El Ayuntamiento de Gijón refuerza el compromiso con la prevención del suicidio y contra la soledad no deseada

Se pide escuchar y tener en cuenta a las personas supervivientes y las personas con experiencia de la conducta suicida

La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, preside el Pleno Municipal gijonés.
La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, preside el Pleno Municipal gijonés. - EUROPA PRESS
Europa Press Asturias
Publicado: miércoles, 16 septiembre 2026 10:47

    GIJÓN, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

   La Corporación gijonesa ha aprobado este miércoles, en el Pleno Municipal, dos Declaraciones Institucionales, la primera con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio y, la segunda, para la adhesión al Decálogo frente a la Soledad No Deseada.

   De esta forma, en el primer caso, el Ayuntamiento de Gijón reafirma su compromiso con una sociedad en la que hablar del suicidio sea posible; pedir ayuda sea seguro; el sufrimiento pueda ser escuchado; las personas sean acompañadas; las condiciones de vida también sean parte de la prevención; y nadie tenga que afrontar en soledad aquello que como sociedad podemos y debemos abordar juntos.

   También se suma al llamamiento a los poderes públicos para que la prevención y la postvención del suicidio formen parte de compromisos estables, coordinados, evaluables y dotados de recursos suficientes, incorporando la experiencia de las personas que han vivido esta realidad en primera persona.

   El Ayuntamiento de Gijón, asimismo, reconoce los pasos que se están dando y a quienes los hacen posibles, pero recuerda que el camino apenas comienza y que todavía queda mucho por construir.

   En el texto expositivo, se señala que la adhesión obedece a una petición de la asociación Abrazos Verdes a sumarse al lema internacional del periodo 2024-2026: 'Cambiar la narrativa sobre el suicidio'.

   Se hace referencia, además, a que el suicidio es un fenómeno multidimensional, donde pueden confluir factores individuales, psicológicos, relacionales, sociales, económicos, culturales y comunitarios.

   "No existe una única causa que permita explicar todas las conductas suicidas, ni una única intervención capaz de prevenirlas", se indica en el documento, en el que se anima a alejarse "de las explicaciones fáciles, de las respuestas inmediatas y de la búsqueda de un único responsable".

   "La precariedad, la pobreza, la soledad no deseada, la violencia, la exclusión social, las dificultades de acceso a una vivienda, unas condiciones laborales adversas, la falta de redes de apoyo o las barreras para acceder a recursos y servicios forman parte del contexto en el que las personas viven y afrontan sus dificultades", se advierte.

   Al tiempo, se recalca que prevenir también significa actuar sobre las condiciones sociales y materiales que pueden generar, mantener o agravar el sufrimiento.

   Unido a ello, se pide escuchar y tener en cuenta a las personas supervivientes y las personas con experiencia en primera persona de la conducta suicida en el diseño, desarrollo y evaluación de las políticas y actuaciones de prevención y postvención.

   En cuanto a la segunda Declaración Institucional, se incide en su texto expositivo en que la soledad no deseada constituye uno de los grandes desafíos éticos, sociales y de salud pública de las sociedades contemporáneas.

   Unido a ello, se remarca que los numerosos estudios han demostrado su asociación con un mayor riesgo de depresión, ansiedad, deterioro cognitivo, fragilidad, enfermedades cardiovasculares, pérdida de autonomía e incremento de la mortalidad prematura.

   Por ello, el presente decálogo, promovido por la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI) en colaboración con distintas instituciones y agentes sociales, se configura como un instrumento de orientación ética y compromiso colectivo para el abordaje de este fenómeno.

   En cuanto al Decálogo, recoge, entre los compromisos: Reconocer la soledad no deseada como un desafío ético, social y sanitario; Situar a la persona en el centro de toda intervención; Promover una cultura del cuidado, la reciprocidad y los vínculos comunitarios; Visibilizar las situaciones de vulnerabilidad y desigualdad; Impulsar políticas preventivas y acciones comunitarias; Favorecer la coordinación interdisciplinar e intersectorial; Promover formación, investigación y deliberación ética; Apoyar intervenciones basadas en la evidencia y evaluables; y Reafirmar el compromiso con una sociedad que no deje a nadie atrás.

   Asimismo, las instituciones firmantes expresan su compromiso con una sociedad "inclusiva, cohesionada y con capacidad de cuidado comunitario, en la que toda persona pueda sentirse reconocida, acompañada y parte activa de una comunidad".

   Por todo ello, el Ayuntamiento de Gijón realiza un llamamiento a profesionales, administraciones públicas, empresas privadas, organizaciones sociales y ciudadanía para promover una cultura del cuidado y del acompañamiento que sitúe la dignidad humana en el centro de la vida colectiva.

   También reafirma su compromiso con el impulso de políticas públicas integrales, basadas en la evidencia, la innovación y la cooperación interinstitucional, orientadas a la prevención, detección y abordaje de la soledad no deseada a lo largo de todas las etapas de la vida y en todos los territorios.

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