ZARAGOZA 25 May. (EUROPA PRESS) -
El consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Alfredo Boné, y el director del Instituto Aragonés del Agua, Alfredo Cajal, han inaugurado esta tarde la estación depuradora de aguas residuales de Caspe, construida por el Departamento de Medio Ambiente, con el apoyo de fondos europeos.
La inversión total ha sido de 4.547.240 euros. Las instalaciones permitirán depurar 6.000 metros cúbicos diarios, con caudales máximos de 750 metros cúbicos a la hora, para una población estimada de 28.500 habitantes equivalentes. Este tratamiento supone una gran mejora ambiental del río Guadalope.
La estación consiste en un proceso de aireación prolongada. La línea de agua incluye desbaste, elevación de agua bruta, tratamiento biológico en canales de oxidación y clarificación secundaria. La línea de fangos cuenta con un bombeo de fangos biológicos, espesado y deshidratación.
El proceso de depuración se realiza en dos etapas. En la primera, llamada línea de agua, comienza su recorrido con la llegada al pozo de gruesos, y pasa sucesivamente por los procesos de desbaste de sólidos, desarenado y desengrasado. Tras la regulación y medición del caudal de agua pretratada, se realiza el tratamiento biológico en baja carga con nitrificación y desnitrificación. El agua, una vez decantada, se vierte al río.
Por su parte, la línea de fangos constituye el conjunto de procesos y operaciones que permiten el tratamiento de los lodos generados. Los fangos decantados se recirculan al tratamiento biológico, y los fangos en exceso se purgan y se bombean hasta un espesador por gravedad, para su posterior deshidratación. Las instalaciones cuentan con un sistema de desodorización, línea de aire, red de agua industrial, potable y de riego, entre otras.