Detenido un hombre acusado de acosar e increpar a las empleadas de un supermercado

Publicado 10/04/2019 15:51:10CET

El arrestado intentó dar un cabezazo a los agentes de Policía

GIJÓN, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

Agentes de la Policía Nacional han detenido a un vecino de Gijón, de 50 años, acusado de acosar e increpar a las empleadas de un supermercado. El arrestado intentó dar un cabezazo a los agentes que acudieron al lugar requeridos por las víctimas, según una nota de prensa de la Comisaría gijonesa.

Los policías acudieron este pasado martes a un supermercado del Natahoyo porque un hombre estaba molestando, increpando y acosando a las empleadas.

Las mujeres contaron a los agentes que desde hacía tres meses un cliente habitual que compraba en el establecimiento las molestaba, las increpaba y, en especial a una de ellas, la acosaba de forma continua, acudiendo varias veces al centro cuando sabía que ella estaba trabajando.

Esta última pese a hacía caso omiso a sus comentarios e ignoraba al hombre, actitud que al cliente le molestaba y cada vez se mostraba más agresivo.

El día de autos, los policías habían ido a ese lugar en dos ocasiones, requeridos por las empleadas; en la primera, el hombre denunciado no pudo ser localizado y en la segunda, sobre las 20.00 horas, lo hallaron en la línea de cajas después de haber hecho con la mano el gesto de cortar el cuello a la trabajadora que le ignoraba.

En el momento de ser identificado, este se mostró poco colaborador con los agentes adoptando una actitud "desafiante y chulesca", hasta el punto de intentar dar un cabezazo a uno de los actuantes cuando intentaba comprobar si portaba armas u objetos peligrosos entre sus pertenencias, siendo entonces detenido como supuesto autor de amenazas y resistencia a agente de la autoridad.

El arrestado, vecino del barrio gijonés del Natahoyo, tenía antecedentes por resistencia a agente de la autoridad, al haber sido detenido por enfrentarse a los agentes que por tercera vez durante la tarde del día 28 de diciembre intentaban impedir su entrada en una sidrería de la avenida Galicia, para que no volviese a insultar y molestar a los clientes y a los encargados del negocio, como llevaba haciendo durante todo el día.

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