ZARAGOZA 4 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Palacio de Sástago de la capital aragonesa acogerá desde el próximo jueves, 5 de octubre, y hasta el 26 de noviembre, la exposición 'Vicente Berdusán (1632-1697), el artista artesano', muestra que recoge diversos cuadros del pintor ejeano.
La exposición ha sido oficialmente presentada hoy por el presidente de l Diputación de Zaragoza (DPZ), Javier Lambán, y por el comisario de la obra, Juan Carlos Lozano, y ha contado con la presencia de la presidenta de la Comisión de Cultura y Patrimonio de la DPZ, Cristina Palacín.
"Esta es la exposición más importante de todas las que ha acogido el Palacio de Sástago este año", consideró Lambán. Tradicionalmente, continúo, este espacio acoge la exposición más destacada del año coincidiendo con las Fiesta del Pilar.
"El propósito es dar a conocer a los zaragozanos y aragoneses los cuadros de uno de los mejores pintores aragoneses del siglo XVII, comparable a otros de los mejores artistas de la época, y perteneciente a la escuela madrileña", indicó el presidente de la Institución provincial.
La exposición que se inaugura mañana es el fruto de seis años de trabajo e investigación del comisario de la muestra Juan Carlos Lozano. Como resultado de ese intenso trabajo, surge "esta exposición, un libro sobre la vida del artista, y el catálogo de la muestra", que sirve para contextualizar al pintor aragonés en su época y, en palabras de Lozano, "servirá en un futuro como fuente de información para otros investigaciones que se hagan más adelante".
Este esfuerzo por dar forma a la exposición "surgió en 1999", cuando la localidad de Ejea de los Caballeros organizó la muestra 'Berdusán vuelve a Zaragoza', en la que Juan Carlos Lozano también actúo como comisario, recordó Lambán.
"Hasta el momento sólo se había trabajado en Navarra con las obras de Berdusán", señaló Lozano, ya que el pintor ejeano pasó largos periodos de su vida allí. "Por eso, hasta 1999 el Berdusán navarro era muy conocido, pero el aragonés era un personaje completamente desconocido para el público ya que en las exposiciones que se organizaban casi no había pinturas representativas de su época aragonesa", apostilló.
De esta manera, la exposición y las publicaciones en torno a la figura de Vicente Berdusán, cumplen un doble objetivo, "salvar la deuda histórica que tenemos con el ejeano, y recuperar su obra aragonesa", indicó.
LA MUESTRA
En la muestra, además de grandes cuadros destinados a retablos y capillas, pueden verse obras de formato más pequeño. En total, la exposición se compone de una selección de 36 obras "de las 150 que pueden adjudicarse a este artista", explicó Lozano. "Algunas de esas obras, 21 de ellas, han sido específicamente restauradas para realizar esta exposición", apostilló Lambán.
"Los criterios de selección que he seguido responden a la calidad de las obras, y a la representatividad de las mismas en las distintas etapas de la vida del pintor", puntualizó. Además, la exposición contiene algunos cuadros inéditos de Berdusán, "10 o 15", señaló Lozano, así como su primer lienzo, "un San Miguel Arcángel de 1660", añadió.
Los lienzos podrán visitarse de martes a sábado, de 11,00 a 14,00 horas, y de 18,00 a 21,00 horas; así como los domingos y festivos, de 11,00 a 14,00 horas.
EL PINTOR
Vicente Berdusán Osorio nació en enero de 1632 en el municipio zaragozano de Ejea de los Caballeros, localidad cincovillesa donde transcurrió su infancia. En 1640 quedó huérfano de padres y se trasladó a Tudela (Navarra), donde su tío, el arquitecto y escultor Juan de Gurrea, asumió su tutela.
En 1644 se inicia una laguna en su biografía que dura hasta 1653, en que reaparece en Tudela; estos diez años coinciden con el momento en que Berdusán recibiría una primera formación artística que pudo tener lugar en Zaragoza, donde por esos años habitaban algunos familiares cercanos. En 1655 casó con Margarita Saviñán Royo y de este enlace nacieron siete hijos.
Asentado en la capital de la Ribera, donde vivió y trabajó hasta su muerte el 30 de enero 1697, Berdusán abrió un taller de pintura que abasteció de pintura religiosa, género al que se dedicó en exclusiva, a un extenso territorio que tuvo su centro en el valle medio del Ebro y abarcó Navarra y Aragón, con extensiones hacia País Vasco y La Rioja.
De sus primeros años de actividad, entre 1655 y 1660, únicamente hay algunos testimonios documentales y ninguna obra conservada, y su primera pintura firmada y fechada es, hasta el momento, un San Miguel arcángel pintado en 1660.
La década de 1660 es la de su consolidación profesional y definición del estilo, que evoluciona desde unos planteamientos algo arcaicos a una forma de pintar desenvuelta donde progresivamente van prevaleciendo el color y los efectos lumínicos, en perfecta sintonía con la forma de hacer de los artistas coetáneos de la escuela madrileña.
A comienzos de los años 70 Berdusán alcanza la madurez y su pintura logra cotas de gran calidad, nivel que se mantendrá en la década siguiente. Su producción aragonesa se incrementa notablemente y en ella destacan los encargos oscenses, y el conjunto pictórico realizado para el Real Monasterio de Santa María de Veruela.
La década de 1680 fue también especialmente fecunda para la producción aragonesa de Berdusán tanto por el número de encargos como por su entidad y calidad. El pintor trabajó, sobre todo y de forma simultánea, para Magallón y Daroca (Zaragoza), y también lo hizo de manera ocasional para Gea de Albarracín (Teruel), Maluenda y Villafranca de Ebro (Zaragoza).
Los últimos años de la trayectoria artística de Berdusán, entre 1690 y 1697, están marcados fundamentalmente por las obras realizadas para el obispo de Tarazona, Bernardo Mateo Sánchez del Castellar, natural de Ojos Negros (Teruel), cuyo secretario era un hijo del pintor, Gaspar Vicente; y por la relación artística establecida ya en la década anterior con los duques de Villahermosa.