Publicado 24/11/2022 12:29

La temporada extrema de incendios en el suroeste de Europa de este año podría repetirse, según un estudio

Archivo - Zona arrasada por un incendio, en la Muela del Buste, en la provincia de Zaragoza.
Archivo - Zona arrasada por un incendio, en la Muela del Buste, en la provincia de Zaragoza. - Fabián Simón - Europa Press - Archivo

Los acontecimientos meteorológicos están dentro de la tendencia esperada según las proyecciones del calentamiento climático

ZARAGOZA, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

La temporada extrema de incendios forestales registrada este año en el suroeste de Europa podría ser la nueva normalidad en los próximos años como consecuencia del cambio climático, según se desprende de una investigación liderada por el investigador Marcos Rodrigues, del grupo GEOFOREST-IUCA, del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, que acaba de publicar la revista Science of the Total Environment.

Este trabajo ha analizado la temporada de incendios en España, Portugal y el sur de Francia a lo largo de este verano del 2022, al mismo tiempo que introduce una comparativa con las dos primeras décadas del siglo XXI, ha informado la Universidad de Zaragoza en una nota de prensa.

Marcos Rodrigues ha indicado que la superficie quemada en este verano anómalo del 2022 "triplica la media registrada en lo que va del siglo XXI y se ha convertido en el segundo peor verano en cuanto a hectáreas quemadas desde el año 1994".

El artículo atribuye a la sequía propiciada por el calentamiento global el récord de superficie quemada en algunas regiones, puesto que transforma los bosques "en polvorines altamente inflamables, debido a las grandes acumulaciones de biomasa", ha expuesto, por su parte, el investigador de la Universitat de Lleida Víctor Resco de Dios, que ha coliderado el trabajo.

En el estudio también han colaborado investigadores de la UNED, la Universidade de Trás-hueso-Montes e Alto Douro, en Portugal; la Unité de Recherche des Forets Méditerranéennes de Francia; la asociación Amigos del Monfragüe de Cáceres, y el Centro Integrado de FP de Almázcara, en León.

Los análisis señalan que la temporada de incendios en España, Portugal y el sur de Francia en el 2022 se ha adelantado respecto a otros años, con grandes incendios superiores a las 500 hectáreas entre los meses de junio y julio, coincidiendo con la irrupción encadenada de varias olas de calor. Estos incendios no eran habituales hasta agosto. La superficie quemada, 469.464 hectáreas hasta el 28 de septiembre, casi multiplica por tres la media de 2001-2021.

VALORES RÉCORD

Los expertos asocian esta temporada de incendios "anómala", con un inicio precoz y una extensión extraordinaria, a valores récord de aridez del combustible, por debajo de los mínimos históricos durante casi el 50% de la temporada en algunas regiones; a las condiciones piro-meteorológicas o de peligro, como la humedad atmosférica o el viento; a y la demanda de agua atmosférica o déficit de presión de vapor (VPD en inglés). Entre otras herramientas, han utilizado un sistema de teledetección desarrollado recientemente basado en imágenes MODIS.

La investigación afirma que los acontecimientos meteorológicos extremos de este verano se encuentran dentro de la tendencia esperada según las proyecciones de calentamiento climático e incluso pueden amplificarse en las próximas décadas, pudiendo llegar a ser el promedio en 2035.

"A medida que el cambio climático se intensifica, podemos esperar que estas temporadas de incendios se conviertan en la nueva normalidad en grandes partes del continente, provocando grandes impactos negativos a las economías rurales", han coincidido los geógrafos Rodrigues y Resco.

Aproximadamente la mitad, el 47%, se encuentra en zonas protegidas. "Hemos visto cómo ha quemado por encima de los registros históricos a zonas como el noroeste de España, las zonas interiores y también en Las Landas francesas", han apuntado.

Un aspecto interesante que destacan los investigadores es que los espacios protegidos han salido perjudicados, seguramente por ausencia de gestión preventiva al considerarlo negativo por la biodiversidad.

Así, los resultados ponen de manifiesto la necesidad de una gestión del combustible también en los espacios protegidos para evitar la propagación sin interrupción de los incendios, algo que se tendría que abordar explícitamente dentro de la legislación europea, han opinado.

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