de Fuendetodos "anticipa la crisis del pensamiento occidental" y "solo 20 años después de su muerte, Marx escribe el manifiesto comunista en el que deja sembrado que la humanidad vivirá en un estado de crisis permanente que Goya ya había anticipado. Eso es lo que convierte en adictiva su figura".
OBRAS INVITADAS
Uno de los atractivos de la exposición 'Goya, del Museo al Palacio', que ha recibido a 321.000 visitantes en su primer año, es su dinamismo, ya que, además de la colección permanente, cuenta con estas obras invitadas gracias a préstamos temporales de obra de Goya.
El primer cuadro que ocupó este singular espacio fue el 'Retrato de José de Cistué y Coll, Barón de la Menglana', un cuadro de 1788, recientemente adquirido por el Gobierno de Aragón para permanecer en el Museo de Huesca, que fue cedido para la exposición el pasado mes de marzo. Esta obra destacaba por su fondo neutro, con un cortinaje y un tapete que le conferían volumen y plasticidad, y un gran detalle en la plasmación de los rasgos faciales.
Transcurridos cuatro meses, fue sustituido por la obra 'Virgen con el niño', pintado por Goya entre 1772 y 1773 y expuesto en la Aljafería entre los meses de julio a septiembre. Se trataba de una escena poco usual en la producción del pintor de Fuendetodos, pues mostraba a la Virgen con el niño en delicada armonía y su expresión quedaba enmarcada por un rostro ovalado de suaves facciones con ojos rasgados y boca pequeña.
A continuación, y hasta ahora, el cuadro que han podido apreciar los visitantes de manera temporal ha sido el 'Retrato de Luis de Borbón', un óleo sobre lienzo de propiedad particular pintado en 1783. El pintor de Fuendetodos estuvo dos veranos consecutivos realizando este y otros retratos del infante y de su familia.
Don Luis retratado de forma sublime, viste casaca, de la que destaca el cuello con chorrera de encaje y una hebilla, y luce sobre el pecho la banda azul con ribetes blancos de la Orden de Carlos III y debajo la roja del Toisón de Oro.
El Gobierno autonómico y las Cortes de Aragón organizaron 'Goya, del Museo al Palacio' con motivo del cierre por obras del Museo de Zaragoza para exhibir su colección del artista de Fuendetodos, que puede visitarse desde diciembre de 2024 en la zona histórica del Palacio de la Aljafería.